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A la caza del voto religioso

Los evangélicos de Brasil, que no dejan de crecer en número y peso político, dan impulso a la carrera presidencial de su correligionaria Marina Silva, gran rival de la presidenta Dilma Rousseff, que cuenta no obstante con más votos católicos. En Brasil, hogar de la mayor población católica del mundo, la candidatura de Silva ha sido fortalecida por su pertenencia a la Asamblea de Dios, una iglesia evangélica con 12,5 millones de miembros. Los católicos, mayoría entre los votantes brasileños, suman 123 millones —en torno a 65 por ciento de la población de 200 millones de habitantes— pero su número ha caído de forma sostenida desde los años 70. Al contrario, los evangélicos, que en 1970 eran apenas 5 por ciento de la población, hoy son un 22 por ciento y se espera que después de 2050 sean mayoría. El desafío para Rousseff y Silva ha sido navegar cuidadosamente entre la fuerte herencia católica de Brasil y el músculo financiero, político y mediático de los evangélicos.

Domingo 28 de Septiembre de 2014

Los evangélicos de Brasil, que no dejan de crecer en número y peso político, dan impulso a la carrera presidencial de su correligionaria Marina Silva, gran rival de la presidenta Dilma Rousseff, que cuenta no obstante con más votos católicos. En Brasil, hogar de la mayor población católica del mundo, la candidatura de Silva ha sido fortalecida por su pertenencia a la Asamblea de Dios, una iglesia evangélica con 12,5 millones de miembros. Los católicos, mayoría entre los votantes brasileños, suman 123 millones —en torno a 65 por ciento de la población de 200 millones de habitantes— pero su número ha caído de forma sostenida desde los años 70. Al contrario, los evangélicos, que en 1970 eran apenas 5 por ciento de la población, hoy son un 22 por ciento y se espera que después de 2050 sean mayoría. El desafío para Rousseff y Silva ha sido navegar cuidadosamente entre la fuerte herencia católica de Brasil y el músculo financiero, político y mediático de los evangélicos.

Expertos opinan que el pasado de Silva como católica —incluso fue novicia— le ayuda a sumar votos de esta fe. La ecologista recién se tornó evangélica hace una década. Los sondeos señalan que Rousseff tiene el apoyo de un 40 por ciento de los electores católicos ante 31 por ciento de Silva, quien a su vez lidera entre los evangélicos por 43 por ciento a 32 por ciento. Silva podría beneficiarse más del voto evangélico en un eventual ballotage contra Rousseff. Esto porque una parte del electorado evangélico votaría en primera vuelta por el pastor Everaldo Pereira, que tiene pocas chances de avanzar a la siguiente ronda.

En todo caso, tanto Silva como Rousseff parecen ser conscientes de la importancia de la fe en el voto, y evitan abordar temas polémicos como el matrimonio homosexual o el aborto, cuya legalización los evangélicos rechazan con fuerza. Aunque, al mismo tiempo, muchos jóvenes reclaman cambios al statu quo. Ferviente evangélica, Silva ha tratado de mostrarse equilibrada sobre el tema religioso, aunque retiró el apoyo a las bodas gay en su programa de gobierno después de duras críticas de pastores evangélicos, asegurando que fue un error en la edición del texto.

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