Economía

Videojuegos, una industria sin fronteras

Las oportunidades de expansión del sector en el país son tan grandes y la posibilidad de desarrollar videojuegos es tan atractiva para las generaciones más jóvenes

Domingo 19 de Julio de 2015

La industria de los videojuegos factura 300 millones de pesos anuales en Argentina y a nivel mundial se trata de un sector que está tan bien posicionado como la industria del cine y genera ingresos multimillonarios. Las oportunidades de expansión del sector en el país son tan grandes y la posibilidad de desarrollar videojuegos es tan atractiva para las generaciones más jóvenes, que los referentes del sector se animan a calificar el momento como “la edad de oro”. Sin embargo, para consolidar este escenario se vuelve necesario profesionalizar la actividad y es ahí donde está el desafío que se viene.

   Para dar cuenta de la magnitud del sector en la Argentina, según datos de la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos (ADVA) la industria emplea a alrededor de 2.000 personas y exporta el 95% de su producción.

   Otro dato para tener en cuenta es que el 30% de los argentinos utiliza videojuegos: la mayoría (54% de quienes juegan) lo hacen durante una hora diaria y en promedio se juega 1 hora y media aproximadamente. Según datos de la última encuesta nacional de consumos culturales la computadora fija es el dispositivo principal para la mayoría de los jugadores con un 17%, luego aparecen las consolas en segundo lugar con el 12% y el móvil queda en tercer lugar como dispositivo empleado para los videojuegos con 10% de participación.

   Juan Pablo Chandías, fundador de Motin Games y hoy desarrollador independiente, planteó que “la industria del videojuego a nivel nacional está en la edad de oro”. El sector no tiene más de 15 años, apuntó.

   “Somos la primera generación que trabaja en serio. Veo a los chicos que vienen ahora y están metidísimos, conocen las herramientas, las sacan de internet. El momento es ahora, el espacio está fértil, y se reconoce que hay mucho talento acá. Es el momento perfecto”, resumió uno de los expositores de Mica Produce Región Centro —un espacio regional de formación y capacitación para productores, empresas y profesionales culturales— que se realizó hace unos días en Rosario.

   Chandías explicó que a nivel internacional los videojuegos son una industria en sí misma, que genera tanto dinero como la industria del cine, y consideró que este escenario de desarrollo ofrece amplias oportunidades de negocios aunque también presenta sus dificultades. “Si agarrabas la industria del mobile hace 7 u 8 años cuando apareció te llenabas de plata, hoy salen 4 mil juegos por día entonces hay una competencia fuerte. Como cualquier industria desarrollada ya no es hago una cosita y la tiro sino que tenés que competir desde la originalidad, la creatividad. No hablo de gastar 5 millones de dólares para hacer un juego pero sí demostrar que hay una identidad, algo diferente”, subrayó el desarrollador al tiempo que destacó que la idea es tener “un juego diferente y no un Mario Bross de todos los que salen todos los días”.

   El camino para diferenciarse “es difícil” y muchas veces hay que desmitificar “el concepto que tienen los chicos de que saco y juego y me lleno de plata” porque cuando eso no ocurre aparece la frustración. Pero Chandías aclara que “como en cualquier otro lado hay que probar” y advierte que “el camino al éxito no es derecho, sino que es un zigzag de fracasos”. Para motivar a los más jóvenes señaló: “No tienen que tener miedo, hay que aprender de las experiencias”.

   Además, habló del reconocimiento internacional de los recursos humanos que hay en Argentina, el punto que hoy hace competitivo el país. “Hace un tiempo trabajaba en una empresa que se llama Game Lof, una multinacional enorme, que en 2001 vino para acá por la diferencia del dólar. Cuando vino el cambio fijo y las regulaciones ya no fuimos tan competitivos y se fueron a la India y a Vietnam. Después volvieron porque se dieron cuenta de que por un dólar pagan a 100 programadores pero no llegan a tener la calidad técnica ni la creatividad que tenemos acá y se dieron cuenta de que valía poner la plata acá. Somos competitivos desde el lado creativo, siempre Argentina se destacó por eso. Hoy en cuanto al dinero, somos caro, salimos lo mismo que un programador en Europa y por eso nos tenemos que destacar por el lado creativo”, precisó durante su paso por la ciudad.

Herramientas. Durante el encuentro organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación el fundador de Motin Games brindó un panorama sobre las herramientas disponibles para facilitar y profesionalizar el trabajo de los desarrolladores. Sobre la base de que la cantidad de motores para hacer videojuegos “es enorme hoy en día” propuso algunas recomendaciones.

   Explicó que si uno es una persona que recién empieza y no tiene mucho background de programación pero le gusta hacer juegos y es diseñador lo ideal es arrancar con el programa Construct, un engine gratis, que tiene programación visual así que no es necesario saber programar sino más bien entender los conceptos básicos. “Permite hacer juegos muy rápido y buenos juegos. Es muy accesibles particularmente para diseñadores gráficos y gamesdesigner”, señaló Chandías.

   En cambio, dijo que si uno tiene un background de programación y quiere hacer cosas más complejas está Unity, que permite hacer juegos muy profesionales y da mucha productividad.

   Si la idea es ir por el lado del Open Source, del software libre, hay un engine que se llama Axe. “Para la gente que viene de diseño web con flash usa el action script como lenguaje y va bárbaro”, subrayó.

   Por otra parte, tras varias charlas en los Mica compartiendo su experiencia con los más jóvenes dijo que una de las principales preocupaciones de quienes comienzan a hacer sus primeros pasos en el desarrollo de videojuegos es si buscan trabajo en una empresa o si arrancan solos. Si bien consideró que “es una decisión personal que tiene que ver con cómo uno llega a la industria del videojuego, con cuál es la motivación que a uno lo lleva a trabajar en esto” planteó algunos pros y contras.

   “Hay gente que dice quiero hacer una obra de arte, que sea totalmente mía y tomar mis decisiones, esa gente da más para que vaya por su lado. Otros dicen que solamente les interesa trabajar y buscan una empresa, donde la demanda es altísima porque hay muy poca gente que sepa hacer esto y la industria está creciendo todos los años particularmente en Argentina y a nivel mundial los videojuegos explotaron gracias a los dispositivos que hay. Hoy se puede poner un videojuego en cualquier lado. La demanda es muy alta, no hay problema de conseguir trabajo”, señaló.

El trabajo a distancia. Pero Chandías consideró que “si uno recién empieza y quiere trabajar en forma remota requiere disciplina y hay que saber hacerse sus tiempos, organizarse y saber el proceso de hacer un videojuego y eso es difícil que lo tenga un chico que recién empieza, es algo que se gana con la experiencia”. Por eso recomendó a los que están empezando “que busquen trabajo en una empresa, para entender cómo son los procesos, cómo trabajar en equipo”.

   “Hay un montón de cosas que no tienen que ver con la producción sino con lo comercial, de porqué se hace esto así y no de otra manera, de saber que así lleva 15 meses y no se llega. Hacer un juego es complejo no solamente desde el lado técnico y si uno trabaja sólo ese panorama lo tiene que tener completo. Trabajar en una empresa es un buen paso, no para quedarse toda la vida, pero sí para tener una visión global. Hay que saber cómo armar el proyecto, cómo trabajar en equipo, cómo tratar al cliente, las exigencias, cómo medir los tiempos. Son cosas esenciales. En una empresa se crea un marco de disciplina de trabajo”, puntualizó.

   Mucho se habla del futuro de los videojuegos, de si la llegada de la realidad virtual marcará un cambio en la historia del sector y si esta tecnología permitirá dar otro salto en la industria. Actualmente un grupo muy importante de desarrolladores se volcó a la producción de juegos en 360º en donde se puede utilizar el casco Oculus Rift pero para Chandías lo que se viene “todavía está por verse” porque aún las gafas no están al alcance de los gammers.

   “A nivel tecnológico está, los programadores están muy interesados pero el público todavía no tiene el Oculus Rift. Además, para mi a la tecnología todavía le fatal un poquito para poder jugar 3 horas, cansa mucho la vista por la cercanía de las pantallas y por ahí no podés jugar 2 horas como lo haces con un juego en la PC. A nivel de experiencia está bárbaro pero todavía falta ver que pasa con eso. Si uno lo agarra ahora podría llegar a innovar, pero no sabría decir si es el futuro o no”, subrayó el desarrollador local.

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