30 galletas y arroz con pescado en el infierno

Miércoles 30 de Marzo de 2011

Treinta galletas y jugo de vegetales para desayunar, nada para almorzar y un paquete de arroz con pescado enlatado o carne para cenar por día. Ni duchas, ni camas y casi nunca un cambio de ropa. Ese es el panorama de los 400 trabajadores que se afanan en medio de condiciones peligrosas para impedir una catastrófica fusión del núcleo en la planta nuclear de Fukushima, afectada por el sismo y posterior tsunami del viernes 11.

"Es similar a una zona de guerra, los trabajadores están sometidos a un estrés inmenso", dijo Hirotada Hirose, profesor de psicología de desastre en la Universidad Cristiana para Mujeres de Tokio.

"Si esto continúa, la productividad y la moral caerán y los trabajadores probablemente cometerán errores. No nos podemos permitir esto", dijo Hirose a Reuters.

El aire que rodea la planta está tan contaminado por la radiación que los hombres tienen que llevar máscaras incluso cuando están en el interior de lo que se llama sala segura, donde duermen y comen.

Sólo comen alimentos empaquetados, metiéndoselos rápidamente en la boca en cuanto los abren para evitar el contacto con la radiación.

"No creo que los trabajadores estén suficientemente nutridos a través de la comida que reciben", dijo Kazuma Yokota, del organismo de seguridad nuclear, quien explicó las condiciones de vida de los hombres.

Unos 17 trabajadores han resultado heridos en la planta, situada en el norte de Tokio. Dos fueron trasladados al hospital por quemaduras provocadas por agua radiactiva la semana pasada.

Tras una reunión a las 7, los empleados del operador de la planta Tokyo Electric Power (Tepco) se dirigen a varios puntos del complejo antes de volver al cuarto de seguridad a eso de las 17, para luego ir a dormir. La rutina dura una semana. Luego serán relevados.