A 20 años de la muerte del gran Carlos Monzón
Un accidente automovilístico acabó con una figura de gloria y tragedia.

Viernes 09 de Enero de 2015

El domingo 8 de enero de 1995, a los 52 años, Carlos Monzón se mató en un accidente automovilístico mientras gozaba de una salida restringida durante la condena por el homicidio de su esposa. El boxeador argentino que logró el título del mundo en peso mediano y uno de los mejores deportistas del país murió donde nació y en escenarios prácticamente iguales de trágicos y miserables.

Monzón había nacido hace 72 años en San Javier, Santa Fe, en el seno de una familia muy humilde, fue a la escuela hasta tercer grado y siendo apenas un nene trabajó en todo tipo de oficios. Formó una familia con Mercedes García (Pelusa), de apenas 15 años, y tuvo con ella dos hijos (aunque ya había tenido un hijo con otra mujer). Boxeó (como amateur tuvo 87 peleas y 73 triunfos), se profesionalizó y se convirtió en campeón del mundo. Se codeó con el jet set nacional e internacional. En el exterior lo apodaban “Escopeta” o “Macho” y se ufanaba de ser amigo de Alain Delon. Fue actor de varios filmes (el más famoso es “La Mary”, que protagonizó junto a Susana Giménez, con quien mantuvo un mediático romance). Se volvió a casar con la uruguaya Alicia Muñiz y tuvieron un hijo. El el 14 de febrero de 1988, en estado de ebriedad según confirmó la Justicia, mató a su mujer. Fue condenado a 11 años de prisión por homicidio simple. Y en la etapa final de la condena murió en un accidente automovilístico, en el paraje Los Cerrillos de una ruta de la provincia que lo vio nacer.

Tres años antes de su muerte, La Capital lo entrevistó en el penal de Las Flores (ver foto). Reiteró allí que era “inocente”, que estaba en una “mala” posición económica y que muchos que habían estado cerca suyo cuando era campeón lo habían abandonado. “Antes yo iba a pagar la luz o el teléfono, me sacaba los lentes y pagaba primero porque era Monzón. En la cárcel si uno pide audiencia con el director tiene que hacer cola como cualquiera”, había dicho.

Muy atrás había quedado su gloria sobre el ring. El 7 de noviembre de 1970, con 28 años, anémico pero siempre fibroso, hosco y con las manos infiltradas, Monzón noqueó en el 12º asalto a Nino Benvenuti, en el Palazzo dello Sport de Roma. Logró el campeonato mundial de los medianos. El mundo del boxeo no olvidará la derecha impiadosa que derrumbó a Benvenuti. Dicen que en el descanso previo de ese asalto, el técnico Amílcar Brusa le había dicho a Monzón: “Ese hombre está listo, Carlos, vaya y póngalo nocaut”.

Un año después Monzón le volvió a ganar a Benvenuti pero indudablemente el italiano no le guardó rencor porque lo visitó varias veces en la cárcel.

Monzón se cruzaría durante su carrera con Emile Griffith, Denny Moyer, Jean Claude Bouttier, Tom Boggs y Bennie Briscoe (el que casi lo noquea y lo dejó mirando el reloj del Luna Park por 11 segundos; una imagen que quedó inmortalizada en una foto). También peleó con José “Mantequilla” Nápoles, Tony Mundine, Tony Licata, Gratien Tonna y Rodrigo Valdez. En su retiro tenía el récord de 100 peleas como profesional, con 87 ganadas (59 antes del límite), 9 empates y sólo 3 derrotas (1 sin decisión).

A pesar de sus lados oscuros, se equipara su genialidad con la de Diego Maradona, Guillermo Vilas, Roberto de Vicenzo, Luciana Aymar, Juan Manuel Fangio, Emanuel Ginóbili y Lionel Messi. Grandes del deporte nacional.