La 36ª cumbre semestral del Mercosur se cerró ayer en Montevideo con una fuerte señal de los
presidentes para ahuyentar los rumores de ruptura. De todos modos, también quedó planteada una
visión diferente sobre la estrategia para superar los conflictos que afectan al proceso de
integración. Mientras la presidenta Cristina Fernández de Kirchner alertó sobre los “fuertes
intereses externos” que conspiran contra el bloque, el brasileño Lula Da Silva advirtió que
las dificultades no vienen de afuera sino de los propios países miembros.
En el acto final de los jefes de Estado, Cristina asumió por seis meses
la presidencia pro témpore del Mercosur de manos de su par uruguayo, Tabaré Vázquez.
Además participaron los presidentes de Paraguay, Nicanor Duarte Frutos,
el venezolano Hugo Chávez; la chilena Michelle Bachelet y el boliviano Evo Morales.
Señales. El discurso de los presidentes estuvo enfocado en general a alejar los
rumores de ruptura del bloque, incentivados en los últimos días por el conflicto de la pastera y la
disconformidad de Uruguay y Paraguay por la falta de avances respecto a las asimetrías en el
intercambio comercial del bloque.
Cristina aseguró en ese sentido que “hay fuertes intereses
externos e internos” para que fracase la unidad del bloque y dijo que tanto ella como sus
pares están “un poco cansados de leer en letra de molde la muerte anunciada del
Mercosur”.
El brasileño Lula Da Silva declaró a su turno que el Mercosur es
“como un hijo al que no siempre le vemos los defectos” , aunque aceptó que “hay
problemas de burocracia en el bloque y problemas de otro tipo que debemos reconocer”.
Al igual que sus colegas, también se quejó porque “pese a los
evidentes progresos logrados” por el mercado común en sus 16 años de vida, la integración
regional “sigue teniendo muchos enemigos y detractores”.
De todos modos, Lula se diferenció de Cristina al relativizar la
influencia de Estados Unidos en las controversias que golpean al Mercosur.
“No es culpa de los Estados Unidos, la culpa es nuestra si no
tomamos las decisiones que necesitamos tomar”, dijo para luego instar a la presidenta
argentina a actuar con “energía” para vencer las dificultades del bloque.
Agenda. El presidente brasileño destacó que “no es criticando” que se
avanza, sino fijando prioridades y cronogramas para solucionar los temas, en tanto instó a
Fernández de Kirchner a que “coloque uno o dos temas como prioridad” para avanzar en
ellos, y a “hacer un cronograma para eliminar las asimetrías.
Cristina, por su parte, se comprometió a trabajar en la rápida adopción
de medidas para equilibrar las asimetrías con las economías más chicas.
El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, que estuvo a cargo de conducir
la cumbre, se preocupó por ratificar su adhesión a la continuidad del Mercosur y de desmentir
rumores sobre que estaría alentando una hipótesis de trabajo que incluía la pretensión de bajar el
rango de Uruguay en el bloque en pos de profundizar un tratado de libre comercio con Estados
Unidos.
Bolivia. El presidente de Bolivia, Evo Morales, utilizó gran parte de su discurso
para referirse al conflicto que atraviesa su país y en ese sentido pidió al Mercosur que disponga
de una comisión de investigación de los hechos de violencia en la ciudad boliviana de Sucre, donde
lo acusan de “violar los derechos humanos”.
En la cumbre que los presidentes celebraron en Montevideo se firmó
además un tratado de libre comercio con Israel.
Durante la reunión de dos días también se suscribió un convenio de
cooperación con la Unión Europea como primer paso a un acuerdo comercial más amplio.





























