"Pedir que enfríen la economía es pedir que reduzcan salarios"
"Decir que hay que enfriar la economía para combatir la inflación es un eufemismo para decir que hay que reducir salarios". Axel Kicillof, doctor en Economía y subdirector del Centro de Estudios para la Planificación del Desarrollo (Ceplad) se muestra espantado por las recomendaciones que economistas "supuestamente heterodoxos" vienen acercando al gobierno para moderar el alza de los precios.

Domingo 22 de Junio de 2008

"Decir que hay que enfriar la economía para combatir la inflación es un eufemismo para decir que hay que reducir salarios". Axel Kicillof, doctor en Economía y subdirector del Centro de Estudios para la Planificación del Desarrollo (Ceplad) se muestra espantado por las recomendaciones que economistas "supuestamente heterodoxos" vienen acercando al gobierno para moderar el alza de los precios.

Su crítica es más dura por cuanto estas recetas "provienen de economistas que se dicen keynesianos" que se asustan "por el nivel de crecimiento de la economía argentina". De hecho, Kicillof estuvo en Rosario invitado por la Red de Estudios de Economía Política para disertar sobre "Keynes, los keynesianos y la crítica de la economía política".

Su punto es que Keynes parece estar de moda en estos tiempos en los que el gobierno y los economistas más cercanos se cobijan en el famoso economista inglés para enunciar conceptos que, a lo sumo, "expresan una versión tímidamente diferenciada del pensamiento único que impera en la ciencia económica".

En el ámbito académico, explicó, esto se traduce en la formación de economistas que sólo aprenden esa teoría, que entre otras propugna la fuerte intervención del Estado para garantizar la supervivencia de la economía capitalista, en su versión más edulcorada.

Las recetas

A nivel de política económica, las consecuencias pasan por la prescripción de remedios que "consisten en curar al enfermo matándolo". Hoy, la variable que aparece esmerilando al "modelo" es la inflación. "El pensamiento ortodoxo suele sostener que la inflación tiene básicamente causas monetarias", explicó Kicillof.

Desde este punto de vista, "la inflación es culpa del Estado por gastar mucho y emitir dinero". Pero "Keynes rompe con esta idea porque dice que en una economía sin pleno empleo, la emisión monetaria afecta, antes que nada, el estado del crédito, es decir la tasa de interés". El segundo punto es que "el gasto del Estado no se traduce en un aumento injustificado de la demanda sino que, cuando va dirigido a la inversión, genera empleo".

Desde su punto de vista, las teorías ortodoxas no ayudan a entender el actual esquema económico, que "se basa en que el gobierno manipule una sola variable, que es el tipo de cambio, dejando que el resto se ajuste con total libertad".

En ese sentido, "la emisión monetaria acá no se usa para cubrir el déficit fiscal sino para sostener el dólar, y no se convierte en gasto sino en ahorro público, la acumulación de reservas es un resultado automático, no deseado y necesario de la política de dólar caro".

"Cuando uno busca la competitividad a través de una medida cambiaria, lo que pasa es que el aumento del salario nominal la va erosionando, entonces se busca compensar ese desfasaje o con una nueva devaluación o con un ajuste salarial, y ahí tenemos a los industriales argentinos pidiendo que el salario no crezca o que el tipo de cambio suba".

A su juicio, esta opción es una trampa porque "una política de industrialización no puede fundarse en una sola medida". El resultado es la acumulación de tensiones que ahora se empiezan a manifestar. Partidario de las retenciones a la exportación de commodities como una de las herramientas posibles para desenganchar los precios internos de los alimentos del mercado internacional, el economista admitió no obstante que los derechos de exportación "juegan otro papel en el esquema cambiario argentino".

"Si todos esos dólares se volcaran al mercado cambiario, el dólar tenderá a apreciarse, por eso no fue raro en este conflicto agropecuario ver en un momento de un lado al campo y del otro a la industria, ya que este último sector sí percibe que si le quitan las retenciones se romperá la protección cambiaria que hay ahora", dijo.

Los primeros afectados serán, explicó, "los sectores sustitutivos, la débil industria que se generó en Argentina en la metalmecánica, juguetes, y textiles, que son las más intensivas en empleo".

"Un cambio de política productiva requiere más que una medida macroeconómica, lo que pasa es que la ortodoxia en Argentina no está dispuesta a sostener un esquema de industrialización más agresivo, como ocurrió en los países asiáticos, donde hubo protecciones, fuertes sistemas de subsidios, selección y planificación", dijo.

Planificación y conflicto

La salida de este intríngulis es una intervención más fuerte del Estado y la planificación, tendiente a "sostener este crecimiento pero acompañado con aumento del salario real".

Hoy "el plan de desarrollo no está planteado, es una cuestión que requiere de capacidad técnica pero también de una decisión política ya que implica proteger a algunos sectores, limitar la rentabilidad de otros y enfrentarse a un conflicto permanente", señaló.

Hoy "el gobierno y los sectores económicos están en una encrucijada de la que no se sale con menos intervención del Estado sino con más intervención". Eso implica, por ejemplo, que "cuando uno establece una protección hay que poner el ojo en los sectores protegidos, porque si se los deja con libertad, es probable que los precios crezcan aceleradamente".

De nuevo apelando a Keynes, Kicillof rescata escritos del economista "durante la segunda guerra mundial" en los que plantea que "el control de precios debe abarcar toda la cadena productiva". También recordó que "Keynes no era socialista, el vivió la depresión en Gran Bretaña y estudiaba cómo mantener un capitalismo pujante. Su conclusión es que las economías capitalistas no tienen mecanismos automáticos que las resguarden de la depresión, entonces la idea es que el Estado es responsable de la organización social de las inversiones, un rol que va más allá de una pequeña acción de política monetaria o fiscal".

A.T.