Economía

Un verano que se puso intenso en la puja por los ingresos

La fuerte estrategia de desprestigio a la marcha del 21 de febrero es una grave subestimación del gobierno.

Domingo 18 de Febrero de 2018

La fuerte estrategia de desprestigio a la marcha del 21 de febrero convocada por Hugo Moyano, más allá de las deserciones o alineamientos políticos y sindicales que quepan en cada caso, es una grave subestimación del gobierno de Mauricio Macri a la escala de tensión que empezó a instalarse en el país en un primer trimestre donde no hubo mes que dejara tregua en la puja por los ingresos.

Tirarle carpetazos judiciales o disponer el levantamiento del secreto fiscal y bancario sobre las cuentas del sindicalista y su entorno, en la antesala de una convocatoria que fue sumando adhesiones más por espanto que por amor, instala un condimento más a una disputa que tiene un basamento propio anclado en una realidad tan intensa como este verano.

La decisión del Banco Central esta semana de mantener alta la tasa de referencia para frenar la escalada del dólar y el recalentamiento de los precios fue sincerar lo que mostraron sin vueltas al día siguiente los números del oficiales Indec: la inflación se aceleró en el primer mes del año ya no sólo por cuestiones estacionales _habida cuenta de que el IPC núcleo no logra de perforar el 1,5%_ sino además porque los indicares de febrero están al rojo vivo por efecto del impacto devaluatorio sobre los precios mayoristas y la catarata de tarifazos que operarán este mes.

Ese contexto hace poco creíble la posibilidad de que los gremios se allanen a discutir seriamente la pauta del 15% que en tono amenazante lanzó el gobierno, usando como punta de lanza una paritaria testigo como la de los docentes bonaerenses piloteada por la hasta ahora mejor rankeada en la imagen de Cambiemos como la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, quien ya vivió una tensa disputa el año pasado que duró más de 120 días.

Las provincias también tendrán sus propia disputa, pero este año encorsetadas por la firma del consenso fiscal que le da menos posibilidad de gestionar autónomamente sus propios recursos y con una mayor dependencia del humor de la Nación, que demostró estar muy interesada en garantizarle a Buenos Aires los recursos suficientes para evitar cualquier descalabro financiero, que en la antesala de 2019 puede convertirse también en político. Lo hizo al otorgarle a Vidal una compensación de 21 mil millones de pesos este año y otros 44 mil millones el año próximo, actualizable por inflación para renunciar al litigio en la Corte por el Fondo del Conurbano.

El primer trimestre no luce fácil y tal vez por eso Cambiemos necesite otro relanzamiento de gestión, como la que hizo tras el tarifazo en 2016, lo que puede explicar el súbito retiro en Chapadmalal.

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