Economía

Parar y mirar a los que crecen en un panorama sombrío

Es útil repasar qué hacen los países que crecen y tomar un poco de aire fresco.

Domingo 18 de Febrero de 2018

¡Qué ensalada tiene febrero! Sindicatos con mensajes y consignas oxidadas alientan movilizaciones inútiles, bancos que cierran sus puertas y prometen medidas de hasta 60 días, un gobierno nacional que amaga con "señales de austeridad" desafectando familiares de la función pública (tan sólo un "gesto" y sin repercusión local), un mundo que recalienta sus tasas y complica nuestro vulnerable escenario, un dólar que perfora techos y calienta la economía como el mismo clima de carnaval.

Un escenario poco fértil aún para que las inversiones productivas posen su mirada en una economía argentina que no logra todavía hacer los cambios necesarios y revertir tantas décadas de retrocesos.

Cuando el panorama se torna difuso, es útil repasar qué hacen los países que crecen y tomar un poco de aire fresco.

¿Por qué crecen las economías? El producto bruto interno (PBI) es la suma de los bienes y servicios que elabora una economía en su conjunto. Para poder comparar la situación entre los países, se utiliza el PBI per cápita (PBI/población).

El producto se elabora mediante la combinación de factores: capital (físico e infraestructura), tierra (recursos naturales) y trabajo (capital humano, gente).

Hablamos de valor agregado, cuando lo que genera supera a su costo de producción. La combinación de factores se potencia cuando la tecnología irrumpe en la producción. Desde 1776 Adam Smith en su famosa obra "La riqueza de las naciones" daba cuenta de estos adelantos con su división del trabajo, aumentando así hasta 500 veces la producción hasta ese entonces individualista.

La función de producción sería algo así: Y = A; F (K, L). La producción (Y) equivale a la tecnología (A) y a lo que resulta del capital (K) y del trabajo (L) coordinados en agregar valor, en generar riquezas.

Dentro del análisis se incluyen particularidades en esta función. Cada trabajador cuando es dotado de más herramientas produce de forma creciente, se estabiliza y luego decrecen sus rendimientos. Esto se llama rendimientos marginales (crecientes, constantes y decrecientes).

Ricos y emergentes

Los países ricos que disponen de mayor tecnología logran estándares de producción más altos. La buena noticia es que los países más pobres (o emergentes) pueden aprovechar estos adelantos, incorporarlos y remontar rápidamente sus niveles de producción. A esta posibilidad se le llama "convergencia".

La inversión es una columna muy importante en el crecimiento económico ya que alimenta la incorporación de la tecnología, que a la postre será el factor dinamizante en los procesos productivos. La inversión puede ser pública o privada, de allí la importancia en la aplicación de los presupuestos a fines productivos y no políticos clientelistas, dado que recursos aplicados a un fin se quitan a otros.

La inversión privada es conveniente sólo en la medida que la productividad marginal del capital invertido (descontada su depreciación) sea mayor que la tasa de rendimientos alternativo en el mercado financiero, o sea su costo de oportunidad (decidís invertir en un proceso productivo sólo si es más rentable que comprar lebacs, invertir en la bolsa o tomar un plazo fijo, entre otrass alternativas de inversión).

John M. Keynes (1883-1946), decía que los empresarios no hacen cuentas objetivas a la hora de decidir sus inversiones, sino que se llevan más por la percepción de sus "animals spirits" en los resultados que estima se obtendrán de ella, la "eficiencia marginal del capital" y esta dependía del ciclo económico, en auge le otorgaban alto valor a las inversiones y en depresiones, muy bajo.

Ahorro y déficits

El ahorro, la otra columna de la ecuación es: un residuo de la producción y el gasto; Y = C + I + G + (X – M). Ahorrar es parte de la fortuna, aunque más atinado es producir para pensar en lograrla.

Los déficits no pueden sostenerse indefinidamente pero sí se pueden asumir como parte de un proceso de evolución económica, siempre y cuando la calidad del gasto (su utilidad) esté en línea con un proyecto objetivo de largo plazo, que genere riquezas y no sea para paliar gastos corrientes.

Los déficits prolongados e inútiles hunden las expectativas económicas y generan dependencia internacional de quienes nos prestan los fondos para cubrir nuestro desahorro condicionando el margen de maniobra.

Factores exógenos

Yendo a lo profundo en los determinantes del crecimiento económico hay factores exógenos:

• La pobreza que condiciona el acceso a la tecnología y mas allá del proceso de Catch-Up (alcanzar los niveles de progreso productivo de los países líderes), lo cierto es que se necesita de los recursos y un proyecto consistente en el largo plazo.

• Geografía que pueda ser determinante en el contexto de la inserción comercial internacional.

Factores endógenos

Por el lado de los factores endógenos (los ajustables por gestión local):

• Instituciones (el ordenamiento, leyes, política impositiva, grupos de presión, corrupción) influyen decisivamente en la confianza que un país genera a sus potenciales inversores.

• Comercio internacional (medido por el coeficiente de apertura, es decir cuánto del PBI se vincula con el resto del planeta). En 1890 Argentina este índice era del 75%, en 1990 menos del 20%. Coincide toda la literatura y experiencia que la apertura económica tiene una altísima correlación con el crecimiento.

• La inestabilidad macro es un foco de infección que repele toda iniciativa de inversión "sana" (déficits constantes, devaluaciones, defaults, inflación alta y constante). La inestabilidad en el tipo de cambio se convierte en el espanta pájaros del progreso.

• Políticas activas, sean todas aquellas iniciativas de gobierno que fomenten ventajas impositivas, económicas y legales que potencien emprendimientos productivos.

El progreso no se reduce sólo a un conjunto de políticas económicas, sino al acompañamiento de toda una sociedad (dirigentes, instituciones, normativas y ciudadanos) que entiendan el orden de un sistema económico.

En definitiva, el único lugar en el que vas a encontrar riquezas antes del trabajo, es en el diccionario y en la concepción social-populista de repartir lo que no tenemos antes de generarlo.

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