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Manotazos en medio de la crisis

Pronósticos, versiones y medidas. Economistas de todos los colores blanquearon sus peores pronósticos sobre la crisis.

Domingo 14 de Abril de 2019

En su último informe, el Fondo Monetario Internacional (FMI) incluyó a la Argentina entre los factores de riesgo de la economía global. Es el mismo país a cuyo gobierno giró ya u$s 40 mil millones en menos de un año, a cambio de un programa ajuste que, según el mismo reporte, agravó la recesión pero no aportó remedio a la inflación.

La brutal caída de la actividad económica y la espiralización del alza de precios consolidan un escenario que reúne lo peor de todas las crisis.

Economistas de todos los colores blanquearon en la semana análisis y pronósticos que pocos se atrevieron a exponer tempranamente. El fantasma del 89 recorre la economía argentina, tomado de la mano con el del 2001. "Se viene la peor crisis en décadas", advirtió Diego Giacomini, economista de Economía & Regiones. "Es posible una hiperinflación", advirtió Domingo Cavallo, padre de la última gran explosión económica y defensor de la política del jefe de Estado hasta no hace mucho tiempo.

La errática discusión dentro del gabinete sobre un acuerdo para congelar precios, que incluyó fuertes disputas en el gobierno nacional, recrea viejos tiempos, a la par que interpela al oficialismo en su propia doxa política.

En la emergencia, tiemblan biblias, calefones e ídolos sagrados. El gobierno se vuelve iconoclasta y bucea en los 50, 60, 70 u 80 años de historia que dice aborrecer, herramientas de las que abjura para que le den oxígeno hasta las elecciones. O más acá en el tiempo, se interna en "la pesada herencia" para resetear programas como Precios Cuidados, Ahora 12, los créditos Argenta o el Procrear.

"Llegan tarde", dijo Guillermo Nielsen, economista que simpatizó con el proceso poskirchnerista, y que integró a principios de siglo el equipo que negoció la reestructuración con quita de la deuda externa. Su entonces jefe y actual esperanza del "círculo rojo" que lo supo combatir, Roberto Lavagna, se expresa cada vez más en el rol con el que lo invistieron desde ese sector. En diálogo con corresponsales extranjeros, adelantó planes que tienen un componente de obviedad pero también de declaración política: después de las elecciones habrá que renegociar la deuda contratada con el FMI,

Desde Washington, la directora del organismo, Christine Lagarde advirtió que sería "una tontería" no respetar el acuerdo. Dijo que "está dando resultados", aunque el propio informe técnico que difundió el Fondo en la semana dice lo contrario.

El miedo casi infantil del círculo al retorno de CFK agiganta la centralidad del ex ministro que lideró la salida de la crisis de 2001. Pero al mismo tiempo invoca aquel escenario. Tan dramático en tiempo real, como "mítico y paradisíaco" en la tardía resignificación que elaboraron los nostálgicos de una crisis originaria que discipline la puja distributiva.

Pero la historia no se repite como un calco. De alguna manera el gobierno se las arregló para darle nueva vida las fotos de las viejas catástrofes. La "crisis asintomática" que tuvo que inventar para justificar el cambio de modelo económico ahora se manifiesta por obra de su propia política. En el medio, ya probó dos veces en tres años el viejo remedio de la megadevaluación, sin lograr reducir los grandes desequilibrios que hoy lo ponen contra las cuerdas. El déficit fiscal y cuasifiscal, en su dimensión real, se agrava con la bola del endeudamiento, la actividad no rebota, los ingresos tributarios se desinflan y la inflación no cede.

En este escenario de incertidumbre, los gremios que pueden comienzan a negociar casi a ciegas una ronda paritaria que, como señaló Ecolatina en su último informe, poco podrá aportar en materia de ordenamiento y previsibilidad a las variables económicas.

En el sector privado, donde hasta ahora hay recién aprestos en gremios como la UOM y aceiteros, se vislumbra un menú de acuerdos, que en muchos casos serán "defensivos", de corta duración o con cláusulas de revision. Los gremios públicos provinciales y municipales; que en Santa Fe lograron sortear una extraña y ancrónica "vidalización" del gobierno provincial durante negociaciones que estiró, operó y tensó innecesariamente; acaban de poner una referencia: 15 por ciento y cláusula gatillo.

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