Economía

UCA: creciente precarización en el mercado del empleo

Domingo 28 de Abril de 2019

El 44,1% de la población económica activa de 18 años y más logró acceder a un empleo pleno de derechos en el tercer trimestre de 2018, mientras que en ese período el 9,9% de esta población se encontraba abiertamente desempleado, el 18,6% sometida a un subempleo inestable y el 27,2% contaba con un empleo regular pero precario, de acuerdo con los resultados de la Encuesta de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Según el estudio, en los últimos años siguió aumentando la proporción de ocupados en el sector micro informal de la estructura productiva. A finales de 2018, este sector reunía al 49,3% de los ocupados. En el mismo año, los ocupados en el sector público representaban el 14,9% y solamente el 35,8% de los ocupados realizaban actividades en el sector privado formal.

Del informe se observa además una fuerte asociación entre el sector de inserción de los trabajadores y la calidad del empleo. En 2018, el 81,7% de los trabajadores del sector micro-informal tenían un empleo precario o un subempleo inestable, mientras que este empleo de baja calidad sólo lo presentaron el 24,8% de los trabajadores del sector formal y el 12,6% de los del sector público, brecha que se mantiene prácticamente constante en todo el período analizado.

Por otro lado, se resalta que el 26,4% de los trabajadores del sector micro-informal se declaran asalariados y que el componente no asalariado representa el 73,6% de estos puestos. Asimismo, se observa que el 74,8% de los ocupados del 25% de los hogares de más bajo nivel socioeconómico desarrolla actividades en el sector microinformal, mientras que en el 25% de los hogares de mayor nivel socioeconómico esto se reduce a sólo el 17,3%.

En 2018, el ingreso medio mensual de los trabajadores del sector micro-informal fue un 41% menor que el ingreso del total de ocupados. En ese período, el ingreso medio mensual del total de los ocupados fue de $17.454, el de los trabajadores del sector micro-informal de $10.283, el de los ocupados del sector privado formal de $24.985 y el del sector público de $22.987.

En el mismo año el ingreso horario de los trabajadores de este sector fue un 38% menor que el del total de ocupados. En ese año el ingreso horario del total de los ocupados fue de $ 126,8, el de los trabajadores del sector informal de $ 79,1, el de los del

sector privado formal de $ 179,2 y el de los ocupados por el sector público $ 157,9.

El grupo de trabajadores del sector micro-informal posee una mayor proporción de mujeres que el sector privado formal, un menor porcentaje de población de 35 a 59 años, una mayor proporción de trabajadores sin secundario completo y un mayor porcentaje de residentes

en hogares de nivel socioeconómico muy bajo.

En general, los factores objetivos del escenario laboral son más adversos para los trabajadores del sector micro-informal: el 75,9% no cuentan con aportes jubilatorios y el 51,3% no posee cobertura de salud nominativa. Al mismo tiempo, el 30% estuvo desempleado por lo menos una vez en el último año, el 13,2% declararon una antigüedad menor a un año y el 45,1% demanda más horas de trabajo. Pero también las condiciones psicosociales son más endebles en los trabajadores del sector micro-informal: el 23% presenta malestar psicológico, en el 24,1% se observa un afrontamiento negativo ante los problemas, el 16,6% expresaron sentirse nada o poco felices y el 14,1% tienen creencia de control externo.

El nivel socioeconómico del hogar es el factor que más incide en las limitaciones de inserción en trabajos de calidad. La probabilidad de ocuparse en el sector micro-informal aumenta 13,5 veces al comparar a los trabajadores de hogares de nivel socioeconómico muy bajo con

los del nivel medio alto, anulando el efecto de las otras variables.

La región de residencia, denotando los dispares niveles de desarrollo regional, también genera situaciones diferenciales de inserción en la estructura productiva: los trabajadores habitantes del Conurbano Bonaerense presentan 1,8 veces más de probabilidades de encontrarse

ocupados en unidades productivas del sector micro-informal que aquellos trabajadores residentes en la Ciudad de Buenos Aires. Esta brecha es similar al comparar los trabajadores residentes en otras grandes áreas metropolitanas y los del resto urbano del país con los de

la Ciudad de Buenos Aires, la probabilidad de que se encuentren en el sector micro-informal aumenta 1,8 y 1,6 veces, respecto a la de estos últimos.

En líneas generales se observa que la propensión de los trabajadores a ocuparse en unidades del sector micro-informal es marcadamente mayor en los trabajadores de hogares de nivel socioeconómico más bajo y, en menor medida en los no residentes en la Ciudad de Buenos

Aires (expresando esto la desigualdad de las estructuras productivas regionales), en las mujeres y en aquellos trabajadores sin secundario completo. Los diversos escenarios macroeconómicos incidieron en la variación de la ocupación en el sector micro-informal. Se evidencia que en los años de devaluaciones, aceleración del proceso inflacionario y recesión económica se incrementan las ocupaciones en el sector micro-informal.

Se observa que la posibilidad de los trabajadores de poseer un empleo pleno de derechos se encuentra fuertemente asociada a cuestiones estructurales. El sector de inserción de la estructura productiva y el nivel socioeconómico del hogar de pertenencia poseen un peso marcadamente superior que los factores de carácter personales como el sexo, la edad o el nivel de instrucción. A pesar de no ser factores con fuertemente determinación se identifica a las mujeres, los jóvenes y los trabajadores de nivel educativo bajo como los que poseen más inconvenientes en la obtención de un empleo pleno de derechos.

El Observatorio de la Deuda Social Argentina (Odsa) de la Universidad Católica Argentina presentó el informe basado en datos generados por la Encuesta de la Deuda Social Argentina (Edsa-Bicentenario, 2010-2016 y Edsa-Agenda para la Equidad, 2017-2025) para el período 2010-2018, con registros relevados en el cuarto trimestre de 2010 a 2015 y en el tercer trimestre de 2016 y 2018.

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