A las pruebas me remito
Todas las cosas tienen un límite, y me veo en la obligación de entrar en un campo en el cual toco de oído, pero ante las declaraciones de Héctor Enrique, después de la goleada a que fuimos sometidos por Alemania...

Lunes 12 de Julio de 2010

Todas las cosas tienen un límite, y me veo en la obligación de entrar en un campo en el cual toco de oído, pero ante las declaraciones de Héctor Enrique, después de la goleada a que fuimos sometidos por Alemania, entiendo que no es necesario ser un especialista, ni tan siquiera debemos ser inteligentes, con un par de neuronas basta y sobra. "Si pasábamos a Alemania los campeones éramos nosotros". Debió haber agregado: "Si no hubiéramos perdido hubiéramos ganado", y así hubiera completado tan envidiable pieza de la oratoria autóctona. En varias cartas enviadas a esta sección me he manifestado contrario al tan socorrido uso de los "si". Si mi tía tuviera ruedas, sería una bicicleta; y si mi tío tuviera tetas, sería mi tía. Y así al infinito… Es absurdo, no demuestra nada, no conduce a nada y además considero su uso peligroso, porque no faltan, como en este caso, quienes pretenden usarlo como argumento y olvidan lo esencial: perdimos porque Alemania es muy superior al equipo Argentino, y así seguiremos como vagón de cola, mientras no cese la demagogia, la politiquería, y las cosas no se enfoquen con estricta mentalidad profesional. Lo único importante en esta vida son las efectividades conducentes, es decir, "Il risultato pratico finale". En una palabra, todas las cosas se miden y valoran por sus resultados: en definitiva, la realidad. Lo demás no es otra cosa que un puro bla, bla, bla, tan del gusto vernáculo. Creo que todo se reduce a algo por demás sencillo: Maradona no está en condiciones de ser DT de la Selección de un país con los pergaminos que ostenta Argentina (pongo en duda que pueda serlo aún de Disneylandia). Los mundiales no se ganan con insultos, amiguismos, besuqueos, cariñitos, lagrimitas y piruetitas. En una carta escrita para esta sección hace ya un buen rato, comparé a Maradona con Bielsa, y a las pruebas me remito.

Cristián Hernández Larguía