Economía

Wall Street se topa con la dura realidad

La volatilidad que muestran las acciones, sobre todo las tecnológicas, advierten que se termina la fiesta de los últimos tres meses

Domingo 13 de Septiembre de 2020

La fiesta de Wall Street, alimentada durante todo el verano por el apetito que sienten los inversores por las grandes empresas tecnológicas, ha llegado a un fin abrupto, aunque no del todo inesperado. La última ola de ventas borró en tres días casi el 7,1% del S&P 500. Fue su primera baja prolongada en casi tres meses.

El Nasdaq, hogar de Apple, Amazon, Zoom, Tesla y muchas otras tecnológicas que encabezaron el notable rebote del mercado financiero luego de su caída en marzo, perdió más del 10% después de alcanzar un récord pocos días antes, una caída conocida en la jerga del mercado como una rectificación.

Se puede decir que las últimas sesiones bursátiles constituyeron un choque con la realidad después de un vuelco _que los analistas consideran exagerado_ de los operadores hacia las empresas tecnológicas, sobre todo en agosto.

“La conclusión es que esta rectificación llegó con mucho retraso y probablemente tendrá más consecuencias negativas en las próximas semanas y meses a medida que se limpian estas posiciones”, escribieron analistas de Morgan Stanley. Señalaron que las acciones tecnológicas tuvieron un “movimiento parabólico”’ el mes pasado. Las acciones tecnológicas aumentaron 11,8% en agosto, el mayor incremento mensual desde abril, cuando fue de 13,7%.

El hambre de los inversionistas por las empresas tecnológicas se alimentó de las bajas tasas de interés, el confinamiento en casa durante lo peor de la pandemia y los esfuerzos del gobierno estadounidense de dar apoyo a los desempleados. Las buenas perspectivas de las ganancias empresarias también alentaron el ánimo de comprar.

Wall Street también recibió un fuerte estímulo de la Reserva Federal, que tomó medidas sin precedentes para ayudar a los mercados a funcionar sin tropiezos y a la vez alentar la toma de préstamos al mantener las tasas de interés extremadamente bajas. Por otra parte, el fuerte aumento de las transacciones en opciones, que permiten a los inversores comprar o vender cientos de miles de acciones de una sola vez, también dio impulso excesivo a las ganancias.

Entre el 23 de marzo y el 2 de setiembre, el Nasdaq aumentó 75%, superando el 60% del S&P 500 y el 56,5% del Dow Jones durante el rebote del mercado luego de su caída en la pandemia.

En ese lapso, Apple fue la primera empresa estadounidense valorada en 2 billones de dólares y la misma Zoom adquirió un valor superior al de General Motors y Ford Motor juntos.

A pesar del retroceso de los últimos días, las compañías tecnológicas siguen encabezando los otros 10 sectores del índice S&P 500 con una ganancia apenas por debajo de 23% en lo que va del año.

Si bien las razones que volvieron tan atractivas a las tecnológicas durante la pandemia no han cambiado, los observadores del mercado últimamente expresan preocupación creciente porque las ganancias se concentran excesivamente en este sector, lo que elevó su valoración a niveles que empiezan a parecer efímeros incluso bajo las perspectivas más optimistas.

Ante la rectificación de las acciones tecnológicas, la pregunta es si se trata efectivamente de un regreso a la cordura de un sector sobrecomprado o si arrastrará consigo al resto del mercado. Como dijo Sam Stovall, jefe de estrategia de inversiones de CFRA, “esto nos recuerda que si algo parece demasiado bueno para ser cierto, probablemente lo es”.

La plata dulce no asegura la reactivación

Los bancos centrales podrían “fracasar estrepitosamente” en su intención de incentivar la recuperación económica, debido a que “las fuerzas deflacionistas a escala mundial se han visto acentuadas por la crisis”. sí lo aseguró el director del comité de inversiones estratégicas de Carmignac, Didier Saint-Georges.

Para el analista, el fracaso de las políticas monetarias no convencionales desde hace diez años se debe a que “la marea de liquidez que los bancos centrales inyectaron en el sistema a través de la compra de activos financieros, no fue relevada por la implementación de medidas en la economía real”. Por ello, explicó, “el dinero permaneció en el sistema financiero y únicamente contribuyó al crecimiento de los índices bursátiles”.

Ahora “los propios gobiernos se han puesto manos a la obra, a costa de unos déficits presupuestarios récord”. Así las grandes empresas y los particulares también se beneficiarán.

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