Domingo 26 de Marzo de 2023
La sequía golpeó a la principal cadena productiva del país y sus efectos se hacen sentir en la economía, sobre todo la del interior. En este contexto, el financiamiento se vuelve crítico, tanto en la necesidad de sostener los eslabones del circuito de pagos, como a la hora de pensar en los planes de recomposición.
El gerente ejecutivo del Mercado Argentino de Valores (MAV), Fernando Luciani, analizó el complejo panorama que se presenta para la producción regional en este contexto. “Hay mucha preocupación respecto a la cadena mas importante del país, la vinculada al agro, la metalmecánica agropecuaria. Sin lugar a dudas si esa cadena tiene problemas por la sequía el tema es grave, se puede resentir la economía en general y eso puede afectar la capacidad de pago”, dijo.
Si bien hay algunas luces de alerta encendidas sobre lo que pueda ocurrir en los próximos meses, el 2022 terminó bien para el MAV, donde se negociaron $ 780 mil millones. Todo el financiamiento que las empresas consiguen en ese mercado representó el 29% de “todo el crédito que el sistema financiero global destina a las pymes”, resaltó Luciani.
El ejecutivo resaltó que se negociaron casi $ 500 mil millones en cheques de pago diferido y otro tanto en pagaré. Son fondos que van “del bolsillo de un inversor al bolsillo de una pyme”. Y destacó que se trata de operaciones que no tienen ningún tinte especulativo. “Son operaciones reales de financiamiento pyme, muy importantes para el desarrollo de las cadenas productivas”, dijo.
Aunque la segunda mitad del año pasado tuvo algunas turbulencias económicas y políticas, Luciani señaló que la actividad “en el promedio siempre ha sido ascendente”.
Si bien la nominalidad de inflación y tasas de interés hacen que los volúmenes crezcan, el crecimiento también se sostiene cuando se dolarizan los números.
Durante el 2022, el pagaré tuvo “un crecimiento explosivo”, cuantificó Luciani. Es que permite un plazo un poco más largo que el año. Ya no se trata de financiar capital de trabajo en el cortísimo plazo sino de pensar en un plazo algo más largo.“El tema determinante fue cuando logramos que la Comisión Nacional de Valores (CNV) permita que la tasa de los pagarés dólar link no se actualizara por el dólar Banco Nación si no por el dólar comunicación 3500, que emite el BCRA”, señaló. Este, reseñó, “estabiliza mucho más el producto y el arbitraje con todos los sectores exportación e importación e hizo que sea más atractivo”.
Sobre la tendencia para 2023 Luciani advirtió que hay “mucha preocupación respecto a la cadena mas importante del país, la vinculada al agro, la metalmecánica agropecuaria”. Dijo: “Sin lugar a dudas si esa cadena tiene problemas por la sequía el tema es grave. Se puede resentir toda la economía y se podría generar que muchos emisores de cheques, pagarés u ON tengan dificultades para cumplirlo, no por temas fundamentales, porque los activos están, pero el flujo anual se resiente y eso puede afectar la capacidad de pago”.
Por el momento, de todos modos, la tendencia que se observa es que una mayor cantidad de empresas vinculadas al agro “están abriendo su switch de opciones de financiamiento, incorporando al mercado como una alternativa”. El tema es que todo el mundo advierte que ese sector que siempre es AAA hoy tiene un riesgo adicional que es la sequía, y esto genera que el productor o empresa tenga menos dinero disponible que en años anteriores.
Luciani consideró que “debería ser un momento en los que los activos reales, tipo hipotecario sostengan cualquier estrategia de financiamiento”.
Desde el mercado también están impulsando el financiamiento en dólares, el hard dólar. “Hoy todo lo que se hace en MAV es dólar link, se cobra y se paga en pesos pero es una correlación con el dólar. Quizá si uno podría tener productos directamente en dólar tal vez se dinamizaría algún sector un poquito más y sostener la demanda para que los inversores, fondos continúen sigan confiando en este modelo”, precisó.
También se mostró entusiasmado con la posibilidad de un financiamiento con el índice atado a la construcción o al valor de la soja, por ejemplo.