Economía

Pese a las críticas, los economistas de Macri bancan los trapos

Los economistas del establishment señalaron errores del gobierno. Pero aseguran que "no queda otra que votarlo".

Domingo 23 de Septiembre de 2018

Hacer un repaso sobre los errores ajenos es mucho más simple que poner la lupa sobre los propios. Con esa disyuntiva se planteó esta semana el debate en el XIV Congreso de Fundación Libertad, un think tank muy afín al gobierno de Mauricio Macri que debió inexorablemente poner la lupa sobre la inédita crisis económica que atraviesa la Argentina que ya se expresa claramente en todos los indicadores económicos.

Sin embargo, en el multitudinario encuentro que reunió a empresarios, especialistas y hombres de negocios en la Bolsa de Comercio, los referentes de la Fundación que ya cumple 30 años, y los economistas invitados, dejaron en claro que a pesar de "la tormenta" para ellos no hay espacio para siquiera imaginar otro tipo de políticas, fundamentalmente las que desarrolló el gobierno kirchnerista. En cambio, sí cuestionaron el gradualismo de Cambiemos y lo ubicaron como una de las causas del fracaso de su política económica. Pero a diferencia de otras oportunidades, en este foro empresario no hubo esta vez un reclamo insistente para implementar medidas de "shock" en forma urgente y de inmediato, tal vez porque la fragilidad del contrato social entre el gobierno y los argentinos pende de un hilo.

"Hace seis meses atrás costaba pensar que hoy estaríamos metidos en una tormenta como esta", dijo el presidente de Fundación Libertad, Gerardo Bongiovani en un tono cauto aunque también se desmarcó y aclaró que "desde el consenso de los economistas, pero no los que pertenecieron a los últimos 12 años nefastos del país, veníamos advirtiendo sobre las inconsistencias del modelo si el mundo y el contexto internacional cambiaban y que eso podía generar complicaciones graves para la Argentina".

En ese espacio, queda muy claro que la posibilidad de que Cristina Kirchner pueda recuperar cuota de poder y capitalizarlo en votos en las elecciones del año próximo, es el peor escenario imaginable. "Se le hacen muchas críticas a este gobierno pero hay que pensar si queremos regresar al pasado, que es una alternativa", se preguntó el representante de la Fundación Friedrich Naumann en Argentina, Jörg Dehnert, quien en voz alta se interrogó sobre cuáles son las razones por las cuales las sociedades votan expresiones políticas socialistas. "No se si hay demasiadas experiencias donde el socialismo haya tenido éxito y, sin embargo, igual se vota por ellos", recordó Dehnert sin detenerse a analizar ni ahondar en las razones socioeconómicas e históricas que promueven estos procesos. "En Europa se dan procesos similares, donde la gente vota a partidos que quieren resolver las cosas con herramientas del pasado", se quejó.

Lejos de hacer una autocrítica sobre las recetas que se pregonaron desde ese mismo púlpito económico y académico años atrás, los principales referentes convocados al congreso anual se limitaron a hacer una descripción sobre la situación actual que vive el país, sin interpelar sobre errores y responsabilidades, y sólo apelando a la resignación como estrategia para enfrentar lo que se viene, nada menos que un 2018 que cerrará con 44,8% de inflación, con una caída de 6% del salario real y un tipo de cambio para diciembre arañando los 46 pesos, según los propios números allí descriptos.

De hecho, ese fue el diagnóstico que trazó el economista Orlando Ferreres, quien abrió el congreso, y cuya consultora es una usina muy certera de información, que el propio especialista fue describiendo a lo largo de su charla con rigurosidad. Sin embargo, frente a los datos duros su inédito planteo fue: "No hay más remedio que aceptarlo", una frase a la que apeló en reiteradas oportunidades cuando mostró los números de la creciente inflación, de la aplicación de las retenciones a las exportaciones o de los altos niveles de tasas, prohibitivos para las empresas.

Ferreres reconoció que "la gente no esperaba esto" del gobierno de Cambiemos, por eso dijo que "habrá que arrancar de nuevo" y encarar "una realidad que es necesaria para la mejoría de la Argentina". La simbología más cercana a la metáfora religiosa de sufrir para alcanzar la salvación.

"Macri posiblemente va a querer estar en las próximas elecciones y como no hay oposición, aunque no nos guste mucho, tenemos que votarlo", dijo Ferreres quien detalló que "el programa de gradualismo llegó a su fin y ahora estamos transitando lo que se puede denominar un ajuste estándar, que representa aumento de impuestos, suba de tasas y reducción de la obra pública" que se dará, según dijo, en el corto plazo. Y puso a diciembre como fecha límite.

Ese combo de altas tasas de interés para tratar de frenar una inflación que no cede en buena parte por la persistente suba de las tarifas de los servicios públicos, son para Ferreres "un programa de estabilización de corto plazo" que va a durar hasta fin de año y luego "va a ir disminuyendo progresivamente", dijo y se mostró esperanzado en que esto ocurra rápido.

La propia herencia

También, los números que mostró, dejaron en evidencia que el último trimestre de 2018 serán los más duros por transitar. Aunque se mostró confiado en que la tendencia comenzará levemente a revertirse en 2019. "Estamos muy bien en materia cambiaria y se va a seguir ajustando el tipo de cambio de una manera u otra para ir siguiendo a la inflación", dijo y se desmarcó de las previsiones que hizo el gobierno en el proyecto de presupuesto que estimó un dólar a 40,5 pesos para el año próximo. "Este tipo de cambio no es tan alto", dijo y previó que alcanzará 45,6 pesos en diciembre de este año, será de 53 pesos en 2019 y de 60,2 pesos en 2020.

En esa sucesión de proyecciones aseguró que aún faltan más avances en la inflación "porque hay que seguir ajustando tarifas de servicios públicos", las cuales al momento de ser pesificadas y congeladas por Duhalde primero y Kirchner después, representaron el 3% del costo de vida cuando previamente equivalían al 13%. "Tenemos que volver a ese nivel o más, porque algunos indican que se deben ajustar al valor del petróleo que ahora está 70 dólares", dijo el economista. En ese marco, estimó que la inflación de septiembre se ubicará según sus números, 5,2% para septiembre, aflojará un poco y estará en 3,6% en octubre, 3,3% en noviembre y 3,5% en diciembre de este año. "Así el año termina con un índice del 44,8%, cuatro veces más alta del 12% que decía el gobierno a principio de año", indicó.

Pero la competitividad del tipo de cambio no logró revertir el desbalance externo. "Este año con el fracaso de la cosecha gruesa de soja, menos de maíz y girasol nos encontramos con una caída de la exportación. Y lo mismo ocurrió con los autos de Brasil", dijo razón por la cual "se nos complicó la apertura económica que se estaba gestando y nos faltaron dólares", agregó.

Para el economista, esa razón sumada a que se cerró el financiamiento externo para el país en un contexto internacional más hostil, llevó al país a recurrir al Fondo Monetario. "Ellos nos prestaron 50 mil millones y posiblemente haya noticias de que anuncien un aumento de eso en unos 10 1 5 mil millones", adelantó Ferreres y consideró que una de las principales dificultades y "un problema grave" es "pagar esa deuda".

En ese punto, consideró como punto favorable la reducción del gasto público. "Está bajando, medido en general e incluyendo Nación, provincias, municipios y también fondos fiduciarios. Estaba en 47% del PBI cuando terminó el kirchnerismo y ahora bajó cinco puntos", detalló aunque consideró que "aún es bastante", quien tomó como otro dato positivo la gestión de Luis Caputo al frente del Banco Central y la forma drástica en la cual comenzó a desarmar las posiciones en Lebac, aún a costa de una tasa de política monetaria del 60% "que no era la esperable" y "muy difíciles de entender para alguien que quiere crecer, porque es difícil conseguir dinero a estas tasas", dijo. Aún así, lo justificó en el marco de esta coyuntura.

Ferreres, un estudioso a través de su consultora sobre los niveles de inversión en la Argentina, reconoció que los inversores externos nunca llegaron y lo atribuyó a la "preocupación que tienen por la tasa de impuestos" que hay en la Argentina en todos los niveles, además de la inflación y otras variables.

Ese componente es para el economista otros de los puntos centrales. "El resultado fiscal primario nos está dando negativo en 2,6% y debería dar cero en 2019 y el resultado financiero negativo 2,5%. Si es deuda se cubre con más impuestos, como pasó ahora", relató y allí encendió un alerta: "Estamos muy preocupados, la situación no es fácil porque las empresas pymes están desesperadas por esta situación, ya que no sólo tienen tasas caras sino mucha carga tributaria y además suba de servicios públicos", dijo.

También vaticinó una caída de 6% del salario real, con un crecimiento de 1,8% para 2019.

"Esto significará que el consumo va a estar disminuyendo", reflexionó Ferreres. En este contexto, la economía caería este año 1,8%, y según sus estimaciones, a contramano de lo previsto por el gobierno en el proyecto de presupuesto, estaría creciendo 2,4%.

"Esto, sobre fin del año próximo va a convencer a mucha gente de que estamos mejor, andando hacia el camino correcto en forma definitiva", indicó dando un guiño más a la posibilidad de que Macri vaya por un segundo mandato.

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