Jueves 29 de Octubre de 2009
Una masiva toma de ganancias cortó ayer la recuperación de los mercados internacionales y los
arrojó a la peor caída desde el mes de marzo. El traspié se sintió en todo el mundo pero golpeó más
a las plazas emergentes y, entre ellas, a las latinoamericanas. En este último grupo, el índice
Merval de la Bolsa porteña se llevó la peor parte, con una pérdida del 6%.
En cuestión de instantes, los mercados pasaron de la gloria a Devoto. La
causa formal fue un reporte negativo sobre la venta de casas en Estados Unidos. Este mercado venía
en alza pero la comercialización de viviendas nuevas se cayó sorpresivamente en el mes de
septiembre.
Ese repliegue fue interpretado como un síntoma de que la publicitada
recuperación de la economía norteamericana está prendida con alquileres. Y esa percepción se
convirtió, en el mercado accionario de Wall Street, en una invitación para que los inversores que
venían dulces en los últimos meses decidieran tomar ganancias.
Lo primero que hicieron fue desprenderse de títulos públicos y privados
de mercados emergentes, las estrellas del firmamento financiero hasta hace unas pocas horas.
Puerta 12. “El riesgo a corto plazo para los activos de mercados emergentes es que los
inversores corran masivamente a tomar utilidades al mismo tiempo para asegurar las ganancias
acumuladas en el año”, señaló en un informe la casa bursátil RBC Capital. El efecto de esta
puerta 12 sería una “sobrerreacción a la baja”.
De hecho, Latinoamérica fue ayer víctima de este fenómeno. Tras
conocerse los datos sobre la sorpresiva debilidad del mercado inmobiliario estadounidense, el
impacto fue negativo desde Asia hasta Wall Street.
En Europa, Frankfurt lideró las bajas con el 2,32%. El índice industrial
estadounidense Dow Jones cayó 1,21%. Pero en América del sur, el derrape fue mayor: San Pablo bajó
4,75% y el Merval porteño 6%.
Hacía ocho meses que no se registraban semejantes caídas. La súbita
salida de los mercados emergentes tuvo como correlato un fortalecimiento del dólar y un incremento
de los diferenciales que pagan los bonos de deuda de estos países.
“La caída de los mercados con posición vendedora comenzó en la
madrugada en China y otros mercados asiáticos, luego acompañados por los europeos y Estados Unidos,
en un efecto cascada que aceleró las órdenes de venta”, señaló Julio Bruni, de la casa
corredora porteña Arpenta.
Corrida. En Buenos Aires, preocupó especialmente que la caída fue acompañada por un aumento del
volumen de negocios, lo cual indica que no hubo mucha intención de defender los precios de las
acciones. La de ayer fue la cuarta jornada consecutiva de pérdidas.
Distinto fue el caso de los bonos, que venían de un raid alcista. La
postergación de órdenes de compra y venta y el bajo volumen permitieron acotar las pérdidas.
Aunque no se puede tomar como una tendencia, el derrumbe bursátil de
ayer ensombreció el ánimo de los inversores, que vienen de cantar victoria frente a la crisis
financiera internacional que se desató a fines de 2007 y entró en fase aguda el año pasado.
Puede ser una complicación para el gobierno nacional, que aprovechó el
cambio de coyuntura, para intentar volver al mercado de deuda.
Por lo pronto, el mal día de ayer también afectó a los commodities, como
el petróleo y los granos.