A Lionel Messi
Un viejo refrán dice: “A grandes problemas, grandes soluciones”. Con este dicho quiero iniciar mi opinión respecto a los repetidos vómitos de Lionel Messi que, según publican algunos medios, se producen en la cancha, en su casa o en cualquier...

Viernes 27 de Junio de 2014

Un viejo refrán dice: “A grandes problemas, grandes soluciones”. Con este dicho quiero iniciar mi opinión respecto a los repetidos vómitos de Lionel Messi que, según publican algunos medios, se producen en la cancha, en su casa o en cualquier otro lugar. En una nota respecto a él y a sus malestares, leí que si bien estos no son normales, no afectan su rendimiento deportivo. Pero si su salud está dando síntomas de malestar, creo que ya es hora de que el crack baje un poco los decibeles de su esfuerzo, de su responsabilidad y del enorme peso de tener que ser siempre el mejor en el campo de juego. Como bien se dice que los hombres pasan y las instituciones quedan, considero que al momento actual de Messi habría que atenderlo bajo el concepto de que los jugadores pasan y los hombres quedan. La salud de todo ser humano en cualquier actividad que realice, es lo primordial de la vida. Por eso, me atrevo a darle un consejo de padre al Messi hombre común y al crack extraordinario. Usted Lionel ya no tiene más nada que demostrarle al mundo respecto a sus aptitudes de crack incomparable. Si Argentina no gana el campeonato mundial de Brasil, en nada se afectará su foja de servicios, su brillante carrera, sus excelentes méritos, ni sus bien merecidos logros. Siga mi consejo y dedíquese a disfrutar de la vida, de su familia y del juego. Vaya a un club donde las exigencias y las presiones sean menores que las que tiene actualmente y juegue para divertirse. Piense que aún tiene toda una vida por delante. Cuídese, priorice su salud física y mental. Y en el tiempo libre que le quede, juegue partidos en favor de obras benéficas. Esto lo va a engrandecer más que cualquier otro record que pueda superar y le hará sentir mayor felicidad. Recuerde el ejemplo de Carlos Gardel, que dejó de cantar hace casi ochenta años y cada día que pasa su voz se oye mejor. Ojalá pueda usted leer mi carta y que la misma sea oportuna y eficaz para sus intereses de hombre admirablemente común y sencillo, y de fabuloso crack. Atentamente.
 

Daniel Eduardo Chávez
DNI 12.161.930