Sábado 17 de Julio de 2010
La insensibilidad manifiesta de muchos políticos que sólo saben mirar hacia otro lado, porque a ellos no les falta nada y se jubilarán de privilegio, les impide comportarse como honorables seres humanos hacia el sector de la vejez. Nadie puede vivir con $890, y no lo ignoran. Los fondos de la Anses son utilizados una y otra vez para fines muy ajenos al pago de jubilaciones decentes a la ex clase trabajadora que engrandeció al país, a la cual debieran honrar. Los jubilados aportantes, que durante treinta años creíamos en la previsión, nos vemos estafados por los gobernantes de turno. Somos nada menos que tres millones quinientos mil. Por otro lado, el gobierno otorgó jubilaciones a otros dos millones de personas sin aportes, sin diferenciar mediante un estudio previo a personas que realmente lo necesitaran por escasos recursos, que en este caso sí tendría un amplio aprobado por razones humanitarias. De haberse controlado, la cantidad de jubilaciones otorgadas no hubiese llegado a la escandalosa cifra de dos millones. En cambio, otorgándola tal como lo hicieron, sin discriminación alguna, benefició a mucha gente de holgado estado económico que nunca trabajó ni aportó, y que usa estos dulces dinerillos para gastos superfluos. Así, el gobierno regaló a este último sector lo que no era de su propiedad, sino la ajena, perteneciente a los verdaderos aportantes al sistema previsional. Una verdadera burla, mientras nosotros morimos de hambre. El monto jubilatorio percibido sin aportes previos no debió ser nunca igualitario al de los aportantes para honrar a la previsión, valor que en este país aparece enterrado en las oscuras tinieblas. A los que aportamos a escalas superiores al mínimo, no nos quedó otro recurso que acudir a la ley. Es una vergüenza total, y sin duda lo recordaremos ante las urnas. Si dicen que el dinero para pagar a los jubilados no alcanza, deberán ser más creativos, ya que no es nuestra culpa, y tenemos un derecho adquirido, según lo dicta nuestra Constitución nacional. No es difícil subsidiar si se quiere, ya que existen formas para hacerlo. El 82% móvil debe ser ajustado acorde al sueldo del trabajador en similar cargo, reajustado cada vez que a éste se le otorguen aumentos, y no con raras fórmulas inventadas e incomprensibles. Les recuerdo a todos los activos, que no lo olviden: serán los jubilados del futuro.
Armando Vincenzetti
DNI: 6051844