Economía

Wall Street se hundió por la guerra comercial y arrastró al Merval

Trump respondió a una suba arancelaria china con una "orden" para que las firmas de EEUU salgan de ese país. También criticó al jefe de la FED

Sábado 24 de Agosto de 2019

El recrudecimiento de la guerra económica entre China y Estados Unidos impactó de lleno ayer en los mercados internacionales y también en la Argentina, donde cayeron los bonos y las acciones. El panel líder de la Bolsa comercio local cayó casi 5 por ciento.

"El Merval perforó el nivel critico de los 27.000 puntos, y confirmó el peor escenario", consideraron desde la Sociedad de Bolsa Rava.

Todo empezó con nuevas noticias sobre la guerra económica entre las dos mayores potencias del planeta. El gobierno chino anunció que subirá los aranceles a los productos importados de Estados Unidos a partir del 1º de septiembre. El universo alcanzado en la decisión se valora en u$s 75 mil millones. La medida es una retaliación por la suba de aranceles que había dispuesto del gobierno de Donald Trump al ingreso de bienes chinos, por u$s 300 mil millones, que justamente comienzan a aplicarse a principios del próximo mes.

"Se aplicará un arancel adicional del 5 por ciento a las importaciones de soja y de petróleo estadounidense a partir de septiembre, y se sumará un arancel del 25 por ciento para los vehículos fabricados en los EEUU", informó el Ministerio de Comercio chino.

El presidente estadounidense no tardó mucho en contraatacar: "ordenó" a las empresas estadounidenses a dejar de fabricar en China.Y volvió acusar al gobierno asiático de robar la propiedad intelectual estadounidense. "Las enormes cantidades de dinero hechas y robadas por China de los Estados Unidos, año tras año, durante décadas, deberán detenerse", tuiteó el jefe de la Casa Blanca.

Trascartón, anunció que los productos chinos a los que iba aplicar un arancel de 10 por ciento desde septiembre, ahora pagarán uno de 15 por ciento, y que las importaciones a las que se iba a imponer un derecho de 25 por ciento a partir del 1º de octubre, ahora pagarán uno de 30 por ciento.

El Dow Jones Industriales bajó 2,37 por ciento, el S&P mermó 2,59 por ciento; y el tecnológico Nasdaq se precipitó 3 por ciento. La decisión de China de aumentar e imponer nuevos aranceles a productos estadounidenses impactó de lleno en la soja, que tendrá un arancel adicional de 5 por ciento. Por eso, el precio de la oleaginosa cayó en torno a los u$s 5 en el mercado de Chicago.

La guerra económica no fue el único motivo del derrumbe de Wall Street. Mucha expectativa había creado entre los inversores la conferencia del presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), Jerome Powell, en Jackson Hole, la exclusiva localidad en la que todos los años celebran una reunión los principales banqueros centrales del mundo.

Se especulaba sobre la posibilidad de que la autoridad monetaria estadounidense precisara el momento en que decidiría una nueva baja en la tasa de interés de referencia. El mes pasado, el organismo recortó las tasas por primera vez en una década, y la llevó a un rango de 2 por ciento y 2,25 por ciento. Durante su exposición advirtió que la economía de Estados Unidos se enfrenta a "significativo riesgos" por la desaceleración de la economía global y la incertidumbre comercial. Se mostró preocupado por el freno de Alemania y China.

Sostuvo que va a "actuar adecuadamente para sostener la expansión, con un fuerte mercado laboral y la inflación cerca de su objetivo del 2 por ciento". Pero no dio mayores precisiones que permitan anticipar qué hará el Comité Federal de Mercado Abierto de la FED cuando se reúna en septiembre.

Eso afectó a los especuladores de Wall Street pero, sobre todo, afectó a Trump, que volvió a cargar contra el jefe del banco central de su país. "¿Cuál es el peor enemigo de EEUU. Jerome Powell o Xi Jinping?", se preguntó ayer sardónico el jefe de Estado.

Las declaraciones de Trump agitaron a los mercados y, entre otras consecuencias, provocaron una nueva inversión en la curva de la deuda estadounidense, por la que los títulos a dos años ofrecían una mayor rentabilidad que las obligaciones a diez.

Esto significa que los inversores creen que existen riesgos en la economía a corto plazo mayores que a largo, lo que tradicionalmente se ha visto como un síntoma de una recesión próxima. Al cierre de la sesión, esta situación se había revertido.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS