Domingo 06 de Septiembre de 2009
A veces pienso realmente que este es un país conducido por individuos enfermos psíquicamente. De no ser así, no se puede entender que esta República, que tendría que prestar dinero a otros países, contando con un territorio pleno de riquezas envidiadas por el mundo entero, esté fundida, solicitando por favor crédito a entidades internacionales, a las cuales aún no les puede devolver ni siquiera los intereses de préstamos anteriores. Pero claro, cuando uno observa el estado emocional lamentable de la mayoría de los habitantes de esta literal "bolsa de gatos", no puede menos que creer en un verdadero guión de ciencia ficción. No se respeta ninguna ley. Ni siquiera el color de los semáforos. El colegio público solo sirve para contrarrestar el hambre y la miseria de la multitud de alumnos que asisten. El ochenta por ciento de los jubilados percibe monedas, comparándolas con los sueldos de los funcionarios que se dividen cada mes miles de dólares. Existen tantos ladrones "de guante blanco", y de los de menor cuantía, que ya constituyen una verdadera pandemia. Y lo propio ocurre con los accidentes, los drogadictos y los pirómanos que pretenden quemarlo todo. Por supuesto que podría manifestar muchos ejemplos más, pero no es necesario. Ya que es muy fácil darse cuenta del origen de este verdadero caos. Nosotros contábamos con muy buena madera, en nuestros bisabuelos y abuelos inmigrantes, personas en su gran mayoría íntegras, y con sentido de esfuerzo y trabajo para concretar una nación real. Pero aquellos ya son leyenda y están enterrados en los diversos cementerios, por cuanto los actores de estas horas han sido instruidos con libretos muy diferentes y erróneos donde campea la soberbia, la hipocresía y la desidia, no tienen ningún sentido de patria y sólo entienden un mensaje virtual.
Felipe Demauro
Felipedemauro47@gmail.com