Economía

Por tercera vez en 125 años, la Bolsa va a las urnas para elegir su presidente

Por tercera vez en 125 años, los socios de la Bolsa de Comercio de Rosario irán a las urnas para renovar autoridades. Alberto Padoán y Cristián Amuchástegui encabezan las listas que competirán el jueves próximo por la conducción de la entidad, al cabo de un proceso electoral de intensidad inédita.

Domingo 22 de Noviembre de 2009

Por tercera vez en 125 años, los socios de la Bolsa de Comercio de Rosario irán a las urnas para renovar autoridades. Alberto Padoán y Cristián Amuchástegui encabezan las listas que competirán el jueves próximo por la conducción de la entidad, al cabo de un proceso electoral de intensidad inédita. Reflejo, quizás, de los nuevos tiempos que corren en el tradicional edificio de Córdoba y Corrientes.

La Bolsa de Comercio es la institución de referencia del principal mercado de granos del país, donde se cierran buena parte de los negocios del sector económico más poderoso de la Argentina. Medio centenar de cámaras empresarias que representan a los distintos eslabones de  la cadena de producción, comercialización y exportación agroindustrial, cuatro mercados institucionales y 900 socios en condiciones de votar forman parte del complejo entramado de la entidad que, cada dos años, renueva a sus conductores en sordina y bajo circunspectas reglas derivadas de usos y costumbres.

La hora de los votos

Pocas veces ese sistema zozobra y la cuestión termina en las urnas. Ocurrió en la década del 50 y, por segunda vez, en 2001, cuando Federico Boglione, el carismático líder de la entidad fallecido el año pasado, volvió a la presidencia luego de una década y se mantuvo durante cuatro años.

El  desafiante

Pero ni siquiera esa elección fue acompañada de tanta controversia como la actual. Por distintas cuestiones. Una es la aparición en la escena política de la entidad de Padoán, directivo del grupo aceitero Vicentín, ex directivo de la Bolsa de la capital de la provincia y del Consejo Regional Económico del Norte Santafesino (Corenosa), y vicepresidente de la Federación Industrial de Santa Fe.

El temprano lanzamiento de su candidatura, a principios de este año, impactó en el ambiente de la Bolsa, ya convulsionado por los conflictos comerciales. Y derrumbó el tradicional proceso de sucesión, en el que el presidente en ejercicio propone un delfín y los distintos grupos negocian la integración de los miembros que lo acompañarán en el consejo directivo.

Un conjunto de referentes de la entidad bursátil identificados con la línea “tradicional” reaccionaron contra la postulación presidencial de un candidato al que impugnan por falta de trayectoria en la institución. Le ofrecieron ser vicepresidente en una nómina de consenso. Con el tiempo, le prometieron, sumaría millas y podría probarse como máximo conductor.

Otra lista

Al poderoso empresario la oferta le sonó a poco. No hubo acuerdo y, con el objetivo de cerrarle el camino a la presidencia, tentaron a Amuchástegui como cabeza de otra lista. El titular de la corredora Roagro es un “nacido y criado” de la Bolsa local, a la que presidió entre 1994 y 1997. Fue uno de los iniciadores del proceso de apertura “social” de la institución.

“Algunos no me quieren porque soy morocho y del norte”, chicanea Padoán. En un ámbito como el de los agronegocios locales, no hay eufemismo que logre desterrar totalmente esa sospecha. 

Pero sus opositores prefieren golpear con argumentos políticamente menos incorrectos. Recuerdan que el empresario de Avellaneda integra un clan familiar dueño de uno de los grupos agroexportadores más poderosos del país. Y que muchos de sus colegas estuvieron a punto de integrar su lista.

Sería, así, un ariete de las empresas más concentradas para dominar una entidad que hace gala de la activa y amplia participación de todos los sectores de la cadena en su vida institucional. Para peor, asustan, está acompañado por representantes de corredoras con sede en Buenos Aires y alguna vez invitó a un acto en el norte santafesino a Cristina Fernández de Kirchner.

Granos revueltos

En un panorama revuelto por los efectos del conflicto del campo, la intervención oficial en los mercados granarios, la caída de la producción, la concentración económica, el crecimiento de las operaciones directas y el avance de las grandes cerealeras sobre la “clase media” del negocio, como los corredores, esa identificación opera como un misil.

La Bolsa de Rosario ganó un lugar diferencial en el mercado de granos en base a su preocupación para que en su ámbito muchos productores, exportadores, corredores y acopiadores operen suficiente volumen como para que los precios que surgen como referencia sean transparentes y representativos.

Ese esquema de trabajo está siempre en tensión pero la intervención del gobierno en el mercado la profundizó, al mejorar las condiciones de exportadores y procesadores para negociar precios y llevar las transacciones comerciales a un terreno críptico, que dificulta la generalización de los precios pactados. Esto es especialmente crudo en el caso del trigo y el maíz.

En este camino, hay eslabones que corren el riesgo de ser desplazados. Los corredores fueron los primeros en alertar por los efectos del crecimiento de las compras-ventas directas entre productores y exportadores. Pero los cruces por cuestiones comerciales son cada vez más frecuentes, con intercambio de solicitadas incluidas.

En este ambiente convulsionado, Padoán exhibe la diversidad de sectores que acompañan su lista, promete proteger a los corredores y, sobre todo, devuelve gentilezas al proponerse como referente de una nueva generación de operadores de Bolsa que pide pista en la vida política de la Bolsa frente a la estructura tradicional. Amigos y adversarios coinciden en que, pese a su identificación con la exportación, el empresario recoge una importante adhesión en el “piso” de operaciones.

Generaciones

Sobre todo de pequeños corredores jóvenes, muchos de los cuales surgieron incluso del semillero creado en el área de capacitación de la Bolsa, y que sienten que llegó la hora de hacer sentir su presencia en la vida institucional.

Los enemigos vinculan estas adhesiones con el poder de compra de Vicentín pero lo cierto es que el programa de Padoán cabalga sobre una paradoja nacida del propio proceso de expansión de la institución durante los últimos lustros.

Territorialmente la Bolsa acompañó con su influencia la expansión de la frontera agrícola hacia el norte, desde donde además de soja ahora vienen dirigentes con vocación de poder. El crecimiento de las operaciones y la creación de nuevos productos y mercados fue un polo de atracción para muchos operadores, que ahora piden otro tipo de participación.

Por otro lado, la visibilidad institucional que adquirió en los últimos años conlleva paladas de cal y arena. La influencia adquirida en la agenda pública, tan importante a la hora de liderar lobbies regionales como el de la hidrovía, devuelve su lado oscuro cuando la ubica en el foco del conflicto del campo. Esto no sólo implica un nivel de aspereza importante con el gobierno nacional sino un debate interno sobre cómo debe ser esa relación. La tensión entre quienes postulan una conducción políticamente más agresiva y los que temen una “gremialización” de la entidad también campea en los comicios.

La hinchada política

La mirada política es especialmente intensa en el ámbito provincial, a pesar incluso de las protestas de las listas en pugna sobre su neutralidad y pluralidad. Desde el socialismo gobernante en Santa Fe no ocultan su preocupación por la entronización de la figura de Padoán, un empresario con el que tuvieron cruces públicos y a quien vinculan con el reutemismo. Desde este último sector, en cambio, hay muchos que aseguran que festejarían su victoria.

Otros condimentos que acompañan la elección más picante de la Bolsa en los últimos tiempos tienen un impacto más directo en su vida institucional. Defender un sistema transparente de formación de precios de referencia, definir los términos en los que se avanzará, si es que se decide hacerlo, en la integración del Rofex con el Matba y la potenciación de los nuevos mercados, como el Rosgan, forman parte de una agenda clave para la adaptación de la entidad a un contexto cambiante. A tal punto que se coló ferozmente en la política de la institución.

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