Domingo 28 de Junio de 2009
La pequeña localidad del Gálvez, en el departamento San Jerónimo, volvió a sacudirse ayer con un episodio de violencia relacionado con la inseguridad. Cuatro hombres armados irrumpieron poco antes del mediodía en la casa de un fabricante de fichas para casinos y, tras maniatarlo con alambres y sogas, se apoderaron de una importante suma de dinero que no pudo ser precisada por los investigadores. Se trató del tercer asalto cometido mediante la misma operatoria en poco más de un mes. Esos hechos tuvieron el demoninador común de que fueron cometidos siempre por grupos de entre 3 y 4 personas (ver aparte).
Fuentes de la Unidad Regional XV de policía, de la que depende la seccional de Gálvez, señalaron que al menos los autores del último atraco no sería personas oriundas de la zona. Tampoco tienen pistas acerca de si se trataba de la actuación de la misma banda que ingresó en la vivienda del senador provincial Danilo Capitani, a mediados del mes pasado, y en la de un docente, hace apenas 15 días.
Estaba solo. Esta vez la víctima fue Rubén Pala, un empresario de unos 60 años, propietario de una fábrica de fichas para casinos y residente en esa ciudad, distnate a 130 kilómetros de Rosario, desde su nacimiento.
Según fuentes galvenses, Pala vive con uno de sus hijos en una casa ubicada en Primera Junta 552, pero en el momento del asalto en ese lugar se encontraba sólo el empresario. Se trata de un chalet con techo de tejas azules a “dos aguas” y ladrillos oscuros sobre su fachada. La propiedad cuanta además en su frente con un pequeño jardín y un acceso para vehículos que desemboca en un garaje.
Esa vivienda está ubicada a unos cien metros aproximadamente de la casa del docente Víctor Davicino, quien padeció un transe similar el 13 de junio pasado.
Después de la visita. De acuerdo a la escasa información policial que trascendió ayer, unos minutos antes de la llegada de los ladrones el dueño de casa había recibido a una persona por cuestiones de trabajo. Incluso, algunos voceros dejaron trascender que durante ese encuentro se habría realizado un pago en dinero.
Cuando la visita se retiró hicieron su aparición los delincuentes. Llevaban sus caras descubiertas, lo que para los investigadores indica que serían oriundos de otras latitudes ya que sería difífil reconocerlos en álbumes policiales registrados en seccionales del departamento.
Los hombres que se introdujeron en la vivienda eran cuatro. Y no necesitaron ninguna puesta en escena. Directamente se metieron en la casa y sorprendieron a Pala. “Gálvez es una población chica (25 mil habitantes) y su gente no tiene las precauciones que hay en las grandes ciudades. Por eso, quizás, la puerta estaba abierta”, señaló un funcionario policial del departamento San Jerónimo.
La banda dominó al dueño de casa sin mucho esfuerzo. Pala fue maniatado con alambres y cables. Una versión extraoficial indicaba que el empresario incluso fue golpeado para que “cantara” el lugar dónde tenía guardado el dinero.
La gavilla estuvo en la casa contados minutos. Tras apoderarse del botín huyó sin llamar la atención de los vecinos. Con respecto al monto de lo robado, desde la Jefatura de la Unidad Regional XV se indicó que la víctima no quiso hacer ninguna declaración al respecto. Y cuando este diario se contactó por teléfono con Pala, el empresario directamente negó que en su casa hubiese ocurrido un asalto.
Así y todo, voceros policiales de la regional San Jerónimo, cuya cabecera es Coronda, indicaron que poco después de denunciado el episodio se montó un operativo cerrojo en la zona aledaña del que participaron seccionales de los pueblos vecinos a Gálvez. Sin embargo, los ladrones lograron escapar.