Economía

Política económica: la línea blanca pide aire para la producción nacional

El impacto del nuevo programa en los distintos sectores de la economía. Los fabricantes de heladeras, con arraigo en la región, quieren que continúe el proceso de sustitución de importaciones.

Domingo 20 de Diciembre de 2015

En el segmento de heladeras, las firmas rosarinas son líderes y elaboran un 80 por ciento de la producción nacional. Con plena ocupación y trabajadores con horas extras, piden continuidad para la sustitución de importaciones. Tras la caída de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (Djai) solicitarán al gobierno nacional ingresar al régimen de licencias no automáticas. Y entienden que la gestión Macri debe mantener los programas como Ahora 12 y las compras en cuotas.

Durante la última década, el proceso de reindustrialización los tuvo como protagonistas centrales de la etapa. Y con el nuevo escenario económico es un interrogante cuál será su futuro. Son los fabricantes de electrodomésticos, con una rica historia en la región, especialmente en el segmento de heladeras y freezer, que desde el cordón industrial rosarino abastecen a un 80 por ciento del mercado nacional.

Un sector industrial muy dinámico, con numerosas empresas pymes que desde los años 50 hasta hoy fueron acompañando los ciclos económicos del país. Que en los 90, achicaron personal o cerraron las persianas y luego de la crisis de 2001 recuperaron posiciones. De cara al nuevo escenario económico,♫asLaCapital♫xs dialogó con algunos de sus referentes del sector, para tener un panorama de lo que se avecina.

José Luis Agosto, titular de Bambi, indicó: "Nosotros venimos en una curva ascendente toda la última década. En nuestro caso, fabricamos con marca propia y para terceros, 1.500 heladeras por día. Trabajando a tope de producción desde junio de este año, con plena ocupación de la capacidad instalada, con 600 operarios, horas extras y la producción vendida hasta fines de enero".

Por su parte Roberto Lenzi, de la firma Briket, señaló: "Nuestro sector hasta hoy estuvo protegido por el cierre de importaciones, que nos ayudó a desarrollarnos y atender la demanda del mercado interno en su totalidad. Crecimos e invertimos en estructura, incorporamos personal y avanzamos en la sustitución de importaciones".

El escenario para 2016. Consultados sobre cómo convivieron los fabricantes de electrodomésticos con una inflación de dos dígitos, ambos indicaron que "hicieron algún ajuste de costos, pero también incorporamos tecnología para mejorar la competitividad, lo que permitió absorber aumentos y no perder la rentabilidad".

La devaluación del equipo de Prat Gay actuará como incentivo para sectores exportadores. Esta baja de los costos productivos y reducción del déficit fiscal que se anuncia, se prevé que ataquen rápidamente el bolsillo de los consumidores. "Si las variables macroeconómicas llevan a una caída de las ventas en el inicio del año, tenemos cierto margen de maniobra, porque venimos de buenos años. Eventualmente, pueden recortarse horas extras. Pero si se profundiza esa situación, habrá problemas para sostener al personal", mencionan desde el sector.

En este punto, los industriales aseguran que para evitar una caída del consumo, la gestión Macri debería mantener los planes de consumo como Ahora12 _que lograron mantener activo el mercado durante todo 2015_ y las facilidades para compras con tarjetas de crédito.

El dueño de la fábrica de heladeras Bambi opinó sobre las "subas preventivas" que se dieron en varios sectores de la economía, desde fines de noviembre, cuando ya era inminente la devaluación del nuevo gobierno. "Nosotros hasta el momento no hemos acomodado precios a nuevos valores del dólar. Preferimos ver cómo se reacomoda el mercado y las variables. Nuestra realidad es que hoy tenemos todo vendida la producción hasta fines de enero", dijo.

Lenzi, que también integra la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario, cree que entre las medidas económicas del nuevo gobierno, debe haber políticas de apoyo, y se tienen que seguir controlando las importaciones de productos que vienen subsidiados, para que no afecten a los que se fabriquen en nuestro país respecto. "Por nuestro lado, deberemos trabajar para mejorar la competitividad y hacer más eficientes nuestras empresas", sugiere.

Agosto, de Bambi, recordó una anécdota del cierre de importaciones de la Secretaría de Comercio en tiempos kirchneristas: "El motocompresor, por ejemplo, en todo este tiempo nunca llegamos a poder fabricarlo en Argentina. Pero un día Moreno nos citó y nos dijo: «Acá no se importa más nada». ¡No había manera de hacerle entender que teníamos insumos que sí o sí había que traerlos de afuera!. No podemos depender del humor del funcionario de turno. Lo que hace falta es que la sustitución de importaciones se pueda tomar como una política de Estado. Porque si ahora, se hace como en los años 90 una apertura total, nos caemos. Imagino que en el gobierno de Macri saben que si repiten esa historia, van a tener muchos problemas. Ojalá se hagan las cosas bien".

En este marco, los empresarios advierten que la clave es tener en claro cuál va ser el dólar de reposición. Y explican que cuando hay incertidumbre en las reglas del juego, los ciclos productivos quedan lentos. "Desde que nosotros compramos un insumo afuera, por ejemplo, que los pagamos al contado, hasta que nos llega el insumo, lo convertimos en parte de una heladera, que luego vendemos y cobramos, pueden pasar hasta seis meses". En este panorama, anticipan los industriales, si no se tiene ordenada la cadena de pagos y los números de la fábrica, una medida económica "te puede fundir".

Lo que resta develar finalmente es si el esfuerzo de empresarios locales y trabajadores industriales por no perder lo obtenido, es suficiente ante el poder de lobby de firmas transnacionales con presencia en el país y fabricantes del exterior, que también pugnarán por ocupar el marcado argentino. Aunque la raigambre del nuevo equipo económico invita a pensar en una restauración neoliberal, los sectores en pugna se disponen a dar la pelea por una variante neodesarrollista, que corrija y mejore lo hecho durante la década pasada.

Las exportaciones, en tanto, son un debe del sector, que aún después de varios años creciendo, coloca el grueso de lo producido en el mercado interno. "Vendemos un pequeño porcentaje a los países vecinos. Con un dólar bajo se nos hizo imposible competir con nuestro principal competidor que es Brasil y mucho más con el más agresivo, que es China. Tememos fletes caros, altos costos fijos y otros problemas como el volumen de mercado. Estas son variables que nos hacen poco competitivos contra los fabricantes de países más desarrollados. En este tema esperamos poder trabajar. Para eso hacen falta políticas de apoyo y que se sigan controlando las importaciones", asegura el dueño de Briket. Mientras que su colega de heladeras Bambi ejemplifica: "Para vender afuera necesitamos una escala que hoy no tenemos. Si comparamos con Brasil, nosotros hacemos 1.500 heladeras por día y Whirlpool hace 8.000. Son cinco veces más grandes que nosotros. Más allá del precio del real o del peso contra el dólar, ahí perdemos".

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