Economía

Una meta remota en un país en rojo

La salida de Nicolás Dujovne del gobierno, materializada a siete días de unas Paso catastróficas para el oficialismo, constituye una pieza clave de la reconfiguración de gestión encarada por la Casa Rosada en procura de algo de oxígeno para las generales.

Lunes 19 de Agosto de 2019

La salida de Nicolás Dujovne del gobierno, materializada a siete días de unas Paso catastróficas para el oficialismo, constituye una pieza clave de la reconfiguración de gestión encarada por la Casa Rosada en procura de algo de oxígeno para las generales. Sin embargo, revertir la falta de sintonía con los problemas más terrenales de los argentinos de acá a octubre barrunta una meta remota.

Un año y siete meses atrás, Dujovne había trazado el objetivo de lograr déficit cero. Su gestión concluyó con números adversos y con el regreso del Fondo Monetario Internacional (FMI) a la Argentina, jugada que lo erigió en superministro. Un particular funcionario con potestades especiales y bienes en el exterior.

El balance adverso es contundente: Dujovne debutó con un dólar a 16 pesos y se fue del Ejecutivo con una divisa estadounidense cercana a los 60 luego de la devaluación de la semana pasada, acicateada por la paliza electoral sufrida por Juntos para el Cambio.

La deuda externa actualizada al primer trimestre de 2019 es de 275.828 millones de dólares, la inflación sigue indomable, la desocupación alcanzó el 10,1 por ciento en junio y la pobreza tocó el nivel récord de 32 por ciento (más de 14 millones de argentinos).

La propia industria prevé en los próximos meses una baja mayor y generalizada de la producción, alimentada por la incertidumbre del presente, y no hay indicadores que presagien una levantada del consumo, más allá de las miradas optimistas de principios de año.

Una sumatoria de factores que potencia el producto: un mapa teñido de rojo.

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