Economía

Una victoria pírrica

Nunca pensó el gobierno que le costaría tanto imponer una ley como la que hoy aprobó la Cámara de Diputados.

Miércoles 20 de Diciembre de 2017

Nunca pensó el gobierno que le costaría tanto imponer una ley como la que hoy aprobó la Cámara de Diputados. Y ahí está el problema más preocupante: la falta de registro de lo que está afuera del microcosmos de Balcarce 54.

El pecado original del gobierno fue avanzar contra los jubilados, en complicidad con los gobernadores. "De la billetera mía, no", les dijeron los mandatarios provinciales peronistas a Mauricio Macri. Y ambos (gobernadores y Poder Ejecutivo) avanzaron con la "reforma previsional". Bolsiqueando a jubilados y pensionados.

Pero en el tránsito se volvió a ver el peor rostro de la argentina: fachos por doquier, en los dos lados de la ancha avenida, abusos de poder, represión injustificada, violencia discursiva. Ayer, el presidente hizo un razonamiento inverso al de los analistas políticos. Dijo que para él hubiera sido muy fácil irse de vacaciones tras haber ganado las elecciones y no apurar el paso del ajuste previsional.

En verdad, no se entiende por qué el gobierno dilapidó buena parte de su crédito legislativo en una norma a todas luces infecta. ¿Cómo va a hacer para avanzar ahora el Ejecutivo con la reforma laboral? Ayer, Macri hizo mutis por el foro. Tal vez, esa reforma no vea nunca más la luz. Se consumió el crédito, al menos por ahora, para malas noticias en formato legislativo.

El hecho impensado, que nadie esperaba, fue el extendido cacerolazo en las grandes ciudades. Al poner la mira en ese episodio se cae la catilinaria que acusa de todos los males a las movilizaciones violentas previas a la sanción de la ley. Los cacerolazos fueron espontáneos, con una consigna unificadora respecto al hartazgo de que siempre ajusten a los mismos.

Y ahí está la mala noticia para el gobierno: las respuestas sociales harán que mande al archivo algunos otros proyectos que estaba elucubrando. Desde el lado de la oposición, todo el debate mostró sus luces y sombras. Pudo articular más claramente sus argumentos que el oficialismo, pero dejó en evidencia la ausencia de una referencia alternativa.

El éxito político del gobierno es haber "quebrado" a varios gobernadores del PJ y al senador Miguel Pichetto. Sin esos "quebrados", no hubiera habido ajuste a los jubilados o reforma previsional, según prefiera el lector.

La violencia, la anomia, la ausencia de sentido de común dominó estas últimas 48 horas. Justo para decir que Argentina sigue siendo un país políticamente inviable, con una clase dirigente y política que está cada vez más lejos de lograr lo que se declama de la boca para afuera.

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