Economía

Una suba de tasas municipal con más costos que beneficios

Después de varios ensayos sobre cómo mejorar los ingresos municipales en 2008, el intendente Miguel Lifschitz envió al Concejo un incremento de las tasas y del Derecho de Registro e Inspección (Drei), excluyendo la Tasa General de Inmuebles (TGI), que seguramente quedaría para el primer semestre también de la mano de un fuerte incremento del avalúo de las propiedades.

Domingo 23 de Diciembre de 2007

Después de varios ensayos sobre cómo mejorar los ingresos municipales en 2008, el intendente Miguel Lifschitz envió al Concejo un incremento de las tasas y del Derecho de Registro e Inspección (Drei), excluyendo la Tasa General de Inmuebles (TGI), que seguramente quedaría para el primer semestre también de la mano de un fuerte incremento del avalúo de las propiedades.

  Como en 2005, dejó pasar el tiempo electoral para disponer el ajuste. El aumento de tasas y Drei estaba diseñado desde hacía tiempo pero el ocultamiento, incluido su incremento del pasaje del boleto de colectivos, obligó a medir los tiempos. En los últimos meses el Ejecutivo local preparó el terreno de la decisión por vía de declaraciones y análisis en los que se destacaba tanto la erosión que la inflación produce en el financiamiento de los servicios como la necesidad de equilibrar las cargas tributarias, sobre todo en lo que hace a la TGI.

  El trabajo realizado en la regularización de oficio de finales de obras, donde se destacó el fuerte incumplimiento de las normas en barrios privados y residenciales de la zona noroeste, a comienzos de noviembre, apuntaba en esa dirección. También a materializar con hechos el discurso a favor de una redistribución de recursos y cargas dentro de una ciudad que, a pesar del boom económico, vuelve a liderar el ránking de desempleo en el país.

La realidad superó el análisis

  Tras largas discusiones dentro del gabinete municipal, se dejó para entrado el año próximo la decisión de aumentar la TGI por vía de una actualización de la base imponible. Mientras tanto, se decidió acompañar el proyecto de presupuesto con un pedido para elevar la tasas de servicios puntuales (cementerios y licencias de conducir, entre otras) y determinadas actividades a través del Drei.

  En un escenario donde tanto a nivel nacional como de las administraciones locales comienza a abrirse el grifo de los llamados precios no regulados, los ajustes relacionados con el costo de los servicios convierten en un arte el manejo de los tiempos, de modo de no superponer aumento sobre aumento. Para el municipio, subir el boleto y la TGI era mucho para una sola movida.

  El rojo en las cuentas del transporte público, la salida al ruedo de La Mixta y la certeza de que la concentración de los subsidios al sector se mantendrían inalterables a favor de Buenos Aires, resultaron en que la prioridad la tuviera el pasaje de colectivo.

  Sin embargo, la creciente parálisis del Estado, con sucesivos paros de los trabajadores municipales en reclamo de un plus por inflación, y que todavía no están cerradas las negociaciones sobre los "nuevos tiempos" con la provincia, en materia de "articulación" de fondos para las áreas sociales, parecen haber adelantado la decisión de avanzar sobre el sistema tributario.

  El gobernador Hermes Binner el lunes aseguró que la provincia se hará cargo de los aportes al Fondo de Asistencia Educativo (FAE) que para Rosario representan alrededor de tres millones de pesos y desde el municipio se esperaba que la provincia se hiciera cargo. Un día después ratificó la coparticipación total del ingresos brutos con municipios y comunas y no el 90% como hasta ahora. Esto significa para Rosario ocho millones de pesos adicionales.

A medio camino

  Por lo que el incremento de determinadas tasas y derechos expone que la inflación real es superior al 10% y que las cuentas municipales son cada vez más ajustadas, a pesar de que el presupuesto inicial para el 2008 exprese un "virtual" piloto automático para el primer tramo de la segunda gestión de Lifschitz.

  Para peor, la decisión intermedia de tocar algunas tasas "para mantener la calidad de esos servicios" adoptada por el intendente puede terminar teniendo más costos que beneficios. Esto se debe a que la medida se terminó instalando en la opinión pública como un "impuestazo", pero que en la práctica tendrá una pírrica contribución a las arcas de cinco millones de pesos. Una cifra que, como se señaló desde el Ejecutivo, es insignificante en un presupuesto inicial para el 2008 de 912 millones de pesos.

  Aún más si se toma como referencia para las próximas paritarias con los trabajadores municipales la anualización de los aumentos salariales otorgados en el 2007 significaron un incremento de 100 millones de pesos (en total suman 400 millones) en el presupuesto 2008 en conceptos de sueldos y que el proyecto de ley de leyes para el año próximo no contempla. También la creciente participación en el gasto del rubro "servicios no personales" (240 millones, 32 millones más que en 2007), donde se encuadran los servicios brindados por terceros. Estos dos conceptos concentran el 70% del presupuesto. Además a la lista se agregan los insumos.

  A favor del gobierno municipal estaría que en el proyecto de presupuesto se elaboró con variables macroeconómicas conservadoras, similares a las presentadas por la Nación, en cuanto al crecimiento de la actividad económica e inflación. Con estos elementos y otros, el incremento de la TGI es sólo una cuestión de tiempo.

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