Economía

Vaca Muerta, apuesta para salir del pozo

La explotación de petróleo y gas no convencional en el país tracciona un cambio económico profundo. Desde YPF, la compañía pionera, analizan el futuro.

Domingo 02 de Junio de 2019

Vaca Muerta atrae la mirada del mundo. A nivel internacional, las grandes compañías petroleras deseosas de encontrar nuevas fuentes de este recurso no renovable analizan desembarcar con un proyecto de explotación, ante la buena performance obtenida en el último tiempo por las empresas ya instaladas en la cuenca neuquina. A nivel nacional, el gobierno incentiva con subsidios la radicación de inversiones a la espera de que el shale oil y shale gas se transformen en petrodólares y en una fuente más importante de recursos para el Estado, y que escale al nivel de lo representan los derechos de exportación del complejo agropecuario. En provincias como Santa Fe, las castigadas pymes industriales esperan que el sector petrolero del área no convencional se consolide para que su crecimiento económico y productivo de alguna forma llegue a estas pampas a través de la búsqueda de proveedores para cubrir sus necesidades ante la expansión.

La realidad de Argentina en el mundo del petróleo cambió hace muy poquitos años, específicamente en 2013 cuando la Energy Information Administration (EIA) dio a conocer el posicionamiento del país en el área de no convencional. En ese momento, el potencial de la formación Vaca Muerta cobró protagonismo en las estrategias de desarrollo tanto de las empresas privadas como del Estado.

Es que Argentina se ubicó en el cuarto lugar en recursos de petróleo no convencional detrás de Rusia, Estados Unidos y China. Esto ocurrió gracias a la formación Vaca Muerta, que es el segundo mayor recurso no convencional de gas en el mundo.

En este informe, EIA destaca el enorme potencial de Vaca Muerta en términos de obtención de gas (308 trillones de pies cúbicos, TCF) y petróleo (16,2 miles de millones de barriles), proyección que multiplica por diez las actuales reservas de Argentina.

Ante este escenario, YPF se transformó en el gran jugador en Vaca Muerta. Controla el 33% del área de la cuenca, que cubre una superficie de 35 mil km2. La empresa estatal GyP de la provincia de Neuquén tiene alrededor del 10%, y el resto se distribuye entre otras compañías como ExxonMobil, Pan American Energy, Petronas, Pluspetrol, Shell, Tecpetrol y Wintershall, entre otros.

Para desarrollar la actividad en la cuenca neuquina, la petrolera nacional mantiene alianzas estratégicas con varias compañías. En Loma Campana se asoció con Chevron (EEUU), en El Orejano con Dow (EEUU), en Rincón del Mangullo y Mulichino con Petrolera Pampa (Argentina) y en La Amarga Chica con Petronas (Malasia). Además, mantiene acuerdos de cooperación con la venezolana PDVSA, la boliviana YPFB, la uruguaya Ancap, la noruega Statoil y la rusa Gazprom, entre otras.

Durante una visita a la zona de Loma Campana, La Capital charló con Pablo Bizzotto, vicepresidente de YPF y encargado de la Gerencia de No Convencional. El máximo responsable del desarrollo de la compañía en Vaca Muerta subrayó: “Es muy grande lo que está pasando acá”. Y eso que recién se está explotando el 3% de la superficie total de la cuenca.

Para dimensionar lo que significa haber comenzado a explotar esta área, Bizzotto mencionó que Vaca Muerta convirtió a YPF en “la sexta compañía en el mundo en inversión en petróleo no convencional”. Para 2019 la compañía tiene previsto invertir la suculenta cifra de 2 mil millones de dólares y cerrar el año con 18 equipos de extracción activos, hoy son 16. “Fuimos pioneros y queremos ser líderes”, destacó.

El camino para ubicar a YPF entre los grandes popes del mundo del petróleo ocurrió en muy poco tiempo y tuvo que ver con la migración de pozos verticales a horizontales. A comienzos de 2016 se produjo el cambio y ahí se ganó productividad, competitividad, y Vaca Muerta dejó de ser un lugar “en donde se enterraba plata”. Así, “YPF destrabó la rueda y demostró que es rentable”. De vertical a horizontal se aumentó 8 veces la producción y año a año se mejora la productividad.

Cuando se comenzaron con los pazos verticales el costo de un barril de petróleo de Vaca Muerta era de 32 dólares, al pasar horizontales se bajó a 22,8 dólares y actualmente se ubica en 9 dólares pero las previsiones son llegar para fin de año a 8 dólares el barril. El precio internacional del petróleo, el WTI, ronda los 60 dólares el barril. “Estamos sorprendidos por lo que logramos”, apuntó, al tiempo que explicó que el valor que prevén alcanzar sobre fin de año estaba proyectado recién para 2023.

“Cuando llegué había 23 equipos perforando pozos verticales y el proyecto no era rentable ni a 100 dólares el barril. Con pozos verticales acá se hundía plata, migramos a pozos horizontales y no solamente dejamos de perder plata sino que hicimos que sea el proyecto más rentable de la compañía, y no solamente eso, también logramos acercamos a la competitividad del Permiean (la cuenca de Texas y Nuevo México de no convencional) que tiene tren, arena más barata”, detalló el ingeniero en petróleo, para quien “ya no hay forma de frenar esto, es un proyecto que va más allá de cualquier cosa”.

—¿Qué representa Vaca Muerta para la compañía?

—Vaca Muerta dejó de ser una idea y un sueño para ser el proyecto industrial que tiene la Argentina para el futuro. Necesitamos incrementar las inversiones, necesitamos que otros actores se suban a este tipo de proyecto. Nosotros de alguna manera marcamos un camino, transformamos al proyecto en algo rentable a través de la eficiencia, del trabajo con los distintos gobiernos, los sindicatos, trajimos la tecnología de Estados unidos y ahora es una cuestión de ir replicando la receta. Es inminente, y esto está pasando, de hecho YPF con sus socios está invirtiendo más de 2 mil millones de dólares este año en Vaca Muerta. Cada vez hacemos más pozos, más largos, movemos todos los límites técnicos, ya nos estamos yendo de nuestra área de confort que es Loma Campana, La Armaga Chica y Bandurria, la zona cercana a Añelo, y nos estamos yendo al norte neuquino a la zona de Rincón de los Sauces y al sur cerca de Plaza Huincul. Nuestro desafío es replicar esta mega eficiencia que logramos en rentabilidad y competitividad en Loma Campana en conjunto con Chevron en otros activos.

—¿Cómo influye la situación actual de la economía argentina en la llegada de inversiones?

—El petróleo es una industria y una inversión de largo plazo. En petróleo se invierte en países muchos más complejos que Argentina, que tienen guerra, problemas geopolíticos mucho más grande que una transición electoral o política. No creo que impacte. Lo que sí tiene un impacto, que nos podría posicionar de una manera más competitiva, es el costo del capital. Partimos de unas posiciones más atrás, lo mismo que la logística y la escala que tiene Estados Unidos. Allá el tren llega a la puerta de tu yacimiento, es un Amazon de arena. Nosotros no tenemos eso y sin embargo en Loma Campana logramos ser competitivos respecto al Permian (la cuenca Pérmica está situada entre Texas y Nuevo México y es el mayor campo de petróleo de Estados Unidos). La roca es un poco más productiva y los pozos son mejores acá, no tenés escala y los costos de capital son más altos, pero tenemos mejor rentabilidad y eso balancea todo. Ni hablar del día que esté el tren, las rutas y tengamos un mejor acceso al mercado de capitales. Eso nos haría aún más competitivos.

—¿Qué oportunidades puede haber para las industrias santafesinas como proveedoras de Vaca Muerta?

—Hoy estamos usando varias empresas de esa zona. Sin dudas la industria metalmecánica es la que mayores oportunidades tiene. Todo lo que es recipientes, tanques, separadores se fabrican en la zona del litoral. La industria metalmecánica que es muy eficiente y muy buena. Estamos replicando la tecnología del silo bolsa para almacenar la arena para estimulación hidráulica, la maquinaria es de campo, en este caso una firma de Córdoba.

—¿Qué mitos que hay que derribar en torno a Vaca Muerta?

—Desde el punto de vista de cómo se trabaja, en los campamentos la gente de servicios nuestra tiene diagramas, tienen gimnasio. Las contratistas trabajan en lugares inhóspitos y como sistema tienen comodidades excelentes, más allá de que existen oportunidades de mejoras. Llevo casi 20 años trabajando y cuando comparo cómo eran las condiciones de la industria cuando empecé y veo las comodidades de hoy, no tiene nada que ver. Hoy en perforación la persona encargada de perforaciones parece un piloto de la Nasa y cuando yo empecé estaba con una palanca y un freno en medio de la lluvia y la nieve, hoy tiene un nivel de tecnología que parece que está manejando un cohete. Desde el punto de la eficiencia, esta es una industria que tiene que ser muy eficiente al no ser convencional, por eso se habla de una factoría, de una fábrica en donde hay un ritmo de trabajo que es intenso pero están las condiciones para que sea eficiente. Trabajamos en condiciones muy similares de lo que son los yacimientos en Estados Unidos, en donde los niveles de productividad son muy superiores. Desde el punto de vista ambiental y de seguridad no hay nada que esté asociado adicionalmente a esta actividad del no convencional. De hecho hoy se pone más tecnología que nunca en estos pozos.

—¿La tecnología es la clave para el desarrollo del área?

—Yo digo que es la zanahoria que se mueve todos los días y nosotros corremos atrás de eso. Lo bueno es que probamos en tiempo real cuando se lanza la tecnología. Hoy estamos probando la misma tecnología que en Estados Unidos. Hay algo que nos tiene que llenar de orgullo que es que algunas tecnología y algunas buenas prácticas que estamos realizando acá hoy se replican en Estados Unidos y eso habla muy bien de nuestros equipos profesionales. Para mí el activo más importante que tiene YPF son los 450/500 personas que son especialistas en no convencional que están desde que empezó Vaca Muerta, hace varios años, y que cuando los sentás a hablar con el número uno de Shell, Exxon o Chevron hablan el mismo idioma y de igual a igual. Veo el gran respeto que tienen desde estas grandes compañías. La semana pasada vinieron 14 noruegos que están invirtiendo con nosotros en Bajo del Toro y cuando terminó la visita me dijeron cómo podemos hacer para invertir más. Eso me llena de orgullo, es épico. Esto es algo histórico que genera una gran oportunidad al país y lo estamos haciendo los argentinos, con todos los problemas que tenemos. Ya no hay forma de frenar esto, es un proyecto que va más allá de cualquier cosa y el avance lo logró YPF.

—Con Vaca Muerta en actividad ¿cómo queda posicionada YPF frente a las otras compañías petroleras?

—Para nosotros el 80 u 90% de la producción de petróleo viene del convencional, de yacimientos que tienen 30 ó 40 años. Tenemos que crecer porque tenemos poca producción. Primero ganarle a la declinación de los yacimientos viejos nuestros, y después crecer. Balancear la declinación del convencional, que es gigantesca. Las compañías petroleras valen por sus reservas, es muy importante que todos los años tengas un índice de reemplazo mayor a uno, es decir que incorpores más reservas de lo que producís, si no me gasto todo el stock. Hacía 22 años que no teníamos un índice de reemplazo como el que tuvimos este año, 187% de índice de reemplazo gracias al no convencional y a los estudios y optimizaciones de yacimientos tradicionales. No es sólo Vaca Muerta lo que estamos haciendo, en golfo San Jorge en Chubut y Santa Cruz tenemos grandes oportunidades en yacimientos viejos que tienen factores de recobro de 10, 15 ó 20%. Con recuperación secundaria, que es inyectando agua, o terciaria, que es con polímeros para barrer lo que queda en la roca. Esa es una revolución que estamos llevando adelante que nos va a llevar un año y pico para poner en valor pero que ya va a tener sus resultados. Estamos dotando de tecnología todos los yacimientos maduros. Es titánico, porque estaban relegados pero le estamos metiendo y casi refundando. Si no declino tanto en los yacimientos maduros, todo lo que incorporo nuevo de shale me sirve para crecer. Lo que buscamos es minimizar la declinación de los yacimientos maduros para que todo lo que incorpore Vaca Muerta sea para crecer como compañía. En cinco años tendríamos que tener una nueva YPF en términos de no convencional. Es muy grande lo que está pasando acá. YPF es la sexta compañía en el mundo en inversión no convencional, en Estados Unidos debe haber 50 compañías y somos, a comparación, como una pyme.

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