A las autoridades competentes
Le pegó con tanta saña que le reventó un ojo, fractura de mandíbula y golpes por todo el cuerpo, especialmente en la cabeza, lo que ocasionó su fallecimiento

Domingo 16 de Junio de 2013

El pasado sábado 8 de junio, en horas de la madrugada, un verdadero animal y delincuente, malnacido, atacó a golpes a un vigilador privado en el edificio de Avenida de la Libertad 346, de nuestra ciudad, que murió pocos días después. Este hombre se llamaba Julián Rodríguez, tenía 70 años, no medía más de un metro sesenta y no pesaría más de 60 kilos. Le pegó con tanta saña que le reventó un ojo, fractura de mandíbula y golpes por todo el cuerpo, especialmente en la cabeza, lo que ocasionó su fallecimiento. Como se comprenderá, su diminuto físico hizo imposible defenderse de esta animal malparido. Todo comenzó cuando este delincuente estaba tratando de robar un automóvil estacionado en la calle y el señor Rodríguez le dijo que se retirara o llamaría a la policía y por eso fue atacado. Esto ocurrió en la madrugada del sábado. Cuando llegó el relevo a las seis de la mañana, viendo lo sucedido, comenzó a llamar al 911 y el Sies, por la gran cantidad de sangre que este buen señor había perdido. En ninguno de los casos fue atendido ni se presentó algún funcionario o ambulancia para atender al agredido. Y tuvo que ser un consorcista quien lo llevó en su automóvil a un sanatorio. Y es en este punto donde quiero responsabilizar a las autoridades, en particular el ministro de Seguridad de la provincia, quien cuando uno lo escucha en sus discursos parecería que está todo en vías de solucionarse pero los ciudadanos decentes, que pagamos y cuánto nuestros impuestos, estamos sin protección y que Dios nos ayude. Pregunto: ¿El servicio del 911 para qué está? ¿Quién es el responsable de atender el teléfono, quién lo supervisa? ¿Sabe el señor ministro que no funciona como debe funcionar?, porque hace a las garantías de la seguridad que todos los ciudadanos merecemos. Jamás un móvil de la Seccional 1ª patrulla durante la noche la zona del bajo. ¿Lo sabe el señor ministro? ¿Y el servicio de emergencias, es decir el Sies, para qué está si cuando hay una emergencia no atiende el teléfono, es decir para qué sirve? ¿quién es el responsable?, ¿quién lo supervisa?, y así podría seguir haciéndome preguntas y más preguntas. Pero de algo estoy seguro: si el señor ministro no resuelve los problemas de inseguridad, más allá de ser una buena persona, que renuncie y lo mismo le pido a los responsables del servicio de emergencia.

Jorge Raúl Llonch
DNI 6.001.345

Sí a la vida, no al aborto

Cuando alguien se declara contrario al aborto se lo suele señalar como católico. La idea es identificar la oposición al aborto sólo con el catolicismo, como si a los que no son católicos no les interesase la defensa de la vida. Obviamente, los católicos se oponen al aborto, pero ni todos los que se oponen al aborto son católicos ni para oponerse al aborto es necesario hacerse católico. En realidad, para oponerse al aborto simplemente hay que oponerse al aborto. Para justificar el crimen de la criatura más indefensa, los abortistas han inventado una gran cantidad de mentiras que se difunden insistentemente, en búsqueda de un fin: legalizar el aborto. La admisión social del aborto se basa en la mentira y sólo se podrá erradicar con la verdad; con la verdad sobre la vida, sobre la mujer y sobre la maternidad. Para superar esta cultura del aborto hace falta difundir la verdad sobre la vida, que dignifica a quien la aprecia y protege, y degrada a quien la ataca y desprecia. La cultura del aborto no está encarnada en regímenes y países lejanos, sino en nuestro entorno más inmediato. Esto hace imprescindible que demos testimonio de nuestro compromiso con la vida en nuestro entorno social, para que la fuerza del testimonio avale y refuerce la evidencia oscurecida del crimen que significa el aborto.

Matías Peña Robirosa
DNI 14.391.302

Hoy por ti, mañana por mí

El fusible, el chivo expiatorio o el responsable, es un elemento indispensable dentro de una sociedad. Es él quien asegura la continuidad de la misma, es quien le da seguridad a la existencia misma, pero para desgracia de los habitantes de estas latitudes, no existe, salvo que sea el pueblo mismo. La corporación política, la que con su luz propia ilumina el camino del pueblo en la dirección del modelo que ellos implementen en el momento (cualquiera sea, derecha, izquierda o centro) nunca es responsable de nada. Existen tres casos emblemáticos en que el causal fue por defecto de la administración del Estado y no existió responsable político electo. Cromañón, la estación de Once y el actual de Castelar, los tres, por acción u omisión, son absolutamente responsabilidad del poder político. El jefe de gobierno responsable por Cromañón recibió un tirón de orejas y hoy sigue en política, cuando debería tener prohibido circular por la calle. Los otros dos eventos quedarán sin castigo, ese es el motivo por el cual yo califico a los políticos actuales de corporativos, para ellos no existe la responsabilidad del cargo (y hacerse cargo), sólo existen fueros y privilegios, ¿y el cuestionamiento de los pares? (hoy por ti, mañana por mí)

Julio R. Sánchez
DNI 6.043.532

Papá, ¡cómo olvidarte!

Estás en mi corazón con tu presencia dulce, simple y mansa como fuiste tú. Estás entretejido y amasado entre mis más tiernos recuerdos infantiles. Tus cuentos, plateados de luna, bajo los paraísos del gran patio de tierra. Aquellas viejas excursiones por la ruta, mi mano chiquita en tu mano grandota, buscando piedritas, bichitos… asombrándome a cada paso, era una apasionante aventura para mí. Hoy recuerdo a la “Bety”, mi pequeña muñequita de madera hecha por tus manos, mi sillita color borravino y la hamaca. El muñeco trapecista, las pruebas con los naipes, tus magias, tus prismas y cubos encantados, tus hilos y cartones misteriosos que junto con tus cuentos metieron mi niñez en un país de maravillas, de duendes y de hadas, donde olvidaba mi tristeza y mi alma pequeñita se asombraba. Tus dulces marionetas, graciosas papirolas, adivinanzas, problemas de ingenio, trabalenguas, que con mucho de niño y mucho de mago para mí preparabas. Gracias por tanta ternura, por tanta paciencia, y por todo ese tiempo que en mí volcaste. Gracias porque también con mis hijos hiciste lo mismo y eres el dulce abuelito que no olvidarán. Gracias porque comprendiste mi miedo a las tormentas y me protegiste con tus brazos… ¡me asustaban tanto! Te veo al volver de la escuela servirme la leche, te veo atendiendo mis gripes, te veo cuidando tus plantas. En mis horas de nostalgia yo te lloro dulcemente, más un grito victorioso y un gozo sin igual inunda mi ser. Es Jesús diciéndome “el que en mí cree aunque este muerto vivirá”. Tú en El has creído y quiso el Señor de los cielos darme a mí el privilegio de llevarte a sus pies. Por eso te digo hasta pronto, hasta el sonar de Dios la trompeta, en que juntos tú y yo estaremos con el Señor para siempre por toda la eternidad! Hasta entonces, papá.

Raquel Pierri
DNI 4.628.115

Otro accidente de trenes

¡Que alegría! Por todos los medios me habían contado que había ocurrido una verdadera catástrofe ferroviaria en Castelar, con el trágico saldo de tres muertos y varios centenares de heridos. El tronar de los aplausos que transmitidos por el canal oficial, festejando las buenas noticias que daba la señora presidente como parte de los festejos por el primer aniversario del exitoso Plan Procrear y escuchar poquísimas palabras “de tristeza o recogimiento” de parte de la doctora Cristina de Kirchner, me confirmó que la noticia del pseudo siniestro–accidente fue una más de las fábulas que inventan los medios hegemónicos.

Alejo Uribe
DNI 6.259.301

Sinsabores de la vida

Hay momentos en la vida que un acontecimiento nos desubica emotivamente hasta quedar imposibilitados de actuar con la consideración y respeto en que fuimos educados. Con esta persona, de quien quiero recordar años de compañerismo y amistad, pasamos momentos de mucha alegría con charlas en las que ambos incorporamos sucesos prósperos y adversos de la vida, los cuales fueron enriqueciendo nuestras experiencias. Desde meses atrás nos veníamos proponiendo retirarnos de nuestra actividad por dos motivos importantes: la salud, la de él muy venida abajo, y por la inseguridad que se intensifica día a día. Durante el mes que estuve de licencia médica fue cuando me enteré que ese fatídico sábado de junio, una “hiena humana”, un animal nocturno, esa bestia de risotada macabra, cobarde, despiadado y cruel, arremetió sobre Julián Emilio para impedir que cumpliera con el deber de proteger los bienes ajenos. Fue tal la saña que descargó esta “bestia” que la cabeza de mi amigo sufrió la quebradura de cráneo y la rotura de uno de sus maxilares, y como si esto fuera poco, con otro impulso despiadado le reventó el ojo izquierdo dejándolo ciego para siempre de ese lado. Lo fui a ver en la sala de terapia intensiva donde estaba internado. Fue impactante. Tubos conectados por varios lados penetraban en ese cuerpo inmóvil que no reaccionaba cuando se le hablaba, y que en nuestro corazón palpitaba el deseo de que nos escuchara, aunque sin respuestas. Y mientras estaba viéndolo, en mi mente brotaban sensaciones de impotencia, de bronca, de ira, y por qué no la ley de Talión. ¿Pero a quién? Si no se sabe nada, y nunca se sabrá lo ocurrido esa madrugada de un día en que todos descansan en los brazos de Morfeo. La única justicia que va a actuar es la celestial, porque Julián ya no está entre nosotros, descansa por fin, después de tanta angustia. A quienes lo hayan conocido les pido, no una flor porque el tiempo la marchita y desaparece, no unas lágrimas porque caen se secan y desvanecen; les pido unas plegarias, porque se elevan al Cielo para el descanso eterno de su alma. Descanse en paz, amigo mío.

Osvaldo Edmundo Bazano

Mozzo, no te vayas de Central

Este pedido lo hace el hincha, el único que está en las buenas y en las malas. El que te identificó como un guerrero cuando tuviste que jugar ganándote la titularidad. Cada día fue creciendo al afecto por ese jugador que le sobran ganas, el que disputa una pelota poniendo su cabeza en juego, el que tiene sangre uruguaya como otros que hicieron historia en Central. Nosotros te queremos en nuestro equipo. En un corto plazo entraste en el corazón de la gente porque sos como nosotros, porque nos vemos reflejados en vos, porque vas con el corazón a cada pelota, porque dejás la vida sin pensar en lo que vas a arriesgar, porque lesionado jugaste igual como si cada partido fuera una final. Todo eso no se ve lamentablemente hoy en un jugador, existen otros intereses. Queremos que estés en nuestro equipo, en Rosario Central que tanto te admira. Julio, quedate en el club, sos el jugador que queremos ver defender nuestra camiseta.

David Vélez
DNI 26.535.555