Telechea: "La inflación crónica es más difícil de bajar"
El director de ITE y uno de los economistas más reconocidos de la nueva generación presenta su libro en Rosario. Su análisis de la macroeconomía

Domingo 01 de Octubre de 2023

"Argentina tiene una inflación crónica y eso hace que sea más complejo bajarla que en el resto de los países”, dice el economista Juan Manuel Telechea, convencido de la necesidad de un plan de estabilización que ataque el comportamiento inercial que adquirió la población frente a este fenómeno de acelerada suba constante de los precios. Director del Instituto de Trabajo y Economía (ITE) y profesor de las universidades de Lomas de Zamora, Arturo Jauretche y Ezeiza, Telechea es uno de los economista más escuchados de la nueva generación, con una gran llegada por sus columnas en distintos medios. Acaba de publicar su libro "Inflación. ¿Por qué Argentina no se la puede sacar de encima?”, en el que explica “cómo funciona” o “por qué no funciona” la economía argentina. El estancamiento de más de diez años y un proceso inflacionario que nadie parece capaz de controlar, son ejes de la obra pensada “para todo público” pero con un análisis tan complejo como lo amerita el tema.

La presentación del libro en Rosario será el lunes 2 de octubre a las 19 en el salón de actos de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la UNR. Esta organizado por la Secretaría de Vinculación Tecnológica de esa casa estudios, las cátedras de Estructura Económica Argentina, Teoría y Política Económica Argentina, Historia del Pensamiento Económico, Historia Económica y Social y Sociología, de la licenciatura en Economía; el Grupo "Lecturas heterodoxas" (FCEyE) y la cátedra de Economía Política de la Facultad de Derecho (UNR).

En diálogo con La Capital, Telechea comentó algunos de los aspectos centrales del libro y se adentró en la encrucijada económica que enfrenta el país. Criticó el plan de dolarización de Javier Milei y la propuesta de unificación inmediata del tipo de cambio. Se pronunció a favor de un plan de estabilización que “ataque todos los problemas al mismo tiempo” y consideró que la dificultad del ministro candidato Sergio Massa para intentar estabilizar la economía es la de “convencer a las empresas y los trabajadores que la inflación va a bajar”.

¿Por qué Argentina no se puede sacar de encima a la inflación?

El objetivo del libro es mostrar que el fenómeno de la inflación es sumamente complejo. Muchas veces se la quiere explicar solamente por la emisión de dinero o la falta de dólares. Pero Argentina tiene un problema distinto a otros países porque tiene una inflación crónica. En otros países puede aparecer, como ocurre ahora en EEUU y Europa, pero ahí aplican las políticas tradicionales, ajustan un poco el tipo de cambio, el déficit fiscal y las tasas de interés, y la inflación cede. Pero en Argentina la población y las empresas están adaptadas a esa inflación. Eso significa que las empresas están más sensibles y atentas a la hora de remarcar precios. No sólo miran lo que pasa con los costos sino también con el dólar, con los anuncios de política. La gente obviamente se vuelca a la compra de dólares porque hay devaluaciones recurrentes que afectan el ahorro en moneda nacional. Todo eso también va a atentando contra el propio proceso y alimentando la inflación. Argentina tiene inflación alta desde hace diez años y además, todos los años es un poquito más alta. Es un problema muy difícil de solucionar y que va a llevar tiempo porque estos hábitos, estas conductas, no se cambian de un día para el otro.

¿Esta retroalimentación sólo se resuelve desde la teoría económica o hay algo más en este tema conductual?

Muchos hablan de que hay un tema cultural con la compra de dólares. Yo creo que es una cuestión semántica. Porque justamente estamos todos muy acostumbrados a comprar dólares porque vimos muchas crisis y nos dimos cuenta de que ahorrando en pesos se pierde con el tipo de cambio. Eso hace que la gente termine adaptándose. Es una cuestión más bien económica, sin descuidar lo otro.

¿Para ponerle un freno a la inflación hay que hacer un plan de estabilización?

Sí. Es necesario. A las causas típicas de la inflación, que son los aumentos de costos, la devaluación del tipo de cambio, el financiamiento del déficit fiscal, se le suman estas cuestiones adicionales. En otros países, cuando la inflación aparece, se resuelve con las políticas tradicionales. En Argentina no pasa eso. Tratamos diferentes estrategias y ninguna funcionó. Por eso hay que aplicar un plan de estabilización, que es lo que hicieron los países de la región en los 70 y los 80, cuando tuvieron una inflación de este tipo. Porque tenés que hacer un programa con diferentes medidas diseñadas para aplicar todos estos problemas al mismo tiempo.

El plan Austral arrancó bien pero luego jugó el componente político. ¿Es viable ahora un plan así en Argentina?

Efectivamente, el plan Austral fue un buen plan de estabilización pero convivía con reclamos importantes del dirigencia sindical y de la sociedad en general, y eso siempre entra conflicto. Siempre es difícil congeniar las demandas de la sociedad con lo que requiere la economía. Después estuvo la Convertibilidad, un plan de estabilización eficaz para bajar la inflación pero que ató de pies y manos la economía y fue la raíz de la crisis de 2001. La propuesta de dolarización de Javier Milei apunta a algo similar pero todavía más restrictivo.

¿El control de la inflación requiere siempre ajuste y dolor en el empleo y la actividad económica?

Digo dos cosas. La primera es que al que le toque gobernar debe ser sincero con la población. No plantear un escenario de que va a ser todo sencillo porque entra en colisión con lo que termina pasando. Hay un trabajo reciente de tres economistas argentinos, Martín Rapetti, Joaquín Waldman y Gabriel Palazzo, en los que estudian las condiciones necesarias para que un plan de estabilización sea exitoso. Agarraron más de 80 planes que se aplicaron en los últimos 50 años. Y la realidad es que tenés que hacer correcciones para que el plan funcione. Porque la inflación indica que tenés un desequilibrio importante en la economía. Entonces tenés que corregir el déficit fiscal, el tipo de cambio y las tasas de interés. Eso en principio genera una recesión pero a la larga tiene sus réditos porque la propia estabilización hace que esas economías hayan crecido por encima de la media. En los planes exitosos se observa un ajuste inicial pero al poco tiempo, cuando la inflación empieza a bajar, se genera un sendero de crecimiento. Recordemos que Argentina hace 12 años que no crece, es decir que ya hay un ajuste permanente. La idea es cómo frenar este ajuste para retomar el crecimiento.

En tu libro señalás una relación muy estrecha entre estos doce años de estancamiento y la inflación.

En mi opinión el gran motivo que está detrás del hecho de que la economía no crece de manera sostenida desde 2011 es la inflación. La inflación sostenida atrasa el tipo de cambio, que se abarata e impulsa la compra de dólares, eso provoca devaluaciones, que provocan inflación más alta, y así estamos atrapados en un círculo vicioso. Que no es nuevo, en los 70 esto fue muy estudiado. Estos ciclos se conocen como de stop and go y es lo que Argentina viene atravesando desde 2011.

¿Qué impacto tiene el endeudamiento en este desequilibrio económico?

En economía hay diferentes amortiguadores que podés ir usando para que la crisis sea menos grave pero Argentina ya los agotó. Tenía dólares y ya no los tiene más, tenía la posibilidad de endeudarse y no la tiene más. Hoy no queda otra que tratar de equilibrar la economía porque no tenés más herramientas. De todas maneras, creo que si el gobierno que venga plantea un programa serio sobre cómo atacar la inflación va a generar algún tipo de expectativa tanto en el mercado local como en el resto del mundo, y quizás consiga algo de financiamiento. No lo que consiguió Macri en su momento pero sí una cantidad que ayude a que el plan de estabilización sea exitoso.

¿Cómo ves el escenario actual y después de la elección?

Ahí está la paradoja. Creo que el programa de Milei no es viable y eso quedó bastante claro cuando, tras ganar las Paso, empezó a modificarlo. Hoy hay reservas netas negativas y la devaluación y el ajuste que deberías hacer para dolarizar serían brutales. Ahora habla de una especie de competencia de monedas, que en los papeles sería una unificación cambiaria en el día uno, lo cual es incorrecto también porque sería una devaluación de más de 100% e iría a los precios. Luego tenés el plan de Carlos Melconian, que tomó nota del error de Bullrich cuando también hablaba de unificar el mercado cambiario el día uno, y habla ahora de un desdoblamiento cambiario oficial. De Massa no se puede decir nada porque no sabemos todavía el plan que tiene.

Sólo cabe analizar cómo se está manejando en el presente.

Sorprendió un poco Massa al mostrar una capacidad interesante de conseguir financiamiento cuando tuvo que maniobrar con el vencimiento del FMI. Pero es difícil bajar la inflación si no lográs convencer a las empresas y a los trabajadores que la inflación va a bajar. Porque si la empresa no te cree, va a remarcar por las dudas, si el trabajador tampoco, va a tratar siempre de ajustar la paritaria por la inflación anterior. Ahí está el principal problema de Massa. Será muy difícil que las empresas y los trabajadores se pongan de acuerdo y acuerden salarios y precios a un nivel más bajo.

¿Existe riesgo de hiperinflación?

Argentina convivió con 14 años consecutivos de inflación superior al 100% antes de la híper, con excepción del plan Austral. Si uno mira eso diría que podemos mandarnos varias macanas más antes de llegar a la híper. Pero esta economía no es la del 80. Hoy tenés muchas más herramientas para escapar del peso. Puede ser que ese proceso esté un poco más cerca si aplicás medidas que no son correctas. Por ejemplo, una devaluación del 100% en este contexto.