Economía

Unidos contra la ortodoxia, en debate por el modelo

La crisis de las economías más "avanzadas", con epicentro en Europa, y la del pensamiento ortodoxo, que a cinco años de la explosión de la burbuja hipotecaria ocurrida en Estados Unidos no encuentra respuestas a una crisis que se fue haciendo más amplia y global, ayudan a explicar el interés y la masividad de las Quintas Jornadas de Economía Crítica.

Domingo 09 de Septiembre de 2012

La crisis de las economías más "avanzadas", con epicentro en Europa, y la del pensamiento ortodoxo, que a cinco años de la explosión de la burbuja hipotecaria ocurrida en Estados Unidos no encuentra respuestas a una crisis que se fue haciendo más amplia y global, ayudan a explicar el interés y la masividad de las Quintas Jornadas de Economía Crítica (JEC), realizadas del 23 al 25 de agosto en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.

Casi 1.500 asistentes escucharon a un nutrido contingente de economistas y cientistas sociales, en su mayoría heterodoxos y de extracción académica, debatir el contexto geopolítico y las estrategias de desarrollo ante la crisis, los pros y contras del "modelo" kirchnerista, el funcionamiento del "nuevo" sistema financiero, las relaciones capital-trabajo en América Latina y hasta propuestas de cambio de los ortodoxos planes de estudio de lo que ya hace más de 150 años el historiador victoriano Thomas Carlyle llamó "la ciencia lúgubre".

De las numerosas ponencias, debates y exposiciones magistrales surgió un consenso crítico contra las ideas "neoliberales" que aún dominan los ámbitos políticos y académicos, pero también fuertes polémicas en torno de, en especial, las características de la economía argentina actual y de la calidad de las políticas aplicadas a partir de 2003.

El modelo. Por caso, en la mesa "A 10 años de la devaluación, política macroeconómica y disputas sectoriales", Claudio Katz, docente de la UBA y miembro del grupo EDI (Economistas de Izquierda) y Julio Gambina, profesor de Economía Política de la Universidad Nacional de Rosario, criticaron la política económica del kirchnerismo, en tanto Demian Panigo, investigador del Conicet, enumeró sus logros.

Aunque advirtió contra los "fantasmas" (como llamó a los economistas ortodoxos) y sus propuestas, que "apuestan a la amnesia colectiva", Katz enumeró tres problemas de la actual política económica: inflación, fuga de capitales y pérdida del superávit fiscal. Y con la soja a más de 600 dólares la tonelada no es cierto, remarcó, que "el mundo se nos cayó encima". El problema es que el "modelo" apuesta a una "burguesía nacional" que no existe y se limita a tapar agujeros, a menudo tarde y mal. Impone el "cepo cambiario"; tras años de fuga de capitales, anuncia un plan de viviendas populares, después de años de auge de construcción de viviendas de lujo; obliga a los bancos al crédito productivo, luego de engordarlos con títulos públicos y crédito caro al consumo; y estatiza YPF, tras años de saqueo de Repsol.

Mientras, problemas estructurales como la soja-dependencia, el desarrollo de la megaminería y un perfil industrial erróneo (como fabricar muchos autos pero pocos trenes) ahondan un perfil de economía extranjerizada, concentrada y -pese a la mejora del salario- cada vez más desigual. "Es una vergüenza", dijo Katz, que más de dos millones de asalariados paguen impuesto a las "Ganancias", a falta de una reforma tributaria progresiva, o que el gobierno le quite una concesión a los Cirigliano (ex operadores del ferrocarril Sarmiento, donde ocurrió el siniestro de Once) para dársela a los grupos Roggio y Romero.

A su turno, Gambina señaló que la sociedad está asumiendo como normales indicadores sociales que no existían antes de la crisis 2001/02. La economía crece en base a consumos como el turismo, pero cerca del 40 por ciento de la población es pobre. La Asignación Universal por Hijo y la ampliación del número de jubilados, señaló, no sacarán a nadie de la pobreza. Que las clases dominantes tengan desacuerdos políticos con el kirchnerismo, no quita que sean los principales beneficiarios del "modelo". La banca fue el sector que más ganó en los años K, señaló Gambina.

Expansión. Panigo, que además presentó un estudio sobre la dinámica de las importaciones industriales entre 2003 y 2011, destacó en cambio la gran expansión de la actividad y el empleo, el desendeudamiento y el fuerte superávit comercial, gracias a una adecuada política cambiaria. De hecho, su trabajo alerta contra la tentación de una devaluación que -dice- debilitaría el poder adquisitivo y la dinámica internas, que fueron el motor de la recuperación.

La polémica en torno de la política económica de poscrisis también campeó en las ponencias del panel "Historia económica argentina reciente". Cecilia Allami, de la Universidad de La Plata, presentó su tesis doctoral sobre la distribución de los costos de la crisis financiera 2001/02, en tanto Ramiro de Altube, de la Universidad Nacional de Rosario, explicó los "pilares del sostenimiento del kirchnerismo", y Manuel Espro y Damián Zorattini, de la Universidad de General Sarmiento, presentaron avances de un estudio sobre los salarios en el sector de las pymes industriales, principal sostén de la dinámica del empleo privado en el país.

La tesis de Allami precisa que el grupo Pérez Companc e YPF, entonces en manos de Repsol, fueron los dos principales beneficiarios de la pesificación de enero de 2002, y que los ahorristas, los grandes damnificados, perdieron hasta el 60 por ciento de lo que tenían.

Ya de 2003 para acá, expuso De Altube (que presentó un estudio realizado junto a Carlos Dombraski y Nicolás Hawriluk, del profesorado de Historia de la UNR), los pilares del kirchnerismo no fueron tanto los avances de la economía, sino las "regulaciones extraeconómicas" con las que fue enhebrando alianzas y apoyos y "recuperó las banderas del campo popular".

Construcción histórica. El propio Axel Kicillof, recordó De Altube, señaló en 2009, en una tenida de "economistas críticos", que el "modelo" estaba frente a una "crisis terminal".

Pero no fue ni será así, dijo el historiador, gracias a la creatividad y capacidad del kirchnerismo para hacer y recrear alianzas y mantener un importante caudal de apoyo popular. "El modelo, con sus limitaciones y desarrollos zigzagueantes, se fue definiendo sobre la marcha y no es posible dejar de pensarlo como uno de intervención y direccionamiento de la realidad económica por parte del gobierno y el Estado", precisa un pasaje del trabajo de Altube-Dombraski-Hawriluk.

El estudio de Espro y Zorattini, en cambio, detectó un punto ciego del Modelo K: la endeblez de las pymes industriales, que explica la baja de la tasa de desocupación pero también la persistencia de la pobreza.

El trabajo apunta al fenómeno de aquellos que teniendo un empleo más o menos permanente, tienen ingresos inferiores a la línea de pobreza. Es lo que le sucede a uno de cada cuatro de quienes trabajan en ese sector: son pobres.

A su vez, el pago de salarios inferiores a la línea de pobreza explica el 77 por ciento de la variación del "excedente bruto" de las pymes industriales. Esto es, la llave de su ganancia e inversión reproductiva. Y de ese sector depende el 70 por ciento del empleo privado. ¿Es algo sostenible?

La energía. En otra mesa de debate, el periodista y economista Alejandro Bercovich describió la política energética del kirchnerismo como una "política punk", basada en la idea de que "no hay futuro". Por eso, del lado de la oferta, las empresas no invirtieron, se consumieron reservas y Repsol vació YPF. Por eso, del lado del consumo, nadie pensó cuánta energía consumen los 6 millones de acondicionadores de aire que se vendieron entre 2003 y 2011 o qué uso tendrán cuando las tarifas empiecen a dar cuenta de la escasez de energía derivada de tantos años de consumo excesivo de la producción.

Pero la reciente estatización de YPF es un signo esperanzador. Como nunca antes, afirmó Bercovich, la sociedad está de acuerdo con el protagonismo estatal en la economía. El desafío de los próximos años, concluyó, es una gestión meritocrática y transparente, de cara a la sociedad, para que ésta se "apodere" del Estado.

Pablo Bertinat, experto en sistemas ambientales del Centro de Estudios Interdisciplinarios de la UNR y miembro del rosarino Taller Ecologista, señaló que los mensajes sobre el tema siguen siendo equivocados: apuntan más al consumo que a la eficiencia y el ahorro de energía. Y destacó errores graves, como la terminación "virtual" de Atucha II, a la que un estudio del Taller Ecologista consideró la "central nuclear más cara del mundo", con un costo por KWe (cuando comience a funcionar, pues su inauguración fue sólo "virtual") 80 por ciento superior al promedio mundial.

Bertinat también consideró "de alto riesgo" la construcción de una estación de regasificación en Escobar, una zona de alta densidad poblacional.

Por último, en una exposición muy divertida, Daniel Larrosa, asesor de la Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas de Uruguay, enfatizó la importancia de las fuentes renovables e insinuó una crítica a la decisión del gobierno de su país de construir una estación de regasificación en Maldonado, en las afueras de Montevideo.

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