A "la Pompeya" con cariño
Directora, sacerdotes, maestras, padres, alumnos, ex alumnos. Tarea para nada sencilla me encomendaron, la de volcar en un papel un recuerdo y un humilde homenaje a "la Pompeya", sí, pues así llamamos...

Miércoles 23 de Septiembre de 2015

Directora, sacerdotes, maestras, padres, alumnos, ex alumnos. Tarea para nada sencilla me encomendaron, la de volcar en un papel un recuerdo y un humilde homenaje a "la Pompeya", sí, pues así llamamos al colegio Nuestra Señora de Pompeya, y se nos infla el pecho cuando decimos su nombre. Porque nos sentimos orgullosos de ser parte de su historia. Orgullosos de haber crecido, estudiado y formado para un futuro. Orgullosos de haber lucido el uniforme que en aquellos tiempos ya nos hacía sentir que pertenecíamos a este respetado colegio. Este colegio que día a día y año tras año nos contagiaba de emoción cuando lo veíamos crecer, cuando se abrían nuevas aulas o estrenábamos sillas y mesitas. Cuando padres, no sólo del barrio, sino de otras zonas ponían sus ojos en "la Pompeya" para anotar a sus hijos. Este colegio que adquirió un reconocido prestigio gracias a un cuerpo docente excelente y a un capital humano de primera. Cómo olvidarnos de tantas alegrías y vivencias que pasamos en este querido colegio, allá entre la década de los ‘60 y ‘70. Cómo olvidarnos de esa campana que implacable nos avisaba que había empezado o terminado el recreo. Cómo olvidarnos de la cantina, cita obligada a media mañana o a media tarde para deleitarnos con una chocolatada o devorarnos un alfajor. Cómo olvidarnos de la seño, que con su santa paciencia y dedicación nos enseñaba, contenía y guiaba por la buena senda. Cómo olvidarnos de Sara, por la mañana, o de Conce, por la tarde, que con sus guardapolvos celestes oficiaban de ángeles guardianes mientras nosotros corríamos por ese lustroso patio. Recuerdos imborrables se cruzan por mi mente, como el padre Santiago regañándome por mi pelo largo, el librito Amén que teníamos que traer siempre a misa, el brazalete del CES (Cuerpo Escolar de Seguridad) que nos convertía en patrulleros y nos habilitaba para poner orden ante cualquier desacato o para cortar el tránsito a la salida de la escuela. Cierro los ojos y me veo con el rompevientos y las zapatilla Flecha de color blanco en la clase de gimnasia. Recuerdo las polladas (con los polleros de Pérez) y las quermeses que se hacían a menudo. También los nervios y la emoción cuando recibimos nuestra primera comunión. Se me vienen a la memoria los actos para las fechas patrias en los que más de una vez, corcho quemado de por medio, representamos algún personaje. Recuerdo el tan anhelado viaje de estudios a Capilla del Monte donde los de la mañana y los de la tarde fuimos por unos días un solo séptimo. Sólo me queda decir gracias por tantos momentos inolvidables, por haber sido parte de esta historia, por haber tomado distancia en la fila, por haber izado o arriado la bandera alguna vez, por haber temblado de miedo cuando me mandaron a la Dirección y por seguir sintiendo nostalgia y admiración por "la Pompeya".

Miguel Angel Lorenzo / DNI 14.143.194 / Ex alumno Promoción 1973