Economía

Patricia Laterra: "No queremos una política sin nosotras"

En las Jornadas de Economía Feminista dentro de las de Economía Crítica se analizó el trabajo y las relaciones de género.

Domingo 22 de Septiembre de 2019

“No queremos una política sin nosotras”, dijo en forma contundente la economista de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e integrante de la Sociedad de Economía Crítica (SEC), Patricia Laterra para ponerle identidad al debate sobre las perspectivas feministas para avanzar en medio de esta crisis.

En el marco de las XII Jornadas de Economía Crítica que se realizaron en Córdoba a principios de este mes, se realizaron las primeras Jornadas de Economía Feminista que incluyeron en el análisis “tratar de pensar una perspectiva feminista para la economía, que no es sólo es hablar de lo que pasa o impacta con las mujeres, sino tratar de pensar políticas y cómo las relaciones de género tienen implicancias particulares en la organización tanto de la producción, como lo que nosotros entendemos es la reorganización de la reproducción, el trabajo doméstico y de cuidado”, dijo Laterra en diálogo con el programa “La Banda Cambiaria”, de FM Meridiano.

—¿Cómo fue el proceso o la experiencia de la inclusión de la Jornada de Economía Feminista en el debate de las Jornadas de Economía Crítica?

—Nosotras conformamos el espacio de economía feminista dentro de la Sociedad de Economía Crítica (SEC)y por más de tres años venimos poniendo en discusión, con nuestros propios compañeros y compañeras, pensar una perspectiva feminista para la economía. Que no es sólo hablar de lo que pasa o impacta con las mujeres, sino tratar de pensar políticas feministas y cómo las relaciones de género tienen implicancias particulares en la organización tanto de la producción, o como nosotros entendemos es la reorganización de la reproducción, el trabajo doméstico y de cuidado. Entonces, fue un largo camino hasta llegar hasta acá, de tres años de hacer jornadas en cada una de las regionales, hasta que el año pasado dimos una discusión colectiva para poder proponer estas primeras jornadas de Economía Feminista en Argentina.

—¿Cómo se puede potenciar una mirada crítica de la ciencia económica desde el feminismo?

—Nosotras decimos que usamos todas las estrategias. Por un lado las más académicas ya que muchas de nosotras pertenecemos a algunas cátedras de Economía y Género, que por suerte se fueron impulsando desde algunas universidades, pero claramente falta mucho trabajo. Y por otra parte, este trabajo que suelen hacer los feminismos y que suscribimos, en cuanto a trabajar desde abajo, con colectivos feministas, con pequeños grupos, hacer talleres. El boca en boca es una de las estrategias del feminismo. También pensarse, formarse, estudiar. Todo esto se fue haciendo a poder producir esta mirada desde la economía feminista.

—¿Cómo fue traer la mirada de la economía feminista a la formación tradicional?

—La economía feminista si bien es una disciplina o corriente de pensamiento relativamente joven, comienza en los 90, ya tiene una historia y de alguna manera hubo que traer esa historia a nuestras formaciones, fundamentalmente incorporando el cuestionamiento sobre qué es el trabajo. Se lo piensa sólo como el trabajo remunerado, como el empleo. Nosotras planteamos que el trabajo doméstico y de cuidado, que en nuestras sociedades está no remunerado y sostienen la vida de todas las personas, es imprescindible para que la economía funcione. Si las personas no están alimentadas, descansadas, o no viven en un ambiente limpio, los hogares no funcionan. Todas las personas vivimos _o gran cantidad de ellas porque Argentina tiene un problema habitacional muy importante_ en hogares donde todas esas tareas se hacen asiduamente, pero sin tener mucha conciencia de lo importante que son para sostener la economía. Una de nuestras perspectivas es visibilizar justamente el trabajo doméstico y de cuidado. No es la única, pero sí una de las principales.

—Para eso es necesario y urgente una nueva encuesta del uso del tiempo...

—Para el año que viene el Indec está ya trabajando en nueva encuesta del uso del tiempo. En general hay muy pocos países que lo hacen con poca diferencia de tiempo. México es uno de los países que más sistematizado tiene sus encuestas de uso del tiempo y también el cálculo en lo que eso significa en las cuentas nacionales. Poder magnificar en valor cuánto contribuye el trabajo doméstico y de cuidados en la economía. Esperemos que el año que viene esto pase. Se está avanzando en poder realizar una encuesta robusta para poder magnificar eso. Sin embargo, hubo experiencias particulares, justamente en la ciudad de Rosario una y hace poco en Buenos Aires, pero lo que decimos desde la economía feminista es que esas experiencias, si bien son valiosas, todavía son insuficientes para poder magnificar a nivel país cuanto es lo que se contribuye a la economía. Por ejemplo, en México el trabajo doméstico y de cuidado contribuye casi un 20% a la economía, un valor grandísimo, que representa casi lo mismo que lo implica para ese país las remesas de los inmigrantes, que sostienen gran parte de su economía, o las exportaciones de crudo. Eso es muy importante de cara a las políticas macroeconómicas que se van a dar en el próximo gobierno. Porque generalmente hay un desconocimiento y desmedro de lo que podría movilizar como actividad económica remunerada el trabajo doméstico y de cuidado. Es muy interesante lo que puede llegar a pasar con la encuesta el año que viene para pensar en políticas que empiecen a reconocer estos trabajos y fortalecer las condiciones de vidas de las personas y particularmente de las mujeres que los realizan.

—¿Qué se está discutiendo o analizando, en este contexto en la Sociedad de Economía Crítica que integra?

—La Sociedad de Economía Crítica nace hace cinco años. Se formaliza un gran grupo de economistas críticos y críticas que viene trabajando en Argentina desde fines de los 90 con la debacle económica de ese momento. Ahora que estamos en un momento no igual, pero en crisis muy aguda también, no diría parecido pero con algunas similitudes en términos de la agudización. La Sociedad se conforma cuando pone en diálogo las diferentes escuelas de economía política que había en las universidades discutiendo los planes de estudios, que aún hoy siguen siendo muy ortodoxos. Actualmente vemos que está muy de moda escucharlos. Esos planes ortodoxos generalmente están muy alejados de lo que la población necesita como política económica. Hay mucha gente, por ejemplo, que apostó su confianza en el gobierno de Cambiemos, pero otra vez se lleva la sorpresa de que las políticas ortodoxas están muy alejadas de lo que necesitan las clases populares y medias. Y sí están muy cercanas a lo que necesitan los altos poderes concentrados de la economía. Entonces la SEC nace en ese marco y nosotros tenemos como política de reunión, algunas instancias anuales porque creemos que el pensamiento crítico es necesario para poder analizar la economía. En esta oportunidad la jornadas de Economía Feminista fueron muy bienvenidas, hubo una participación regional de Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, también de diferentes provincias. Y tenemos por nuevo objetivo plantear algunos puntos críticos de como se van llevando los planes de la economía. El año pasado pudimos sacar un documento, cuando apenas se aprobó el endeudamiento con el FMI, de diez puntos, para superar la crisis. Y esta vez hemos avanzado en discutir cuáles son las perspectivas feministas para avanzar sobre esta crisis. Porque no queremos una política sin nosotras. Eso es importante porque a veces se toma como eje a solucionar en cuanto a problemas de violencia de género, la cuestión física o simbólica, pero no se entienden la violencia económica como un problema de violencia de género. Nosotras queremos instalar eso en la agenda pública.

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