Seggiaro: "El que niega el atraso cambiario quiere tapar el sol con la mano"

Carlos Seggiaro, uno de los economistas más consultados en el interior productivo, analizó la marcha de la actividad económica

Sábado 26 de Octubre de 2024

“El que dice que en Argentina no hay atraso cambiario quiere tapar el sol con las manos”. Así de contundente fue el economista Carlos Seggiaro al expresar su preocupación por los problemas de competitividad que entiende que le está generando a la economía del interior la actual política cambiaria. Titular del estudio Seggiaro y Asociados, docente universitario, ex funcionario y consultor recurrente de las empresas que trabajan en el interior del interior, el analista cordobés es una de las voces que más atentamente siguen los productores agropecuarios. En diálogo con el programa radial La Banda Cambiaria, puso el foco en la marcha de la actividad económica y la situación de la agroindustria. “El problema hacia adelante es la pérdida de competitividad de los sectores empresarios”, advirtió.

¿Hasta cuándo sigue el veranito financiero?

El sistema financiero está en un proceso de transformación al que no llamaría veranito. Es que los bancos se dedicaban el año pasado, básicamente, a prestarle al Estado argentino, que era un aspiradora de recursos en función del déficit fiscal. Como esas cuentas se fueron equilibrando, a lo largo de este año se vieron obligados a salir a cumplir el rol que les corresponde como intermediarios entre los ahorristas y las familias y las empresas. Y comenzaron con un proceso, que en algunos casos fue muy agresivo, de colocación de créditos. Por eso estamos viendo un proceso de aumento del crédito al sector privado, que va a continuar. Parte de valores bajísimos pero el gobierno aspira a que esta nueva actitud del sistema financiero reactive la economía. Es un elemento a favor en ese sentido, pero obviamente que la economía argentina parte de una situación muy complicada y su reactivación será un proceso muy discreto.

¿Los brotes verdes se demoran?

El golpe que sufrió la mayor parte de la economía argentina y la caída del poder adquisitivo de millones de personas a lo largo del primer semestre del año implica que necesariamente la recuperación de la actividad va a ser muy discreta. Comparto con el gobierno el dato de que la recesión alcanzó un piso en algún momento del segundo trimestre pero de ninguna manera alcanza esto a compensar el derrumbe que se produjo en el primer semestre. Este año la economía caerá entre el 3% y el 4%. Y cuando se expone algún dato estadístico para decir que la recesión tocó un piso, hay que tener en cuenta que estamos hablando de promedios. Porque el sector agropecuario, el minero, el energético y la industria del conocimiento crecen pero hay otros sectores que siguen cayendo en la medición interanual. Las actividades productivas que están muy vinculadas al mercado interno son las más golpeadas.

Esto impacta también en el mercado de empleo.

La mayor parte de las consultoras dice que vamos a terminar el año con una desocupación del 8%. Yo creo que va a llegar a dos dígitos a fin de este año o principios del que viene. Inevitablemente va a ocurrir porque los sectores que están más golpeados son más intensivos en mano de obra que los que están creciendo. Y hay otro elemento importante que está jugando un rol preocupante de cara al escenario futuro. El presidente dijo textualmente que va a bajar la inflación cueste lo que cueste. Y bajar la inflación tiene un costo, que se mide en recesión pero también en pérdida de competitividad, sobre todo para los sectores exportadores. El gobierno está utilizando una herramienta muy tradicional para bajar la inflación, como es retrasar el tipo de cambio. Y así la Argentina está quedando cara en dólares. Quien dice que no hay atraso cambiario quiere tapar el sol con las manos. Tal vez dentro de poco tengamos novedades con este tema porque en noviembre el gobierno argentino se tiene que sentar con el Fondo Monetario Internacional a discutir el programa de cara al próximo año y el organismo hace varios meses que le está reclamando que flexibilice la pauta devaluatoria.

Por ahora, el gobierno disfruta de la estabilidad cambiaria. ¿Es sostenible?

El problema hacia adelante es la pérdida de competitividad de los sectores empresarios. En reuniones con hoteleros cordobeses y referentes de las direcciones de turismo de los municipios de la provincia, me decían que en este momento 15 días en un hotel all inclusive República Dominicana son más baratos que 15 días en un complejo de cabañas estándar en el Valle de Calamuchita. Esto es muy fuerte. Pero podría estar todo el día dando ejemplos sobre cómo la Argentina está quedando cara en dólares y perdiendo niveles de competitividad a partir de una política cambiaria del gobierno.

¿Qué efecto tiene esta situación en la agroindustria y en la economía del interior?

En los recorridos que hago por las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y La Pampa percibo preocupación. Hay un combo de factores, incluidos los precios internacionales, que están explicando la pérdida de competitividad medida a nivel de margen bruto agrícola. Esto se da fundamentalmente en el caso de la producción sobre campos alquilados pero el 70% de los campos de la Argentina se trabajan en alquiler. Es decir que estamos hablando de que la mayor parte de los productores de la región pampeana enfrentan problemas de competitividad. Los precios del trigo subieron el último mes por problemas climáticos en Rusia pero en Argentina tuvo que bajar porque Brasil, nuestro principal cliente, estaba comprando en otros orígenes ya que el trigo argentino quedó entre los más caros. Estas cosas no aparecen arriba de la superficie pero transcurren.

¿Cómo puede el gobierno salir de esta de esta encerrona?

En agosto del año pasado, el Fondo Monetario le exigió a Sergio Massa una devaluación del 20%. Ahora a Milei no le está exigiendo eso pero sí que flexibilice la pauta de devaluatoria del 2%. El argumento es que llevarla a 4% ó 5% no sería inflacionario porque la recesión está marcando la cancha. Lo que pasa es que el presidente dijo que va a bajar la inflación cueste lo que cuesta. Para esta posición extrema, el daño sobre una parte del sistema productivo parece no ser relevante.

¿La recesión seguirá en 2025?

Podemos empezar a ver alguna recuperación. El proyecto de presupuesto prevé que la economía se va a recuperar cinco puntos. A mí no me parece descabellado porque si vos vendías diez heladeras por mes y este año estás vendiendo dos, en caso de que vendas cuatro el año que viene podrás decir que duplicaste tus ventas. Pero tu punto de equilibrio era 10, o sea que en realidad estás al horno con papas. Llamarle a eso crecimiento es algo que no corresponde.