Polifacética y fecunda, la estadística se reinventa
El futuro de la estadística en la pospandemia. La importancia de los profesionales para contar con información certera y de valor para la sociedad

Domingo 17 de Enero de 2021

El viernes 20 de marzo de 1981, con el auspicio del Consejo Profesional de Ciencias Económicas y la Asociación de Graduados en Estadística de Rosario tuvo lugar un acto para resaltar la importancia de la sanción el 8 de enero de la ley 8.738, ya que en ella y por primera vez en el país, aparecía reglamentado, exclusivamente para la provincia de Santa Fe, el ejercicio de la profesión de estadístico.

Estadísticos matemáticos, estadísticos, licenciados en estadística y doctores en estadística, podían ver reflejadas sus competencias y regulado el ejercicio profesional, en defensa del interés público, preservando que la actividad y los servicios estadísticos respetarán las buenas prácticas y sus protagonistas ajustarán sus conductas a exigencias éticas acordes con sus responsabilidades.

Han pasado 40 años y no es el propósito de estas líneas hacer un balance retrospectivo del camino recorrido, sino aventurar una mirada sobre el futuro que se abre ante nosotros.

Muchos son los interrogantes que plantea este tiempo de la post pandemia. El impacto sanitario producido por la acción del coronavirus, en primer lugar, y por las acciones tomadas para responder a su amenaza, aún están en pleno desarrollo y nos imponen la necesidad de reconsiderar el quehacer y las prioridades de todas y cada una de las actividades qué constituyen el tejido de nuestra vida social.

Porque la estadística puede debilitarse, tener malos momentos, ser agredida con mayor o menor violencia, pero hay algo que no puede pasarle. No puede morir No puede morir porque la experiencia y la memoria, sustancia inmanente de la naturaleza humana, son la materia prima del registro estadístico. Si no hay estadística es porque no hay experiencia ni memoria y por lo tanto no hay vida humana plena.

Para ilustrar con cuatro pinceladas la historia de la estadística en las últimas cuatro décadas es suficiente observar lo ocurrido con los censos de población. Así podemos sentir satisfacción con el trabajo hecho en 1980, que permitió recuperar en tiempo y forma el mandato constitucional, corrigiendo el fracaso sufrido en 1970, que sólo puede describirse como una catástrofe que privo al país de su cuenta fundamental, a la república de su referencia para la representación parlamentaria, y a todas las actividades del marco básico para la toma de decisiones.

Pero en 1990, esa alegría se opacó porque, frente a una de las cíclicas crisis que nuestro país viene sufriendo, rápidamente se convirtió al censo en la víctima propiciatoria disponiendo postergarlo como si fuera un artículo prescindible carente de interés e importancia.

El censo del año 2000 no tuvo en cuenta ni la época ni las condiciones sociales y pretendió una indagación tan ambiciosa qué llevó la duración del relevamiento a 2 días. Pero el 17 y 18 de noviembre del año 2000 no fueron dos días cualquiera, y nunca hemos sabido nada sobre la calidad de los resultados obtenidos, lo que fortalece las sospechas de falta de control.

Hasta ahora se ha podido observar que se le otorga poca importancia al mandato constitucional que ordena la ejecución decenal del censo con la aclaración específica de qué la distancia entre la fecha en sus sucesivas ejecuciones no debe ser inferior a 10 años. Esa cláusula no impidió que el censo se postergara, alargando el plazo. Pero en el 2010 se hizo lo que está expresamente prohibido por la Constitución. No se cumplió con el término impuesto por la Carta Magna. El censo “irregular” se llevó a cabo bajo la advocación del ex presidente Kirchner, fallecido el día del relevamiento, durante cuyo mandato se intervino el Indec y se conculcaron los datos estadísticos. El censo quedo como honra funeraria asociada a su nombre.

Las estadísticas públicas han sufrido a lo largo de la historia intervenciones más o menos encubiertas, persiguiendo diversas ventajas políticas.

La Covid-19 no ha sido la excepción, y hemos sufrido la falta de datos, la mala cobertura, el ocultamiento y conclusiones indebidas obtenidas de esos datos irrelevantes. Una de las razones de ese círculo vicioso es la falta de profesionales responsables, sujetos a la disciplina de códigos de buenas prácticas y de responsabilidad ética, que velen porque la sociedad reciba la mejor información posible.

Hace 40 años se dio un paso. Se estableció un hito, valioso pero insuficiente. El camino hacia adelante necesita de la acción concertada de la universidad y de los Consejos Profesionales, de manera que la formación y actualización profesional, garanticen la debida preparación para el cumplimiento de la función crítica que tienen los estadísticos en todos los órdenes de la vida actual, tanto públicos como privados.

¿Por qué los países con altos estándares de calidad estadística regulan el ejercicio de la profesión estadística? ¿Qué valores se busca preservar? Si tomamos, por ejemplo, la situación en EEUU y en Reino Unido se observan dos niveles, administrados por las respectivas Sociedades de Estadística y que son mutuamente reconocidos. La notación siguiente es la aplicada por la Royal Statistical Society.

El primer nivel se identifica como estadísticos graduados y El otro nivel es el que los británicos llaman Estadístico Colegiado, el cual se define: “Chartered Statistician (CStat). Ambos casos exigen una alta preparación académica, pero además para acceder a la categoría superior (estadístico colegiado) se requieren 5 años de experiencia. Es un reconocimiento explícito al carácter aplicado de la estadística, arte y ciencia, que requiere de la práctica para desarrollar las habilidades y criterios necesarios en el uso de sus múltiples técnicas.

Necesaria alianza

Sería muy útil que tanto los consejos profesionales como las universidades iniciaran un proceso de adaptación de las reglas y criterios de evaluación de la solvencia profesional de los estadísticos, considerando la importancia que tiene su rol en la sociedad y la reconocida influencia que ejerce, en los intercambios de información, la existencia de confianza y credibilidad. Sin duda que la Sociedad Argentina de Estadística, creada en 1950 como una comunidad profesional, debería tener una activa participación en ese proceso.

En el campo estadístico ocurrió nada menos que la revolución de las TIC que permitió que un nuevo paradigma de la estadística, incubado desde mediados de los años 40, llegara a la mesa de trabajo de todos los estadísticos. Hoy se habla de “machine learning”, “big data”, “ciencia de los datos”, y otros nombres que reflejan la enorme vitalidad del campo de la información. No le escapa a nadie avisado, que el motor de todos esos novedosos nombres es la propia estadística, renovada pero esencialmente la misma, desde Student a esta parte.

Es urgente trazar planes comunes, emergentes de las necesidades de actualización y desarrollo profesional, formuladas orgánicamente por los profesionales matriculados.