Jueves 30 de Agosto de 2012
¿Cómo empiezo esta carta? ¿Los insulto, les hago un piquete de ojos? No. Mejor voy a ir a los medios y voy a explicar cómo se desviven por solucionar los problemas de sus afiliados, sobre todo si son discapacitados, y los que por ende le traen a los familiares. Hace un año que tuvimos que internar a mi suegro por ser alcohólico, encima tuvo un ACV y en esas condiciones no podía seguir viviendo en su domicilio. Logramos internarlo en un geriátrico mejorando su calidad de vida. "El final perfecto", diría cualquier persona bien intencionada, pero no. He aquí que comienza un cuento de terror. Su hijo (mi cuñado) es discapacitado mental, biológicamente tiene 44 años pero en su mente se acuna un niño no sé de cuántos años, pero qué importa. El vivía con su padre en una casa precaria. En esa propiedad, mi cuñada, una mujer de 36 años y madre de tres hijos hermosos, tiene su casa en el mismo terreno, donde compartía las penurias de su padre y hermano junto a mi señora. Ambas, con coraje y mucha pena, se cargaron al hombro las desgracias de sus seres queridos y comenzaron un largo camino para poder internar a su hermano en un hogar con gente igual que él, con sus mismos problemas. Mi cuñada se cansó de tener que recoger a su hermano en total estado de embriaguez, recurrieron a la Justicia, se lo internó en el hospital Alberdi y cuatro meses después mi cuñado se escapó. Mi cuñada nunca lo supo ya que veinte días antes se quitó la vida. Ahora mi señora corre riesgo mental, de estrés. Mis hijos ya no pueden llevar una vida normal, (como la llevaban antes de esta desgracia). El Pami nos dice que no tiene lugar, que está en lista de espera, mientras tanto arréglense como puedan. Hoy se tomó una botella de ginebra y se cayó en Mendoza y Circunvalación. Se cortó la mano con los vidrios y una ambulancia la recogió, justo llegábamos nosotros del geriátrico de ver a mi suegro, lo llevamos a casa. Ahora me pregunto, ¿hasta cuándo se podrá soportar esta situación? ¿Qué espera el Pami, otra desgracia? Señores, sean humanos por todos, busquen la solución de otra forma, no sé qué vamos a hacer pero esto no da para más. No pedimos limosnas, nos corresponde por derecho.
Roberto Romeo