Economía

"No podemos vivir más de los dólares financieros"

El economista criticó la política del gobierno y el manejo de la crisis cambiaria de este año. "Hubo impericia e inexperiencia", dijo

Domingo 28 de Octubre de 2018

"No podemos vivir más de dólares financieros", advirtió el economista Martín Redrado, antes de reclamar un programa que apueste a la producción y la exportación. El ex presidente del Banco Central criticó la política económica de la administración Macri y el manejo de la crisis cambiaria. "Inexperiencia, impericia y un poco de inocencia", dijo que mostraron las autoridades. Reconoció que actualmente hay una "tensa calma" financiera, lograda a partir de una "sobrerreacción" con la tasa de interés y la emisión cero. Pero advirtió que el verdadero resultado se verá cuando baje la tasa de interés. En materia de actividad, el panorama que pintó para fin de año y 2019 fue oscuro. El titular de la Fundación Capital disertó en el Paseo del Bosque, en el marco de una actividad organizada por Micropack.

—¿Se frenó la corrida cambiaria?

—El gobierno perdió credibilidad en su política económica y, por lo tanto, buscó exagerar su política monetaria para tratar de recuperarla. Una de las cosas que se esperaba del acuerdo con el FMI era que vinieran dólares voluntarios. Esto no ocurrió. En el mundo, Argentina tiene mucho apoyo político, pero los mercados local e internacional le dieron la espalda. Entonces, tuvo que sobrerreaccionar con una tasa de interés prohibitiva, que genera fuertes distorsiones. El sistema financiero se volvió el prestamista de primera instancia del Banco Central. Y, en un país normal, el rol principal de los bancos es prestarle al sector privado, no al Central. El BCRA paga tasas de 72% a siete días. Hoy estamos en una tensa calma cambiaria. Para saber si va en serio primero tiene que bajar la tasa de interés. Hoy se sobrerreacciona con una tasa altísima y con la emisión cero, que está muy encima de las necesidades, porque no es cero la demanda de pesos.

—El sistema financiero convertido en prestamista del BCRA, ¿no se vio en otras épocas que terminaron en graves crisis?

—Sí, la gran ventaja hasta ahora es que el sistema financiero está en mejor situación. La gran ventaja hoy es que los argentinos no tenemos préstamos en dólares. Cuando Macri anunció que empezaba conversaciones con el FMI, mis clientes y amigos me decían que querían sacar la plata del banco. Y yo les decía que no es la misma situación de 2001, porque lo principal es que no estamos endeudados en dólares. Y en materia regulatoria, la gran diferencia es que se fijaron límites para la compra de títulos públicos por parte de los bancos. Esta regulación la hicimos cuando yo era presidente del BCRA. Pero hay que seguir el tema porque sí están llenos de(Leliq.

—¿Las Leliq son mejores o peores que las Lebac?

—Tienen sus pros y contras. Por los pro, están concentradas en el sistema bancario. Ya mi mamá no puede comprar Leliq. Uno de los errores que cometió esta gestión al abrir en forma inocente la cuenta capital, derivó que en los primeros años de este gobierno, fondos del exterior compraban Lebac. Eso alimentó la bicicleta financiera. En el 2017 no había mejor negocio en el mundo financiero que tomar prestados dólares, ni siquiera usar capital propio, en el exterior, con tasas de 1%. Luego comprabas Lebac, que te daban 40% con dólar estancado en 17 pesos, y en pocos meses te hacías 12, 13 o 14% de ganancia. El gobierno aprendió esto a un costo muy alto. La ventaja hoy es que las Leliq están concentradas en los bancos, con lo cual la renovación no es tan difícil. Pero sí el costo que está ocasionando al Banco Central. Hay pensar que hoy estamos en más 500 mil millones de pesos de Leliq a una tasa del 70%. Estás pagando 350 mil millones de pesos de intereses. Es un nivel insostenible.

—¿Estos instrumentos no terminan expandiendo la base monetaria?

—No por ahora. Pero tenés que estar viendo cuándo absorbe todos los días, incluso el pago de intereses. Mientras se vayan renovando cada siete días, el daño es que van a dejar un pasivo hacia adelante. El gobierno se maneja en el día a día.

—¿Cuánto se puede sostener esta tasa de interés?

—En nuestro análisis vemos al gobierno muy comprometido en estabilizar el tipo de cambio y bajar la tasa de inflación. Y no vemos que la tasa de inflación baje a niveles "razonables". Recién la vemos volviendo al 3% mensual en diciembre y hasta bien entrado el año que viene, la tasa de interés no va a bajar. La baja además será gradual, de uno a dos puntos, para ver cómo reacciona el dólar. En Fundación Capital proyectamos una inflación de 46,5% o 47% este año. Uno dice, la tasa debería ser 4 ó 5 puntos por encima. Y estamos 30 por encima. El gobierno hará prueba y error, a la espera de la cosecha salvadora.

—¿Y la cosecha nos salva?

—Parcialmente. Vamos a estar en 126 millones de toneladas, 34% más. Lo que está en el campo va a reaccionar primero pero en los centros urbanos no, porque no hay crecimiento del salario real. Nosotros vemos una caída de 2,9% del PBI para este año y de 1,3% para el año que viene, en promedio. Pero habrá una Argentina muy dispar. El campo crecerá 6% y las ciudades -3, -4 ó -5%. Estimamos que recién el tercer trimestre, de manera más estadística que otra cosa, va a empezar a mostrar números positivos.

—Con estas proyecciones la administración de Macri terminará con crecimiento negativo en tres años de cuatro.

—Sin duda que si la gente evalúa la performance económica, es una performance mala. Pero luego entra en análisis qué se vota el año que viene.

—¿El nuevo gobierno tendrá una herencia complicada?

—Sin duda. Creo que llegó el momento de hacer una modernización de fondo. Hay que bajar impuestos pero ampliando la base de tributación. Sobre todo al que invierte y toma trabajadores. Hoy no hay programa económico de crecimiento. Hay que plantear una revolución exportadora. No podemos vivir más de dólares financieros.

—También habrá un nuevo actor en la mesa, que es el FMI.

—Sí, creo que al FMI hay que garantizarle el equilibrio presupuestario. Después, cada gobierno lo hará a su manera. Habrá gente que quiera aumentar impuestos, otros bajar el gasto, otros como yo plantearán ampliar la base tributaria y bajar impuestos. El FMI no va a estar en contra de que Argentina salga a exportar. El Fondo es IMF, los economistas que conocemos esos pasillos decimos: It´s Mainly Fiscal, principalmente fiscal. Este gobierno se apresuró a ir al Fondo y tomó muchos de los condicionamientos clásicos. Con buenos negociadores, se puede mejorar el acuerdo.

—¿El déficit cero soluciona el tema fiscal o lo agrava por recesión?

—Lamentablemente, uno ve que entre el primer y segundo acuerdo con el FMI, el gobierno bajó la meta de déficit de 1,3% del PBI a cero, con retenciones. El 1,1% de esa meta es el aumento de las retenciones al sector privado. Entonces, se paga el déficit fiscal apretando al sector privado y con más recesión.

—La devaluación, el ajuste y el programa con el Fondo ¿sirven para cerrar el déficit externo?

—Son dos cosas distintas que muchos economistas, e incluso el gobierno, confunden. Una cosa es el déficit fiscal y otra el déficit externo. El externo tiene tres motivos: importamos más que lo que exportamos; segundo porque los argentinos veranean más en Miami que en Mar del Plata; tercero, los argentinos compramos dólares para ahorrar. Lamentablemente, en Argentina, cuando aumenta el precio del dólar, aumenta también la demanda. Por mi experiencia, que incluyó cuatro pulseadas cambiarias cuando estaba al frente del BCRA entre 2007 y 2009, la manera en que la gente deja de comprar dólares es cuando el tipo de cambio va para abajo. Está claro que acá no lo hicieron con buen músculo sino básicamente matando y estrangulando la demanda. A un alto costo. Pero es muy importante que baje la demanda de dólares que tiene la gente. En septiembre fue menor. Pero en agosto los argentinos compraron 2.850 millones de dólares. Y fueron 1.400.000 argentinos. El 38% fueron compras de menos de 10 mil dólares. Con lo cual acá no hay una cuestión especulativa sino un incentivo, cuando el dólar se va para arriba, para que la gente compre dólares. Con lo cual, el déficit externo se corrige cuando Argentina importe menos de lo que exporte. En Fundación Capital estimamos que Argentina va a tener superávit, porque caen mucho las importaciones, y crecen las exportaciones del campo. Este año los argentinos van a veranear más en el país que afuera. Habrá que ver la demanda para atesoramiento. Y si aparece oferta de dólares. Hoy por hoy, el problema del déficit externo es que Argentina consume más dólares de los que produce. Eso hay que generarlo en forma productiva, exportando más, o buscando dólares financieros. Estos dólares no aparecen en el corto plazo. Por eso el déficit externo se resuelve de forma diferente al déficit fiscal.

—Contaba que enfrentó con éxito varias corridas. ¿Cómo evalúa la gestión del BCRA este año ? ¿Hubo impericia o irregularidad?

—Yo siempre prefiero pensar bien antes que pensar mal. Al menos que haya pruebas contundentes. Mi visión es que hubo un enfoque muy académico de la realidad, de la política económica. Y en particular, hasta el propio equipo actual reconoce dos errores principales. El primero fue la salida apresurada del cepo. Todos los economistas del gobierno te decían que la economía ya tenía precio del dólar informal. Y eso era cierto, para algunos productos, pero no para la generalidad. Hubo un error de cálculo. El segundo error central fue el de metas de inflación. Se decía que el BCRA iba a anclar expectativas de inflación. Eso provocó una sobrevaluación del peso. Esos fueron los dos pecados capitales. Y eso es una visión académica, con poco contacto con la microeconomía. Sería inexperiencia, impericia y un poco de inocencia. Las tres i fueron responsables de los problemas que tenemos.


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