Aborto Legal

Una plaza en verde y celeste esperó el desenlace en el Senado

Portando los pañuelos característicos de ambos bandos, la marea humana no se dejó amilanar por el frío y la lluvia que enmarcó la jornada.

Jueves 09 de Agosto de 2018

Las calles en los alrededores del Congreso nacional se tiñeron ayer de verde y celeste, cuando militantes a favor y en contra de la legalización del aborto se hicieron presentes para vivir de cerca la sesión y seguir con atención la votación prevista para la madrugada de hoy.

Con los pañuelos característicos de ambos bandos colgando de mochilas, rejas y agitados a lo alto, la marea humana que desbordó la Plaza del Congreso no se dejó amilanar por el frío y la lluvia y, al igual que en la sesión de Diputados de junio pasado, se preparó con ropa de abrigo, paraguas y mate para montar una vigilia a la espera de la decisión final.

La plaza volvió a dividirse en dos sectores en medio de un fuerte operativo de seguridad a cargo de las policías Federal y de la Ciudad de Buenos Aires: aquellos que estaban a favor de la legalización del aborto permanecieron a lo largo de la avenida Callao, mientras que los grupos denominados provida se ubicaron, del otro lado, desde Hipólito Yrigoyen hacia el sur.

"Espero que nos escuchen. Las calles no se llenan por nada. Ojalá que el Senado nos escuche", dijo Pilar (24 años) y estudiante de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires (UBA), quien había concurrido a la plaza con su amiga Celeste (23), estudiante de Medicina de la UNLP: ambas llevaban en sus muñecas los pañuelos verdes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Entre estudiantes universitarios y secundarios y diferentes organizaciones sociales, no pasó desapercibida Alicia Schejter, una de las cinco pioneras que en 1987 empezó a militar el lema "Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir", para lograr la legalización.

Así como hace 30 años estaba en la misma zona repartiendo folletos junto a cuatro mujeres en la esquina de la confitería El Molino, Schejter comparó aquellos tiempos con un presente en el que las mujeres han ido ganando protagonismo.

Del otro lado de la plaza y de las vallas, el color celeste invadió en las calles sobre Entre Ríos, donde las organizaciones provida decidieron esperar la votación con un festival con bandas en vivo y relatos testimoniales.

Varias carpas blancas fueron instaladas en el lugar, donde se desarrollaron paneles, charlas y hasta ecografías en vivo, mientras que también colocaron dos pantallas gigantes para que los manifestantes pudieran seguir la sesión del Senado en vivo.

"Esperemos que el proyecto se rechace porque los votos están, que nos escuchen y que vean toda la gente que se movilizó hasta acá de todo el país", señaló Juliana Sierra, de la Unidad Provida (delegación Salta).

Y agregó: "Que se cumpla la educación sexual integral, pero también la educación, que es lamentable y por eso se llega a situaciones extremas".

Desde el escenario principal, donde a las 18 se realizó el acto central, el periodista deportivo Gastón Recondo habló a la militancia como uno de los invitados especiales de la jornada de movilización, para la que llegaron desde el interior del país más de 1.500 colectivos con manifestantes. "Pedimos que se respete el derecho a vivir. La vida comienza desde el momento de la concepción", dijo.

Un rato antes, un aplauso masivo colmó el lugar, en el momento en el que integrantes de las agrupaciones acercaron al escenario a Alma, la estructura de más de seis metros que representa a un bebé de doce semanas de gestación y que ya participó en manifestaciones anteriores para reclamar por el derecho a la vida. Los organizadores de los grupos a favor de "las dos vidas" convocaron a "quedarse hasta la votación".

En tanto, los bares y restaurantes de la zona afectada por el operativo de seguridad no eludieron el debate parlamentario. Y las pantallas planas de los televisores sólo reflejaron los canales de noticias que cubrían la sesión en la Cámara alta.

Tercer color

Pero el color naranja de los pañuelos también estuvo presente en las calles: militantes de organizaciones sociales y políticas se manifestaron por la separación de la Iglesia del Estado.

"Queremos que la próxima ley que se trate sea la de la separación del Estado de la Iglesia", contó Roxana (25 años), estudiante de Filosofía y Letras de la UBA, junto a un stand levantado para apoyar la legalización del aborto.

"Iglesia y Estado asuntos separados", se pudo leer en el pañuelo que Silvina decidió usar en una de sus muñecas, ya que en la otra llevaba el pañuelo verde. "Esta campaña recién empieza, pero el tema será para largo. No quiero que mis impuestos vayan a la Iglesia", sentenció.

De hecho, ayer se convocó a una apostasía (renuncia) colectiva a nivel nacional en "rechazo y repudio a la imposición social y cultural de la Iglesia Católica". En ese sentido, los organizadores, que estuvieron en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), entregarán un petitorio en el Arzobispado de la ciudad.

Ya de noche, en redes sociales circuló la convocatoria a un cacerolazo (desde las 22) a favor de la ley en distintos puntos del país.


En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario