Economía

Nueva normalidad: que será de los planes de rescate económico

La gradual reapertura de las actividades económicas abre un incipiente debate sobre la continuidad de las ayudas estatales por la crisis.

Domingo 28 de Junio de 2020

Medio lleno o medio vacío. La mayoría de las provincias argentinas pasó en las últimas semanas de la etapa de aislamiento a distanciamiento social. En forma gradual, distintas actividades comenzaron a reabrirse, aun cuando el aumento de los contagios de coronavirus denuncia la fragilidad de cada logro. Y aunque no hay ya discusión sobre el papel que juega el Estado para sostener la economía en esta crisis, las previsiones sobre el día después vienen acompañada por un replanteo más fino sobre la continuidad de esas ayudas. En el caso del ATP, que limitará su capítulo de apoyo salarial en las regiones “rehabilitadas”, expone esa incipiente discusión.

El secretario de Política Económica del gobierno nacional, Haroldo Montagu, abogó por un “Estado reforzado, más inteligente y eficiente”, durante un encuentro organizado por el Observatorio del Sur Global. El gobierno nacional movilizó más del 3% del PBI para afrontar las consecuencias de la pandemia de coronavirus. El funcionario destacó que “todas estas políticas, que hablan claramente de la redistribución del ingreso mediante el gasto público, están siendo realizadas desde un Estado que ha sido muy golpeado, desacreditado en los últimos años”, afirmó.

“Ante esta crisis, el Estado está siendo el receptor de las demandas de diferentes sectores de la sociedad, no solamente de los más vulnerados por la crisis sino grandes, medianas y pequeñas empresas, diferentes colectivos que justificadamente le reclaman algún tipo de ayuda para atravesar esta emergencia tan inusual”, agregó.

Según Montagu, el Covid visibilizó brechas estructurales que existían en la economía argentina. Mencionó a la brecha económica, los accesos a bienes y servicios esenciales para la vida; la laboral, vinculada entre aquellos que poseen un ingreso formal de los que no; la digital, los que pueden acceder al teletrabajo o la alfabetización digital; y la de género, que se manifiesta al interior de los hogares, vinculada a los cuidados.

La representante argentina ante el Banco Mundial, Cecilia Nahón, coincidió en señalar que “la pandemia puso de manifiesto la importancia del Estado y las instituciones públicas para proteger los derechos de los ciudadanos, de los trabajadores, la sustentabilidad de las empresas, un elemento central y clave en el funcionamiento económico” e hizo hincapié en que “los Estados que mejor respondieron a la pandemia y obtuvieron mejores resultados, tanto en términos de salvar vidas como de no profundizar las desigualdades, fueron los que habían invertido en empoderar y fortalecer su sector público”.

“Esto implica salir de la dicotomía Estado grande, Estado chico; se trata de pensar en cuál es el rol del Estado, cuáles son las políticas inteligentes e innovadoras que puedan llevar adelante”, aseguró.

Mientras batalla contra el aumento de los contagios,sobre todo en el Amba,el gobierno nacional ya trabaja en el diseño de “medidas específicas para la salida del Covid-19”. El propio Montagu mantuvo reuniones con representantes de empresas del sector automotriz, energético y de consumo masivo para diseñar la nueva normalidad productiva.

La mayoría de las provincias dejó atrás el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) para pasar a la fase 5, bajo la modalidad de Distanciamiento Social Obligatorio..

“En la mayoría de las provincias vemos una potencial reactivación ya que más del 80% del empleo privado está habilitado para volver a la actividad”, señaló Montagu.

El funcionario explicó que las políticas públicas adoptadas para enfrentar la pandemia consistieron en transferencias de efectivo, subsidios a la producción y al trabajo y extensión del seguro de desempleo.

El Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), una herramienta que apunta a la población más vulnerable del país y cuya cobertura alcanzó a nueve millones de personas. El programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) se auxilió a más de 250.000 empresas y 2,3 millones de trabajadores. A los préstamos bancarios a tasas del 24% accedieron más de 100.000 empresas con garantías y subsidios por parte del Estado.

Esta batería de medidas ayudó a que la economía argentina sea la que menos deterioro registra en las proyecciones 2020, según un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav), en base a cifras del Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

De acuerdo con las proyecciones dadas a conocer por el BM y la Ocde en enero pasado, Argentina era el único país de un grupo de 15 naciones de la región y Europa, más Estados Unidos, cuya economía estaba previsto que cayera 1,3%. La aparición del coronavirus revirtió estas previsiones. Todos pasaron a mostrar estimaciones negativas en el mismo ranking, con un deterioro mayor.

Es que si bien el BM proyectó recientemente una caída del 7,3% para la Argentina, en línea con la región (7,2%), la diferencia con las cifras de enero que dan un diferencial de 6 puntos negativos.

Este número es muchísimo más bajo que otros diferenciales negativos, como por ejemplo Perú, que alcanza a 15,2 puntos, porque pasó de esperarse un crecimiento de su economía de 3,2% a una estimación de derrumbe del 12%. Lo mismo sucede con España, Francia e Italia, donde se proyectaban crecimientos 1,6%, 1,2% y 0,4%, respectivamente, para este año, y ahora se aguardan derrumbes del 11% en los tres casos. En Brasil, las estimaciones de enero indicaban un crecimiento de 2%, pero ahora se prevé una caída del 8%.

En el caso de Estados Unidos, del que se esperaba un crecimiento de 1,8% de su economía, ahora las proyecciones dan cuenta de un derrumbe del 6,1%, lo cual da un diferencial negativo de 7,9%.

El miércoles pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja las proyecciones para la economía mundial. La caída del PBI global sería, según el nuevo outlook, de 4,9%. El de Argentina se hundiría 9,9% en 2020. Una drástica baja de las expectativas respecto de los pronósticos de hace un mes.

Para América latina prevé una suerte similar a la Argentina, ya que proyecta una caída de 9,1% empujada por las recesiones esperadas en Brasil (9,4%) y en México (10,5%).

La economista jefe del Fondo, Gita Gopinath, había anticipado una corrección a la baja de los pronósticos mundiales que realizó el Fondo, a raíz del fuerte impacto económico que causó y sigue causando el coronavirus. El informe incluyó una advertencia para los mercados financieros, que lograron una recuperación importante desde los mínimos registrados en marzo último. “El alcance del reciente repunte en el sentimiento del mercado financiero parece desconectado de los cambios en las perspectivas económicas subyacentes”, dijo el Fondo.

La entidad exhortó a que “todos los países, incluidos aquellos que aparentemente han superado los picos de infecciones, deben garantizar que los sistemas de atención cuentan con los recursos adecuados”, con lo que consideró que “la comunidad internacional debe intensificar enormemente su apoyo a las iniciativas nacionales”.

Por último, entre otras medidas, recomendó continuar con la “asistencia financiera a países con capacidad de atención médica limitada y canalización de financiación para la producción de vacunas a medida que avanzan los ensayos, de modo que las dosis adecuadas y asequibles estén rápidamente disponibles para todos los países”.

Al respecto, esta semana, los economistas Nouriel Roubini y Joseph Stiglitz coincidieron en señalar que habrá dificultades para alcanzar una rápida recuperación económica y pidieron que las ayudas financieras continúen el tiempo que sea necesarios.

En una conferencia virtual organizada por Bloomberg Invest Global, Roubini pronosticó que “la recuperación de la crisis por la pandemia pronto desaparecerá” y será “más anémica que la que siguió al colapso financiero global hace más de una década”.

Stiglitz, por su parte, pidió a los gobiernos que “los programas de apoyo público continúen el tiempo que sea necesario“.

Ambos economistas estuvieron de acuerdo en que Europa hizo un mejor trabajo que Estados Unidos con los programas de licencia para mantener a las personas en sus trabajos, lo que puede significar que Europa tenga una recuperación más fuerte.

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