A la luz de las velas
Escribo esta carta a la luz de las velas como se hacía en plena época colonial (porque las luces de emergencia se agotan con tantas horas de corte), y aunque no visto miriñaque ni uso peinetón me siento trasladada a doscientos años atrás gracias a la imprevisión, a la falta de políticas serias y a los engaños de quienes nos conducen.

Domingo 15 de Enero de 2012

Escribo esta carta a la luz de las velas como se hacía en plena época colonial (porque las luces de emergencia se agotan con tantas horas de corte), y aunque no visto miriñaque ni uso peinetón me siento trasladada a doscientos años atrás gracias a la imprevisión, a la falta de políticas serias y a los engaños de quienes nos conducen. Hay que agregar que como tampoco tenemos agua la figura del aguatero se extraña. La diferencia es que en aquellos tiempos el pueblo no pagaba por servicios, que por una cuestión de progreso, no existían. A pesar de que la energía eléctrica llegó hace tiempo, al no efectuarse inversiones ni el mantenimiento necesario acorde lo requiere la obsolescencia y desgaste normal que sufren los cableados y demás equipamientos de la EPE, sumados al incremento de la demanda por el aumento de la población, se llega a la paradoja de que a pesar del confort que pone a disposición la tecnología seguimos prendiendo velas. ¡Vaya una a los santos para que ayude a que esta situación cambie!

María Cristina Grecco