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A dos años de la ley, 429 personas trans lograron cambiar sus DNI

Los números son de toda la provincia de Santa Fe, pero se estima que la mayor parte corresponde a Rosario. El cambio se adecua a la identidad de género.

Lunes 15 de Septiembre de 2014

Ya pasaron más de dos años desde que se aprobó la ley 26.743, que habilita a las personas transexuales a cambiar sus partidas de nacimiento y el DNI acorde a la identidad de género que asumen. Desde entonces, en la dirección del Registro Civil provincial se recibieron ya 429 solicitudes para dar curso a esa modificación. Y aunque el dato no está discriminado por localidad, se estima que la mayor parte de ese número corresponde a tramitaciones iniciadas en Rosario. De hecho, según datos del Area de la Diversidad Sexual municipal, sólo en las oficinas del Registro de los Centros de Distrito, a julio pasado, se habían extendido 90 nuevos documentos, mientras que otros trámites se encontraban retrasados por demoras de otras provincias para concretar la indispensable rectificación del acta de nacimiento. Y eso que la cifra no incluye todos los trámites iniciados en el marco de los masivos operativos documentarios del Plan Abre en los barrios (ver aparte).
  “¿Sabés qué lindo que era estar esperando a que me llamaran de la guardia del hospital, con la imagen que tengo, y que me gritaran «Vargas, Diego Alberto»?”, cuenta Michelle, ahora subjetiva y legalmente dueña de su nombre, tal como acreditan su nueva partida de nacimiento y su DNI.
  Los datos del Registro Civil son muy someros. Según el titular de la repartición, Gonzalo Carrillo Herrera, la única cifra confiable con que cuenta es la cantidad de pedidos que ya llegaron para rectificar las partidas de nacimiento de acuerdo a la identidad de género autopercibida: 429. Es decir, tanto de personas nacidas varones que desean ser reconocidas como mujeres, como de mujeres que se asumen como hombres y reclaman una identidad legal acorde a esa vivencia.
  “No cabe duda de que la mayor parte de esos pedidos proviene de Rosario y, en menor medida, de Santa Fe”, asume la coordinadora del Area de la Diversidad Sexual a nivel local, Noelia Casati.
  Pero los números no son el plato fuerte para la funcionaria, también psicóloga, quien prefiere ponderar los efectos positivos inmediatos que trajo la ley. “Primero, habilitó el acceso a un derecho universal como es tener un documento de identidad que de verdad respete la identidad y no que la vulnere”, afirma.
  Y de inmediato se derivan las consecuencias prácticas, por llamarlas de algún modo elemental, porque de hecho afectan cuestiones tan básicas como poder tramitar una pensión, un certificado de escolaridad, un contrato de alquiler, una inscripción o la contratación de cualquier servicio con el nombre adecuado a la imagen. De modo que, como le ocurría a Michelle, a Alejandro no le digan Carmen o a Carina, Roberto.
   En algunos casos, las personas no desean una identificación unívoca “varón-mujer” y entonces eligen nombres pretendidamente neutros, como René, Tránsito, Ale o Gabi. “Pero ese es un debate muy complejo y no hegemónico dentro del colectivo de la diversidad sexual”, explica Casati.
  Si se quiere, dice, la ley puede interpretarse como una reparación. “Porque de hecho significa el reconocimiento del Estado a una población que tenía postergada en todos sus derechos”.
  Y la documentación es sólo un paso, dentro de una larga serie de derechos sociales, laborales y educativos que aún siguen siendo materia pendiente.

Pionera. “Yo fui una de las primeras chicas trans en cambiar el DNI después de que lo autorizó la ley, porque era algo que había deseado siempre: ver mi nombre adecuado a mi imagen y mi deseo”, cuenta Michelle.
  Porque su rutina, recuerda, era llegar a un lugar con semblante femenino y pasar desapercibida hasta el instante mismo en que alguien la llamaba por su nombre. El de varón, claro. “Ahí todos daban vuelta la cabeza y empezaban los codazos y las risas”, afirma.
  ¿El viejo nombre masculino forma parte de su historia? Michelle dice que sí. Y cuando le “salta” en algún lado (en algunos archivos de datos personales de internet, por ejemplo) hasta siente “nostalgia”, como si la evocación representara “un salto en el tiempo”.
  Por suerte, sin embargo, está el presente, donde ya vota como mujer porque como tal figura en el padrón electoral, un presente en el que termina su secundaria en un Eempa y trabaja en una consultora de comercialización que viene apoyando las políticas de inclusión.
  Como asignatura pendiente de esa misma ley queda para Michelle que se haga realidad la cobertura de todos los tratamientos médicos de adecuación a la expresión de género por parte del Programa Médico Obligatorio.

Detalles del trámite

El cambio de DNI acorde a una nueva identidad de género permite a la persona modificar el nombre de pila y sexo. Para concretarlo, lo primero a solicitar es una rectificación del acta de nacimiento (que quedará inmovilizada) para adecuarla a la identidad autopercibida. El trámite, que se efectúa sólo expresando esa voluntad, puede concretarse en cualquier oficina del Registro Civil, tanto en las de los centros municipales de distrito como en la de Salta 2752. Quienes estén interesados en realizar la gestión sólo necesitarán llevar una partida de nacimiento actualizada y original y fotocopia del DNI, y luego completar un formulario. Después habrá que esperar la llegada de una nueva acta para tramitar así el documento. La rectificación del acta de nacimiento es gratuita, pero para la emisión de un nuevo DNI hay que pagar 35 pesos.

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