A 38 años del golpe genocida
A treinta y ocho años de aquél 24 de marzo de 1976, reiteramos nuestro repudio, conscientes de que una comunidad de intereses nacionales e internacionales instrumentando Fuerzas Armadas alejadas del sentimiento patriótico que nos legara San Martín...

Martes 18 de Marzo de 2014

A treinta y ocho años de aquél 24 de marzo de 1976, reiteramos nuestro repudio, conscientes de que una comunidad de intereses nacionales e internacionales instrumentando Fuerzas Armadas alejadas del sentimiento patriótico que nos legara San Martín, Belgrano y muchos otros grandes hombres de nuestra historia, generó el golpe genocida más sanguinario de nuestra historia. Dicho golpe genocida, que derrotó un gobierno constitucional, atacó y buscó eliminar a sectores sociales, políticos, sindicales, estudiantiles, obreros, y a una amplia gama de hombres y mujeres que entonces acunaban y luchaban por un nuevo tipo de sociedad, con un sistema económico que diera sustento al gran proyecto de liberación social y nacional colectivo, que engendrara un futuro promisorio para la patria. Miles y miles de habeas corpus y recursos quedaron cajoneados o jamás resueltos por una Justicia impávida que hacía oídos sordos a los reclamos y lamentos de madres, hijos y ciudadanos que buscaban a sus seres queridos. Los genocidas de entonces, algunos todavía en el anonimato y entronizados en los actuales gobiernos, reiteran la represión mediante proyectos equis, leyes antiterroristas y otros menesteres, utilizando el combo de gendarmes, policías y militares, introduciéndoles en los barrios pobres, queriendo disputarle la calle a un pueblo que exige un nuevo tipo de democracia. Pero todos sabemos que los objetivos del actual gobierno no es otro que hacer pagar al pueblo la crisis que ellos mismos provocan, en beneficio de intereses “non sancto” (deuda externa, ganancia de las multinacionales y acumular tierras y ganancias para la oligarquía y los terratenientes). Mientras tanto, los trabajadores, estudiantes pequeños comerciantes y productores del campo y la ciudad se empobrecen y ven cómo se implementan políticas de verdadero genocidio con el abandono de nuestros niños y abuelos. Ya no nos engrupen más con lo de “nacional y popular” porque hemos tomado conciencia de que dicho eslogan esconde la hipocresía de la entrega, la ambición y el poder.

Amílcar Monti