Economía

Soja: el impacto de la política fiscal en la agroindustria

Los especialistas de BCR aseguran que equiparar los derechos de exportación "desincentiva el agregado de valor".

Domingo 25 de Noviembre de 2018

La eliminación del diferencial arancelario para los productos procesados de la cadena sojera es fuertemente cuestionado por el sector agroexportador, que ve en la medida dispuesta por el gobierno de Cambiemos hace dos meses, una amenaza para la actividad justo en el marco de una guerra comercial entre Estados Unidos y China que sería una ventana de oportunidad para aprovechar por la industria argentina del sector. "La remoción del escalonamiento arancelario desincentiva el agregado de valor de las exportaciones del complejo soja", señalaron los especialistas del Departamento de Informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario, Patricia Bergero, Julio Calzada, Federico Di Yenno y Emilce Terré en un informe especial sobre el tema.

Según detallaron los analistas, la igualdad en las alícuotas de los derechos de exportación en los productos de la cadena de valor de la soja en Argentina "obliga a tributar no menos de 10 dólares más por tonelada exportada". Es decir, actualmente la harina y el aceite de soja pagan 100 dólares por tonelada mientras que la soja tributa 90 dólares. "Esto castiga el agregado de valor en origen", indicaron.

Justamente un estudio también elaborado por Calzada y Franco Ramseyer, detalló que, según las estimaciones de Oil World, la producción mundial de harinas oleaginosas podría llegar a un nivel récord en la actual campaña 2018/2019, alcanzando un nivel de 359 millones de toneladas.

Lo mismo sucedería con la producción mundial de harina de soja. "La hoja de balance mundial de las harinas oleaginosas estaría mostrando un crecimiento del consumo algo superior al de la producción y caería la relación stock final/consumo, lo cual daría firmeza a los precios, beneficiando a Argentina", detallaron, apuntalados por la sequía que le dio un "cierto sostén a la harina" por la alta volatilidad en Chicago.

"La producción mundial de harinas oleaginosas, medida en toneladas, podría aumentar 1,5% respecto de la campaña anterior", dijeron y respecto de la campaña 2015/16, tres años atrás, "se estima que podría darse un aumento de 32 millones de toneladas al pasar de 326 millones a 359 millones de toneladas esperadas en el ciclo 2018/2019", indicaron.

En términos absolutos, este incremento se ve explicado principalmente por la mayor producción de harina de soja, que en dicho período aumentaría 21,27 millones. Las estadísticas marcan que en el ciclo actual habría un 10 % más de toneladas de harinas oleaginosas que hace 3 años atrás.

Justamente ese escenario prometedor es el que la industria procesadora, cuyo polo agroindustrial está asentado en el Gran Rosario, ve amenazado por las políticas nacionales que equiparan los niveles de derechos de exportación del poroto de soja con el de sus productos procesados como harina y aceite.

"La eliminación del escalonamiento arancelario en el complejo sojero es una medida que no alienta la industrialización de productos agropecuarios ni favorece el ingreso de los productores", detallaron los analistas de la Bolsa rosarina y detallaron además que "nuestros principales competidores y los países de destinos de nuestras exportaciones protegen el agregado de valor en su territorio; priorizan la utilización de su propio complejo industrial oleaginoso y prefieren, en el caso de los compradores, importar el poroto de soja sin procesar".

El escalonamiento arancelario de los derechos de exportación que regía en el gobierno anterior _paradójicamente tan cuestionado por el sector agropecuario_ permite "neutralizar y/o equiparar parcialmente las políticas proteccionistas de los países importadores y competidores", detallaron en el informe.

La harina y el aceite de soja tienen más destinos de exportación que el poroto sin procesar, cuyo único comprador es China. Esto disminuye los riesgos de no poder colocar las producciones argentinas en el mundo y brinda mayor estabilidad a las exportaciones, considerando que la harina de soja es el producto más importante de la balanza comercial argentina con casi 10.000 millones de dólares.

"Argentina viene perdiendo participación en la molienda mundial de soja", aseguraron los especialistas de la Bolsa.

Por eso, consideraron que el restablecimiento del escalonamiento arancelario ayudaría a aumentar la industrialización y mejorar la participación del país en la molienda global. "El conflicto comercial entre EEUU y China traccionará más las compras del país asiático de nuestro poroto de soja a expensas y en perjuicio de la industria de molienda y de la estabilidad de precios para los productores de Argentina", indicaron.

Por otra parte, "hace crecer a la industria oleaginosa de nuestros competidores, como Estados Unidos, y la de países clientes de Argentina, en perjuicio de la nuestra", agregaron los analistas.

De esa forma, entienden que la falta de un escalonamiento arancelario aumenta el efecto negativo de esta situación en el mercado internacional. "La igualdad en las alícuotas de los derechos de exportación en los productos de la cadena de valor de la soja en Argentina obliga a tributar un mayor derecho de exportación en términos absolutos a las exportaciones de productos industrializados versus la exportación de grano tal cual, castigando así el agregado de valor en origen", aseguraron.

El impacto de la industria

Entre las ventajas de la industria procesadora de soja, los especialistas reiteraron algo que ya vienen repitiendo los empresarios del rubro y que pusieron en la mesa de discusión en el último seminario Acsoja que se realizó en Rosario. Entre los principales destacaron que permite desestacionalizar las ventas del poroto y de las exportaciones del complejo.

Al mismo tiempo, las exportaciones de harinas y aceites dan una mayor estabilidad al mercado de cambios de la Argentina al proveer divisas con una mayor estabilidad a lo largo del año.

Por otra parte, la industria oleaginosa argentina le permite al productor colocar mejor el grano afectado en su calidad por problemas climáticos (brotado o dañado) y logra fomentar la exportación del grano sin procesar. Frenarla puede hacer que el chacarero tenga en el futuro mayores dificultades para vender el grano dañado o sufrir un castigo significativo en el precio por cuestiones de calidad.

"Argentina necesita retomar el sendero de una política de industrialización de exportaciones, particularmente en el mayor complejo industrial del país. Por eso, resulta razonable rectificar esta política de primarización de exportaciones", reiteraron los especialistas de la Bolsa.

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