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Proponen un programa de estabilización para la pospandemia

Mientras las actividades se flexibilizan gradualmente, economistas analizan cómo será el escenario de salida de la crisis. Empleo, inflación y actividad.

Domingo 24 de Mayo de 2020

La pandemia tiene un costo, y la factura llegará cuando pase la emergencia sanitaria. Poniendo como horizonte septiembre u octubre, pero sin demasiadas certezas, algunos economistas advierten que ese será el momento en que el gobierno nacional necesitará activar un programa de estabilización para salir de la crítica situación económica que se arrastra desde hace dos años y se robusteció con la cuarentena.

Durante la charla virtual “Pequeñas y medianas empresas, grandes desafíos” organizada por la Bolsa de Comercio de Rosario, el doctor en economía José María Fanelli apuntó que en este contexto, hay algunos factores que pueden ayudar a una recuperación de la economía nacional. Fundamentalmente, si hay un rebote rápido a nivel global. Además, puntualizó que en el programa de estabilización pospandemia se tiene que priorizar la generación de empleo y ahí ocupan un lugar preponderante las pymes. “Todo lo que tenga capacidad de generar empleo vale doble”, subrayó y abogó porque en algún momento no muy lejano los más de 200 mil millones de dólares que tienen los argentinos ahorrados se vuelquen al consumo, al mejor estilo de lo que pasó tras el estallido económico de 2001.

“La clase alta y media alta tiene dólares, el año que viene seguro va a cambiar el auto, renovar el baño o la cocina. El problema es que mientras uno hace el baño otro no come y por eso se necesita un ingreso ciudadano, algo va haber que inventar para que la gente más pobre no se nos caiga”, subrayó el investigador del Conicet.

Mientras pasan los días en cuarentena y ante el achicamiento de una economía ya golpeada, el Estado apaga algunos focos del incendio con emisión monetaria, para que el costo de la pandemia sea más equitativo para todos y a falta de opciones de financiamiento.

La cuarentena generó, en su primera fase, una contracción de 40% en el PBI diario. En la fase 3 implica una baja diaria de 25%, y en la fase 4, del 12% por día. Semejante destrucción del producto genera un agujero fiscal fuerte: mientras que en febrero el déficit fue de $30.000 millones, en marzo pasó a $124.000 millones y las proyecciones para abril-julio llevan a esperar un rojo de 5% ó 6% del PBI.

La economista Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva de Estudio Eco Go, estimó que la emisión para los próximos tres meses,será equivalente a media base monetaria para los próximos tres meses, advirtió.

La referente de la consultora especializada en macroeconomía y finanzas también detalló que “la única herramienta para intervenir en el ciclo es el BCRA”. Esto pasa, dijo, “en un contexto en el que los argentinos repudiamos al peso y en los últimos diez años compramos dólares por el equivalente a cerca de cinco sistemas financieros”.

“La política pública decidió priorizar la salud sobre la economía, el efecto es un shock recesivo muy pronunciado y para compensarlo el Estado tiene un agujero fiscal en la zona del 1% del PBI por mes. La proyección lleva a un déficit de 5% o 6% del PBI que puede ser peor si las provincias demandan más pesos”, explicó.

Fanelli, investigador principal del Conicet y profesor de la Escuela de Administración y Negocios en el área de macroeconomía y finanzas internacionales de la Universidad de San Andrés y en la Universidad de Buenos Aires, donde es titular de la cátedra de macroeconomía, consideró que es clave comenzar a pensar cómo se soluciona todos los problemas de forma integral. Y advirtió, en esa línea, que el gobierno necesita anunciar “un programa de estabilización” que detalle punto por punto “cómo se va a manejar la macro” en el escenario pospandemia, ya que “hay peligros latentes”.

También consideró que es fundamental lograr un pacto ciudadano para “no dejar que ningún argentino se caiga del mapa”. Ahí entra a rodar la variable empleo, la necesidad de reactivar la economía para generar trabajo y que el país vuelva a crecer, punto en el que juega la realidad global.

La llamarada

“No tengo recetas pero les voy a decir los errores que no deberíamos cometer”, dijo ante la audiencia que lo escuchaba en teleconferencia.

En ese punto, enfatizó que “ en el momento cero de la pospandemia tenemos que resolver el tema de la inflación”. Descartó un escenario de hiperinflación pero sí advirtió sobre una “llamarada inflacionaria”, en un primer escenario. “Eso es lo que se viene si no hay un plan de estabilización claro”, dijo.

Frente a una llamarada inflacionaria, si los trabajadores presionan para recuperar salarios, lo que puede seguir es “un régimen de alta inflación en torno al 90 ó 100% anual”.

El tercer escenario que hay que evitar, dijo, es una híper. “La llamarada, que es lo que va a pasar si no se estabiliza, tiene la virtud de que licúa salarios y gasto público pero tiene el problema de que lleva a aumentar la pobreza. En el 2001 llegó al 60%, los costos sociales son terribles”, especificó el economista.

Fanelli consideró que “la llamarada quema plata” y por eso apuntó: “Todo lo que emitís lo licuás, pasan unos meses y se termina el problema de emisión pública”. Como medida preventiva para que el “fuego” no se descontrole instó a evitar la indexación de contratos.

Para el escenario pospandemia que se viene, Fanelli estimó que puede haber algo de plata para los países emergentes y consideró que si Argentina no entra en default y continúa con las negociaciones con el FMI podría acceder a ese dinero “para bajar el déficit primario y evitar emitir tanto” y tomar el período de gracia de renegociación de la deuda “para arreglar la macro y con un programa de estabilización controlar la llamarada, redefinir una nueva distribución de ingresos y ver cómo hacer para que la economía empiece a crecer”, porque “la economía no aguanta más sin generar empleo”.

Ante el nuevo ritmo económico, Dal Poggetto propuso un ingreso universal para la subsistencia de todos y que el gobierno esté atento y pueda poner en marcha el rescate de las empresas en riesgo de quiebra.

“Hay empresas que no facturan, que no pueden abrir y que no cobran pero tenés sectores que están trabajando, facturando y puede no cobrar y la cadena de pago se deteriora y otros que trabajan, no facturan y no cobran. El gobierno trata de compensar, el rol de la política pública es mantener un ingreso de subsistencia para todos y mantener a las empresas, tratar de que las empresas no quiebren”, puntualizó.

La referente de la consultora especializada en macroeconomía y finanzas Eco Go se preguntó cuánto durará la recesión y la caída de la actividad en Argentina y el mundo pero advirtió que “siempre hay un efecto rebote” ya que “no puede haber una mayor caída en la producción de autos cuando en abril fue cero”.

“La cuestión es cómo se da la normalización, si los pesos cuidan la tasa de ahorro, si se van a filtrar a la inflación, si se va a la propagación de la puja distributiva. Va a depender de cómo se va a usar el agujero fiscal, en qué medida es focalizado, si es transitorio o si es permanente”, señaló Dal Poggetto.

La política monetaria del Banco Central

El Banco Central (BCRA) en su informe de Política Monetaria señaló que la política monetaria “excepcionalmente expansiva, orientada a satisfacer las necesidades de liquidez del sector privado” y acompañada de una volatilidad cambiaria acotada “no se traducirá en una aceleración de la inflación”, mientras en los próximos meses varios factores asociados al impacto de la crisis del Covid-19 contribuirán a contener el ritmo de incremento de los precios.

El BCRA recordó que la mayor parte de los analistas que participaron del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de abril “prevén que la inflación de 2020 será inferior a la de 2019”, y proyectaron que en diciembre próximo “descendería en términos interanuales entre 4,8 y 14,3 puntos”.

El informe señaló que “la elevada capacidad ociosa por la fuerte caída de la actividad durante la Fase 1 de la crisis reduciría las presiones inflacionarias en el corto plazo”. Asimismo, indicó que la postergación de algunas negociaciones colectivas de trabajo que estaban pautadas para esta época y los esquemas de suspensiones anticipan menores presiones sobre los costos de las empresas”.

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