Edición Impresa

A Central se le hizo costumbre

Russo lo ganó de nuevo. Con un plan perfecto, su equipo sacó chapa ante la fragilidad de Newell’s y en un Coloso todo rojinegro, el festejo gigante fue del puñado auriazul.

Lunes 07 de Abril de 2014

“Los clásicos los ganan los jugadores”, dijo, dos días antes. Sí. Pero muchos más quien los piensa. La modestia le obligó a censurar esa parte del relato. Porque Miguel Angel Russo fue, una vez más, el gran artífice de esta nueva gran victoria de Central sobre Newell’s por 1 a 0, que más lo enaltece porque fue con todo el público en contra. La fiesta en el Parque fue del puñado ante la multitud y se multiplicó rápido en la ciudad, gracias a ese plan de demolición del adversario que pergeñó su conductor. Y que dejó en off side, otra vez, a un Alfredo Berti que no supo lidiar con un plantel gastado, pero al que también expuso el conmovedor orgullo de un Gabriel Heinze herido.

Con el enorme, gigante, triunfo gestado en el Coloso, a Russo seguramente no le gustará que se hable primero de él. Es cierto. La pelota la manejan los jugadores. La manejó bárbaro Delgado para salir rápido de contra. La manejó bárbaro Niell, el guerrero de mil batallas, para ajusticiar a un Guzmán que, excepto ahí, fue extraordinario. Pero es imposible contextualizar el rendimiento impecable de Central sin referirse a sus decisiones previas.

Fue Russo el que, como en Arroyito, situó a Central donde debía respecto a Newell’s. Jamás obvió el potencial ajeno. Al contrario. Pensó el partido en función de eso, explotando al máximo el propio. Le dejó la iniciativa, la pelota a Víctor López y le tapó la salida al resto, pero siempre estuvo agazapado para lastimarlo. Y hasta a lo mejor, después del 1 a 0 y de aquella exquisita atajada de Guzmán sobre Carrizo al toque, si hubiera apretado más el acelerador, la diferencia podría haberse ampliado.

Fue Russo, el hombre de las espaldas anchas, el que sacó de la galera una alegría impensada en el Gigante cuando la mano venía muy cambiada y las diferencias eran muy notorias, el que repitió ahora, en un mejor contexto pero con la misma fórmula.

Y a esta altura, para los que gustan de cábalas, auras o influencias etéreas, no hay dudas de que pueden ir juntando el bronce para el técnico que dio la cara en la muy mala y ahora llevó a Central a su mejor situación de, sin exagerar, los últimos ¿cinco, seis, siete años? Y que, como si esto fuera poco, parece tener una energía positiva increíble frente al clásico rival, con un invicto que ya entró en la historia (ver aparte).

Como es mortal, su error fue hacerle caso al deseo de Acuña de jugar. Pero su grandeza también se vio en el final. Gritó un desahogo corto, no aceptó los micrófonos ahí, rápidamente fue con sus jugadores para que no prolonguen el festejo en el campo y fue el último en meterse en la manga. Nada de subirse al carro. Un ejemplo, como lo fue Heinze, no sólo porque herido y todo desde el minuto 4 dejó jirones de su físico para hacer ver al resto cómo se juega un clásico y hasta generar la ilusión del empate, sino hasta para devolver dos laterales que Caranta había generado para que se atienda a un compañero, con el reloj hirviendo.

Dignidad. Hidalguía. Valores que cuentan en vencedores y vencidos. Entre los primeros, claramente Russo. Y en él, Central, por supuesto, propiciando alegrías gigantes, que en la temporada del regreso se hicieron costumbre.

Racha: Miguel alcanzó a Miguel

Miguel Angel Russo extendió a 8 partidos su racha sin derrotas ante Newell’s, le ganó por primera vez en el parque Independencia e igualó la marca histórica de otro Miguel: Ignomiriello. Ambos alcanzaron esa cifra invicta en sus primeros clásicos al mando de Rosario Central.

Russo inclusive superó a Ignomiriello en triunfos. El DT canalla lleva 4 y 4 empates, mientras que su antecesor consumó 3 victorias y 5 pardas a finales de la década del 60, antes de perder 1-0 en el clasificatorio al Nacional 69.

Russo sumó 3 triunfos en Arroyito (4-0 en el Ap. 97, 3-0 en el Cl. 03 y 2-1 en el Inicial 13) y el de ayer, y 4 empates, 2 de local (0-0, Cl. 98 y 1-1 Cl. 09) y 2 en el Parque (1-1, Ap. 03 y 0-0 en el Cl. 04).

Pero además, Central llegó a 44 puntos en la temporada y quedó a punto de asegurar la permanencia a 7 fechas del final. Y está en zona de Copa Sudamericana. Los números le dan margen hasta para soñar pelear el Final, aunque depende de muchos otros.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario