Economía

Nueva doctrina, viejas prácticas

"Estamos cambiando la doctrina", dijo la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para justificar el accionar del policía Chocobar.

Domingo 11 de Febrero de 2018

"Estamos cambiando la doctrina", dijo la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para justificar el accionar del policía Chocobar. Más claras no pudieron ser las palabras de la funcionaria para identificar el rumbo político e ideológico del gobierno de Mauricio Macri, que esta semana intensificó la fuerza represiva con la creación de una unidad especial para frenar, por ejemplo, a los mapuches; endureció la política inmigratoria; profundizó el endeudamiento en un contexto extremadamente volátil; y aceleró el proceso de achique del Estado mediante una sangría de despidos que, con el argumento de frenar el déficit, pone en serio riesgo la seguridad, la salud y la soberanía.

La aceleración en el ritmo de los cambios que se dieron a partir de este año, lejos del "suicidio político" pueden entenderse en un contexto de urgencia. Con la luna de miel del recambio agotada, Cambiemos encuentra que el reloj del 2019 ya entró en la cuenta regresiva y la economía, la gota que rebasa el vaso del humor argentino, no alcanza ni siquiera a cumplir las propias metas.

Esta semana los analistas y economistas porteños empezaban a alertar sobre el duro impacto en la calle que tendría la catarata de aumentos que comenzaban a operar desde este mes como el transporte, la luz, las prepagas y los peajes, entre otras. Las previsiones de que esta semana los indicadores del IPC que mide el Indec muestren una inflación del 2 por ciento para enero, alarman. Mientras, el interior se desgarra por tarifazos que, lejos de lograr un rango de equidad con Buenos Aires, profundizan el anti federalismo. En Santa Fe, la desmesura llega al punto de que la Empresa Provincial de la Energía (EPE), ofrece pagar en dos cuotas la boleta de la luz, como en su momento instrumentó Litoral Gas, en lugar de clarificar el cálculo de una tarifa que este año aumentará por encima del 35 por ciento y no se descartan nuevos retoques, algo sobre lo que ni siquiera tuvo la voluntad de discutir seriamente en la última audiencia pública.

Esta catarata de aumentos que al gobierno le gusta llamar "reacomodamiento de precios relativos" y que en los hechos es una brutal transferencia de ingresos entre sectores de menores recursos hacia los grupos más concentrados, ya dejó de ser un slogan de marketing político para convertirse en un dolor de cabeza. Esta semana un informe de FyE Consult mostró que la capacidad de compra de las familias argentinas empieza a mostrar signos de estancamiento, lo que se explica por la aceleración de la inflación, el menor ritmo de incremento salarial y el debilitamiento en la demanda de trabajo. En criollo: precios más caros, sueldos más bajos y menos trabajo.

Pero además, el equipo económico más que jugador oficia de relator en este partido tan vertiginoso que presenta el arranque de 2018. Después de que a fines de diciembre Marcos Peña, Federico Sturzenegger y Nicolás Dujovne debieron fastidiosamente reconocer una modificación en las metas de inflación que hacía poco habían propuesto en el presupuesto, a sólo dos meses, la devaluación generada por la disparada del dólar que ya se ubicó tranquilo por arriba de los 20, vuelve a dejarlos en off side. Y acelera la erosión del poder adquisitivo, al punto tal que el gobierno busca embarrar la apertura de la discusión paritaria tirando expedientes judiciales por la cabeza a sindicalistas _que seguramente deberían haber respondido varias cosas ante la Justicia_ pero con los cuales supo convivir pacíficamente hasta hace poco tiempo.

Para males, el tórrido verano austral trajo una tormenta boreal. Tras un período de letargo los mercados mundiales colisionaron esta semana cuando en dos oportunidades Wall Street se derrumbó por debajo del 4 por ciento, una caída que los especialistas atribuyen a la solidez y el crecimiento de la economía estadounidense y los buenos niveles de empleo que podrían generar una suba de la tasa de interés, referencia para el mundo. Sin embargo, lo que es una buena noticia para el país del Norte es el peor de los escenarios para la Argentina, la más afectada por la volatilidad por la alta exposición de endeudamiento que fue gestando la gestión de Cambiemos. En estos días los bonos locales de largo plazo fueron los más afectados entre los países de la región, lo que muestra que el país tiene el mayor nivel de riesgo entre los emergentes.

En busca de la sostenibilidad política y financiera, esto es, garantizarse la gobernabilidad y sacar plata de donde sea (ambas necesariamente unidas), el gobierno logró el año pasado la aprobación de la reforma previsional y el acuerdo con los gobernadores, que con el argumento de la "responsabilidad" que le cabe a la administración sellaron el consenso fiscal que esta semana fue aprobado por la Legislatura en Santa Fe. Tras un fructífero debate en la Cámara de Diputados (Senadores lo votó por unanimidad), la oposición volvió a cuestionar la pérdida de federalismo y la sumisión de una provincia a la que no se le garantizaron los números concretos, ni siquiera del pago de la deuda avalada por la Corte. Las palabras de la diputada Silvia Simoncini en el recinto lo resumen: "Hoy es un día triste, un retroceso a los 90 con la brutalidad de los años 30".

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