A los sindicalistas de la UTA
6 de diciembre, Retiro, nube tóxica, Buenos Aires inundada, 15,30, calor oprobioso. Los sindicalistas de la UTA hacen paro sorpresivo. Quiero hacerlos públicamente responsables de un hombre que sufrió un accidente cerebrovascular subiendo las escaleras como un Cristo yendo a la Cruz, pues como es lógico la escalera mecánica de Retiro no andaba.

Lunes 10 de Diciembre de 2012

6 de diciembre, Retiro, nube tóxica, Buenos Aires inundada, 15,30, calor oprobioso. Los sindicalistas de la UTA hacen paro sorpresivo. Quiero hacerlos públicamente responsables de un hombre que sufrió un accidente cerebrovascular subiendo las escaleras como un Cristo yendo a la Cruz, pues como es lógico la escalera mecánica de Retiro no andaba. Subía para ver qué podía hacer para volver a su casa, y nadie sabía nada. Responsables por una madre con su hijo con una enfermedad severa, luego de su tratamiento en el Garrahan expresando impotencia, de no tener adonde ir y que podía hacer con su hijo que clamaba por un poco de paz en su dolor. Responsables por una mujer de ochenta años pidiéndome sino tenía para prestarle dinero para un agua mineral pues ella sólo tenía el pasaje y encima, tenía sed. Por una madre con su hijo autista tratando de calmarlo sin saber cómo hacer para que pasen los minutos. Responsables por una pobre mujer añosa que desde las 2,30 de la mañana estaba en viaje y ahora quería volver, dolorida con sus pies hinchados, y no podía. Quiero además, hacerlos responsables de miles de seres humanos que tuvieron que dormir en un asiento sin saber qué podía pasar, porque ellos los sindicalistas estaban preocupados solo por lograr lo suyo, para que sus afiliados sigan en clase media y ellos saliendo de ella. No me interesa ver quién tiene la culpa, si el Estado, los empresarios o los del sindicato, pero ¡por Dios!, si ustedes, señores sindicalistas, supuestamente, representan a los que menos tienen, piensen más en la gente, en los que sufren las inclemencias de sus reclamos. El fin no justifica los medios. Sigan reivindicando, pero por favor acuérdense de que en medio de todo su discurso de justificaciones y sus aprietes, están los que sufren sus inclemencias.Los políticos y los empresarios siguen viajando cuando quieren, donde quieren y con aire acondicionado.

Héctor Gustavo Dimónaco
DNI 12.522.392