Economía

Sistema previsional: una deuda pendiente

Eugenio Semino y Graciela Iturraspe analizaron la situación del sistema jubilatorio y el desfase histórico entre haberes y la canasta básica

Domingo 22 de Noviembre de 2020

El estado de la seguridad social en Argentina camina por una cuerda floja y deteriorada. El anuncio del presidente Alberto Fernández sobre un aumento para las jubilaciones y pensiones diciembre -que alcanzaría apenas el 5% y representaría una suba del 35,3% en todo el año para los haberes mínimos - está lejos de representar una recomposición que les garantice a los pasivos un ingreso digno.

El Ejecutivo envió al Congreso una propuesta de movilidad para que rija a partir de marzo de 2021 en la que prevé un ajuste semestral, en marzo y septiembre determinada por una fórmula que contendrá en partes iguales la evolución de los salarios y la recaudación impositiva.

Aún así, los especialistas en temas previsionales señalan que en la medida que no se solucione el problema de fondo, que es el trabajo informal, el sistema seguirá siendo inequitativo para los pasivos.

Mientras tanto, el vaciado y amenazado Fondo de Garantía y Sustentabilidad Social de la Ansés no se estaría utilizando para uno de sus principales propósitos de atender el bienestar y la integridad de los ingresos de los jubilados.

“La miserabilidad del haber jubilatorio, que a través del tiempo se ha convertido en un subsidio más donde los montos están desvinculados de lo que es nuestra historia laboral y también de lo que es la necesidad de cobertura de nuestra canasta, ha sido naturalizada”, observó Eugenio Semino, defensor de la tercera edad de la ciudad de Buenos Aires y fundador del espacio Gerontovida, que junto a Unidad Popular organizó días atrás un conversatorio para analizar el tema.

El fondo de garantía de la Ansés “tenía en 2008 alrededor de u$s 63 mil millones y hoy apenas quedan u$s 20 mil millones, en un 67% convertidos en papel picado. Las administraciones de las más diversas fueron tomando los recursos de ese fondo que era anticíclico”, dijo y estaba planteado para salir en auxilio de esos los beneficios.

Desde entonces, “nunca los jubilados recibieron un solo peso de ese fondo, que era la plata que ya habían puesto como trabajadores activos en aquel sistema tan lamentable y que le implicó buenos negocios a varios sectores de la política y del sindicalismo, que fueron las AFJP”, denunció.

Desde los 90, “vemos cómo el sistema previsional se fue desgastando, con una superposición legislativa monumental. Tenemos los regímenes provinciales con grandes dificultades y las cajas profesionales que están en un quebranto manifiesto. Estas, en particular, tenían sus activos en bonos, los mismos que se negociaron con los acreedores externos, con lo cual hoy tienen una quita al no haber sido sacados a través de la ley que habilitó esa negociación en particular, por lo cual estamos en un grave problema en todos los sistemas previsionales y obviamente en el nacional”, recordó Semino.

Los cambios

En 2017, cuando se cambió la fórmula de movilidad, “lo que ocurrió es que se le robó a los jubilados y pensionados la liquidación de un trimestre de movilidad, algo así como 6 puntos, y no lo digo yo sino la Corte Suprema para quienes hemos hecho un amparo colectivo”, recordó y agregó que en 2018 y 2019 con esa misma fórmula “los jubilados y los pensionados perdieron 19,5% en relación a la inflación”.

Aquí Semino también recordó las promesas de campaña del actual presidente Alberto Fernández, quien “dijo concretamente que lo reintegraría no bien asumiera vendiendo las Leliq. Sin embargo en diciembre de 2019, luego de asumir, no sólo que no se cumplió sino que se estableció la emergencia previsional. La misma declarada con la ley de reparación histórica en 2016”.

Con la ley de movilidad de la gestión macrista sin efecto, los índices de los dos primeros trimestres de este año que tenían una pequeña recomposición respecto a lo perdido el año pasado no se pudieran concretar y hubo reajustes por decreto en marzo, junio y septiembre con tendencia hacia la baja.

Luego se decretó la cuarentena y feria judicial, por lo que los respectivos amparos en la Corte cayeron en una larga espera. “En este relato, entre los 6, 20 y los 15 a 20 puntos que se perderán este año según las categorías, tenemos entre casi 40 a 45 puntos perdidos. Hoy las mínimas son de $18 mil y la canasta en grandes ciudades con gastos de vivienda supera los $49 mil, por lo que nadie puede suponer que con la mínima se puede vivir en la Argentina”, denunció Semino.

En declive

“En 2008, cuando el Congreso anuló las AFJP, estatizó de nuevo el sistema de reparto pero no volvió hacer un sistema solidario y con posibilidades de hacernos cargo de las necesidades de todos los argentinos. Luego, tras mucho debate, todos recordarán el veto de Cristina Fernández al intento de establecer una fórmula similar a la del 82% y que se terminó con un mix entre la evolución de los salarios y la recaudación”, recordó Graciela Iturraspe, secretaria de Relaciones Institucionales de Unidad Popular y trabajadora jubilada de Ansés.

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“La letra chiquita decía que se iba a aplicar la evolución que diera menos, pero como era una época de bonanza, terminaron aplicando la que daba más y más o menos fuimos teniendo una recomposición de haberes más o menos justa”, agregó la ex diputada nacional e integrante del equipo técnico del centro de jubilados y pensionados del consejo directivo nacional de ATE y del equipo nacional de seguridad social de ese gremio.

Así, a fines de 2015 “cuando uno se jubilaba, la tasa de sustituciones, es decir, el primer haber que uno cobra después de jubilarse, era del 65% de lo que cobraba cuando estaba en actividad”. Tras la reforma previsional de 2017, pasó a ser del 50%. “Estamos hablando de la caja nacional del Ansés”, aclaró.

“Peleamos en la calle para que no existiera esa reforma previsional que una de las cosas que modificó fue la forma de cálculo de ese primer haber. El Banco Mundial y el FMI empezaron a intentar que en Argentina se cumpla también lo que habían dictaminado para toda América: que el gasto (porque ellos hablan de gasto) era demasiado alto, entonces había que bajar la tasa de sustitución, es decir que estuviera lo más lejos posible del 82%”, explicó la dirigente.

“También se pretendió modificar las leyes de movilidad para que uno vaya perdiendo progresivamente la capacidad de compra y subir la edad jubilatoria.

Rescate

Para la militante ex jubilada de Ansés, la única posibilidad es en este momento de recomponer la situación de los jubilados “es que el gobierno se ponga los pantalones exija a los que más tienen que aporten no sólo para lo previsional, que es el tema que nos compete hoy, sino para todas las políticas públicas que tenemos que levantar como empleo, vivienda, salud, educación y previsión, que necesitan sacar fondos de algún lado. No vamos a endeudarnos más, no se puede seguir imprimiendo billetes para siempre. La única posibilidad es discutir de dónde van a salir esos fondos”.

Desde ATE “planteamos el 1% a los que declaren tener más de u$s 1 millón de bienes personales, lo cual afectaría a 115 mil personas físicas, porque además ni siquiera está planteado el impuesto a las grandes riquezas de las empresas”, comentó Iturraspe. Es que “el Covid puso blanco sobre negro las desigualdades del sistema y las carencias. No hay otra posibilidad que discutir una reforma impositiva y financiera profundísima”, concluyó.

En negro

“Hoy en la Argentina el 50% de los que trabajan lo hacen en negro. Nos dicen que las cajas no se pueden financiar, entonces hay que elevar la edad jubilatoria, bajar los montos que se les paga a los trabajadores pagamos una vez que se ponen viejos, pero la realidad es que el Estado hace muchísimos años que no cumple con su obligación de controlar los aportes de las empresas, de que no haya trabajo en negro”, dijo Iturraspedenunció la referente de UP.

“Casi podemos plantear que la pandemia les vino muy bien desde esta idea de achicar gastos, porque los viejos somos un gasto para esta concepción de gobierno y del Estado”, acotó. “Entonces éste es el debate que hay que dar en la Argentina. La precariedad laboral es la destrucción del sistema, no hay seguridad social posible si no hay trabajo digno justo y en blanco”

La generación que tuvo trabajo en blanco y que va a poder acreditar 30 años de aportes, “casi se está muriendo con nosotros.. Entonces la idea desde el poder es que haya un seguro a la vejez privado, como fueron en su momento las AFJP, para los ricos, para el que lo pueda pagar”, advirtió Iturraspe. “Ese es el destino de la seguridad social si no nos unimos los jubilados con los activos”, remató.

Semino consideró que “hay que cambiar la concepción de qué es un adulto mayor o ser un viejo”. Relató el caso de países escandinavos donde “se los integra al sistema y se le dan las dos cosas que en Latinoamérica se nos niega, qué es salud y plata en el bolsillo”, dijo y planteó que “esto implica que esa persona que dejó la vida laboral, no la deje en términos de consumo”, cerró.

Nueva-vieja ley

El Centro Nacional de Jubilados de ATE calificó de “vergonzoso” el trabajo de la bicameral en su discusión de la nueva ley de movilidad, al no convocar en principio a trabajadores ni a jubilados para debatir. “Llevaron todo tipo de técnicos, en general liberales para escucharlos y no habíamos tenido la posibilidad de la palabra. Finalmente a partir de este reclamo se nos invitó junto a otras centrales”, dijo Iturraspe.

Para Semino, una ley previsional “debe estar en una primera etapa relacionada a la canasta, pero a su vez cuando haya una normalización de la estructura laboral, tiene que tener ese componente indispensable para que traccione y no se separe al jubilado de su condición de trabajador”.

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