Economía

Se profundizan los conflictos por el crecimiento invisible

El endeudamiento del país es récord, la fuga de capitales crece y el déficit comercial.

Domingo 18 de Marzo de 2018

Los esfuerzos de las principales espadas del gobierno nacional por argumentar el crecimiento invisible que describió Mauricio Macri llegan a niveles conmovedores. También dignos de mejores causas. Los datos oficiales y privados se empecinan en desmentir afirmaciones como las que el jefe del Gabinete realizó en la Cámara de Diputados. La inflación no está controlada. Por el contrario, los índices minoristas y mayoristas se dispararon en febrero, anticipando una pulverización de las metas anunciadas por el gobierno nacional. Con todas las discusiones que se pueden abrir hacia el interior de la medición del PBI, los números oficiales del bienio macrista informan como mínimo un estancamiento. El endeudamiento es récord, la fuga de capitales crece y el déficit comercial, por el freno de las exportaciones y la suba de importaciones de todo tipo, también. La anémica evolución del empleo el aumento muestra el desplazamiento del empleo industrial de calidad por el monotributismo. El déficit total de las cuentas públicas creció en los últimos dos años por la carga de la deuda. El peso se devalúa y ese corrimiento se traslada a precios. El clima le sumó otro frente a este oscuro panorama. El agronegocio, principal aliado económico y político del gobierno, enfrenta una sequía de proporciones históricas. La Bolsa de Rosario estimó en 4.500 millones de dólares lo que perderá la economía argentina en 2018 por el fenómeno. A diferencia de las filípicas que devuelve a otros sectores en crisis, el presidente corrió a Expoagro a anunciar medidas para los productores afectados por el desastre climático. Anticipó una prórroga de vencimientos crediticios, una medida de manual frente las emergencias, que al mismo tiempo desnuda el crecimiento de la problemática de endeudamiento agropecuario en los últimos dos años. Un fenómeno sobre el que viene advirtiendo la Federación Agraria Argentina Macri pasó por la muestra del agro con la explícita intención de diferenciar a esa facción de negocios de la que se representa en la Unión Industrial Argentina. Los roces con la central fabril por la caída del mercado interno, de la suba de cotos y las importaciones, parecen ir más allá del simple fuego amigo. Se detectan rajaduras en el armado político sectorial que acompañó al presidente a la Casa Rosada. De hecho, los gordos de la CGT, a los que ya no se critica oficialmente por sus niveles de vida, le dan más alegría a los CEOS. La primera tanda de paritarias al 15%, debidamente acomodadas para la tribuna, salieron con fritas. En un modelo económico en el que todo sube por encima del 25% interanual, el Ejecutivo fantasea con el techo a las paritarias como única bala contra la inflación. Más allá de las pretensiones teóricas, en la práctica el objetivo es simple: reducir ingresos, precarizar el trabajo y neutralizar la capacidad de los trabajadores par disputar ingresos. Los números oficiales y privados muestran un deterioro del mercado laboral en los últimos dos años. Los casos concretos también. En el último cuatrimestre, luego de los despidos poselectorales de Unilever, se sucedieron conflictos emblemáticos como los de Vassalli, Fabricaciones Militares, Oil, Inti o Cargill, entre otros menos estridentes pero bien difundidos en la geografía productiva. Si el activismo provincial en distintos aspectos, incluida la obra pública, refleja en las estadísticas un papel amortiguador frente a la crisis de empleo, la nueva crisis de Mefro Wheels revela los límites de esa voluntad cuando el modelo nacional es otro. La aspereza que exhibió este programa luego de las legislativas tuvo como respuesta una ola de movilizaciones sociales que agitaron el verano. La protesta contra el ajuste jubilatorio fue un hito. La marcha del 21 F fue otro punto de acumulación. En rigor, la protesta contra los despidos y las políticas de ajuste es una constante de los últimos 24 meses, con anticipación y autonomía del humor de la representación política. Sin el respaldo del capital, la disponibilidad horaria y la tolerancia que las fuerzas represivas le imprimieron a la rebelión fiscal del agro de hace una década, esta movilización social o tiene el impacto inmediato de aquella arremetida patronal. Ni un relato tan comprensivo. Las puebladas, huelgas, movilizaciones y piquetes de los trabajadores contra los despidos y el cierre de fábricas demoran más en llegar al punto explosivo de acumulación que tuvo la 125. Pero la calle está agitada y cualquiera de los conflictos en desarrollo, sea OIL,Cargill o la paritaria docente, puede convertirse en parteaguas.

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