Economía

Papá Noel económico para el cierre de año

Son las últimas horas de un año que termina, un 2017 muy intenso en materia económica.

Domingo 17 de Diciembre de 2017

Son las últimas horas de un año que termina, un 2017 muy intenso en materia económica. Cómo cada fin de año, es un momento propicio para hacer algunos balances y rescatar todo aquello que nos fue en positivo para apalancarnos, así como también evaluar aquello qué no fue cómo lo esperábamos y de alguna forma nos genera cierta frustración.

Argentina está cerrando un año económico muy delicado. Cabe la pregunta de ¿cuándo no lo fue? Me pregunto también si habrá un momento en el que podamos vivir "bien" y en que nuestro nivel de alerta este un poco más relajado. Siento que las tensiones que vivimos todos los días acumulan un sedimento que nos hace irascibles, menos receptivos y ciertamente pesimistas. Es que vemos por décadas el reciclado de las mismas discusiones sin soluciones.

Las noticias económicas fueron y siguen siendo incesantes. Algunas son alentadoras, al menos tienen el foco puesto en ser promesas de cara a futuro y en línea con lo que el país necesita: ser una economía ágil, competitiva y con un Estado pagable (hoy pesa +40% del PBI). Hablo del set de reformas (previsional, tributaria, laboral) que aunque son una parte de las soluciones, aportan expectativas, por este lado no se resuelve el problema.

El combo de las reformas + un drástico ajuste de presupuestos de la corporación política pueden sentar las bases para augurar condiciones que alimenten un crecimiento económico (que desde 2008 a hoy crece apenas del 0,1% anual per cápita) y que la inclusión social, no siga siendo un tobogán de la política sino una herramienta necesaria para de una vez por todas generar trabajo genuino y menos planes de contención sea la norma y no la excepción.

Hay también otras noticias que todavía debemos esperar su evolución en la práctica (con todo lo que esto implica) para ver los resultados: serán las reforma tributaria (que no sea un juego para netear y subir impuestos sino para bajar la carga y estimular la inversión productiva), la reforma laboral (que incorporar gente al mercado deje de ser prohibitivo en términos de costos laborales para el empleador y costoso para el empleado), la reforma previsional (que haga al sistema sustentable y no se traslade el ajuste a los jubilados y que ese "ahorro" de 100 MM de pesos lo pague la corporación política), la reforma del Estado (así como el gobierno nacional dio la primera señal de ajustar un 20% los cargos políticos, sea este un faro en el que toda la administración publica asuma su cuota de responsabilidad y ajuste la estructuras, esto es impostergable). Suenan a expresiones de deseos navideños ¿no?

Esto último viene de la mano de los números. En los últimos 70 años, el tamaño del sector público aumento su participación en la economía, su peso más que se sextuplicó. Para no hablar de prehistoria, tomemos la última década 2007-2017, juega la misma suerte: gasto público/PBI pasó del 28,7% al + 40%. El Estado fue el colchón sobre el que se disfrazo empleo por décadas. Ya no da para mas.

La contraparte de esta ecuación y es la más "dolorosa": la pobreza más qué se triplicó en 7 décadas. Tomando nuevamente en último decenio, paso del 20% al +32% en la actualidad según la UCA en su último informe de Deuda Social. Un estrepitoso fracaso del modelo de inclusión social, del modelo del Estado invasivo, saqueador, ineficiente y corrupto. Mas del 48% de los chicos no logra cubrir su cuota básica alimentaria. Que cimientos, que fracaso. La dirigencia toda debería avergonzarse de este resultado.

Las cuentas echan por tierra todas las discusiones ideológicas. Estas discusiones filosófico-políticas sobre el ordenamiento económico nos hizo perder grandes oportunidades, tiempos valiosos y profundizó nuestro atraso como nación. Nos agrieto las ideas y dividió los esfuerzos. Un tiempo valioso en un mundo ávido de nuestros bienes (fundamentalmente alimentos). Mientras nos peleamos quien patea el tiro libre y nos disputamos la pelota, el partido se juega en otra cancha. No nos dimos cuenta?

Soy economista y voy a los números. Me paro ante un diciembre con un trípode rojo que desafía a todo el arco político y económico en su conjunto, el tiempo pasa y las demandas de alinear la economía son crecientes.

• Déficit financiero 6,5% del PBI: es el resultado (negativo) del diferencial entre ingresos (recaudación tributaria) y egresos del sector público (sumatoria de erogaciones). Se mide en términos de PBI para poderlos comparar entre países. El ser deficitario implica gastamos por sobre nuestros ingresos a raíz de - $ 25.937 por segundo según datos del Observatorio Fiscal Federal a la fecha.

• Déficit cuasifiscal 1,7% del PBI: es un desbalance (pérdidas) que asume el Banco Central cuando emite pesos para cubrir el déficit fiscal que antes te hacía mención. Este déficit luego se debe pagar a los bancos e inversores que toman o absorben los pesos o Lebacs y que a razón actual rinden un 30% anual y el peso de esta deuda crece sin pausa.

• Déficit cuenta-corriente 4% del PBI: este desfasaje se origina cuando el gasto que se realiza en importaciones de bienes y servicios supera a los ingresos que se generan por las exportaciones. Es decir que importamos más de lo que exportamos y así las erogaciones de divisas superan los ingresos. Esta abundancia de divisas (hoy récord de reservas en el BCRA) es la que por estos días mantiene el valor del dólar "barato o atrasado".

Este trípode rojo, no hace otra cosa más que enardecer un diciembre que arrancó con tarifazos que castigan la inflación proyectada (estimaciones privadas dan cuenta ya de un 3% ) disparando cláusulas "gatillo" de ajustes salariales y elevando el piso de expectativas para las próximas negociaciones con proyecciones de inflación que superan el 20%.

Este espiral inflacionario (originado en el déficit fiscal 6,5% | PBI) retroalimenta la usina de Lebacs que para el próximo año se ubicarían en el orden de los 1,8 billones de pesos a una tasa que días atrás fuera confirmada por la autoridad monetaria BCRA en 28,75%, atrayendo capitales extranjeros que tomando dólares prestados a tasas del 2% generan jugosas diferencias en el mercado local. Esta bola se esta haciendo grande y genera una gran incertidumbre de cara al próximo semestre. Estos rendimientos financieros se deben pagar, los tenedores exigirán su rendimiento y, o crecemos o tendremos que rendir las deudas tomando nuevas, ahora sí con otros costos y problemas derivados. Otra vez, una película que ya vimos.

El llamado "gradualismo" como metodología para normalizar la economía y no generar un incendio social, nos está costando +5% del PBI y si bien es cierto que no se pueden tomar todas las medidas en el mismo momento del tiempo, me invade la sensación (y los datos) que los ciudadanos con impuestos (crecientes) estamos sosteniendo bajo una interminable apnea un Estado absolutamente impagable y quienes tienen la responsabilidad de cambiarlo, están dando discusiones que lejos del verdadero ojo de la tormenta. ¡La caja no se toca!

Cuando para estas fechas armamos el árbol de Navidad, algunos preferimos ubicar la estrella de Belén en la cima como un símbolo guía tal como fuera para aquellos 3 reyes magos que cruzaron Oriente para asistir al nacimiento del Niño Jesús.

Cada cual tiene su propia lista de deseos para Papá Noel, las prioridades dependerá del contexto que cada cual vive, pero si tuviera la chance de pedir un deseo, seria que la corporación política nos deje vivir en libertad, que nos interfieran menos, que nos liberen de las pesadas cargas que no vuelven en bienestar y que miren a la cara a esos chicos que no logran cumplir su cuota alimentaria diaria.

Quiero para mis hijos soñar con un país en el que sientan orgullo de pertenecer, que el Estado no les expropie el esfuerzo de su trabajo y en el que sonreír ya no sea patrimonio exclusivo del instante en el que abren un regalo de Navidad.

De esto también se trata la economía.

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