Economía

Pese a su vocación reformista, el PJobjeta los tiempos del debate

El consejo provincial del partido sentó posición frente al proyecto de la Casa Gris, que desde hoy comenzará a analizar junto a expertos y legisladores.

Jueves 17 de Mayo de 2018

Más allá de ratificar su vocación reformista, el peronismo santafesino decidió que no dejará espacio para ser el chivo expiatorio de una modificación a la Constitución provincial que, con suerte, ven viable para el año próximo.

"Somos reformistas desde siempre. (El ex gobernador) Carlos Reutemann fue el primero en plantear una reforma, después (el también ex mandatario provincial) Jorge Obeid, cuando quienes ahora nos apuran se opusieron con fervor. Así que no queremos decir que no (a las enmiendas), pero nos resulta tremendamente complicado decir que sí a un proyecto del oficialismo que hasta tiene serias falencias de técnica legislativa", aseguró ayer a LaCapital el presidente del Partido Justicialista (PJ) santafesino, Ricardo Olivera.

Tras más de cuatro horas de reunión (y luego alguna más con legisladores) en la sede partidaria de la mesa de conducción del PJ con la casi totalidad de diputados y senadores provinciales, delegados de las 19 departamentales y funcionarios técnicos que tiene el peronismo en cada una de las cinco comisiones que, desde hoy, comenzarán a discutir el proyecto declaratorio de la necesidad de la reforma constitucional elevado por la Casa Gris.

El PJ se había excusado hasta ayer en que un congreso partidario definiría la posición oficial que sus diputados y senadores asumirían a la hora de votar el proyecto con el que el actual gobernador aspira conseguir su reelección.

La decisión de convocar al congreso partidario sigue vigente, pero en los hechos parecería haber devenido abstracta a partir del mecanismo aprobado durante la reunión y que se pondrá en marcha desde hoy, a las 10.

"Este proyecto no nos tuvo en cuenta en nada. No es cierto que tenga consenso, y menos amplio. Ni siquiera pudimos opinar nada desde el peronismo. Nos llamaron a mediados de 2016 para comenzar a discutirlo y nunca más. Hace algunas semanas nos volvieron a llamar desde el gobierno y nos presentaron la iniciativa a libro cerrado. ¿De qué consenso nos hablan?", se lamentó Olivera.

Luego insistió: "Otra dificultad son los tiempos. Un mes para tratarlo en ambas Cámaras, 120 días para las elecciones en las cuáles cada partido se arreglará como pueda para resolver sus internas. Y, después, 40 días para que funcione la convención que hará la reforma".

"Nos parece poco y no nos parecen plazos serios. Sobre todo frente a un proyecto que no tiene consenso ni entre las propias fuerzas que conforman la coalición gobernante, aunque insistan en poner el foco en el PJ, y que tiene un déficit desde la técnica legislativa. Nace viciado y es muy difícil votarlo", prosiguió el dirigente.

En el peronismo, el convencimiento de que el tema de la reforma ya fue —si no para el gobierno, al menos para los socialistas y los radicales en su conjunto— llevó a que, al menos ayer durante las más de cuatro horas en las que la mayoría se dedicó al tema, en el PJ no se hablara de la convocatoria a su congreso provincial.

En cambio, las autoridades partidarias, los diputados integrantes de la comisión de Asuntos Comunales y el ex convencional constituyente de 1962 (y también ex diputado provincial del PJ) Danilo Kilibarda se darán cita hoy en la sede partidaria.

Dictamen propio

La idea es comenzar a analizar con la mirada propia del mencionado especialista, los técnicos del partido y los diputados de la comisión y producir un dictamen propio. Una manera de decir que no sin decir que no. Dando al dictamen que consiga el oficialismo en cada una de las cinco comisiones a las que mandó el proyecto un dictamen alternativo. El pleno del cuerpo, luego, elegirá por cuál vota, pero los legisladores peronistas lo harán por el suyo.

Por lo pronto, todo en la larga reunión del consejo provincial partidario estuvo destinado a disimular la negativa del PJ. Buscando, de paso, diferenciarse de Cambiemos, que le enrostró al gobierno una negativa sin atenuantes en una conferencia de prensa realizada la semana pasada en Rosario.

La convocatoria como consultor y asesor central de Kilibarda quizás sea la señal más clara: el ex convencional de 1962 es un opositor militante, no ya a la reelección sino a la reforma misma que, entiende y así lo ha venido afirmando, no es necesaria.

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