Economía

"Macri instaló una ofensiva contra los trabajadores"

El dirigente de los mercantiles aseguró que el sindicalismo vive una etapa de "resistencia" y llamó a la unidad.

Domingo 18 de Agosto de 2019

“Etapa de resistencia”, fue la definición que eligió el secretario general de la Asociación de Empleados de Comercio, Luis Batisttelli, para analizar los tiempos que transitó y transita el movimiento sindical. “El gobierno de Macri instaló una ofensiva del miedo para precarizar las condiciones de trabajo, lo hizo con despidos, con caída del mercado interno y una pérdida del poder adquisitivo del salario”, puntualizó. La devaluación superior al 23% dde esta semana, agudizó eta situación. De hecho, los empleados mercantiles fueron testigos directos de la alocada remarcación en las góndolas de estos días. “Convocaron a los trabajadores a horas inéditas, incluso de madrugada, para cambiar precios”, alertó Batisttelli, quien el martes por la noche encabezó una protesta del gremio en Corrientes y Córdoba para alertar sobre “el saqueo de los formadores de precios”.

En estos años de ofensiva patronal, la AEC se aborqueló en defensa de los puestos de trabajo y profundizó alianzas con el resto del movimiento obrero, con la expectativa de “volver a tener en el futuro una poderosa CGT Rosario como la que tuvimos”, dijo el dirigente. “La reforma laboral está impuesta de hecho”, aseveró.

—¿Cómo caracterizan desde el sindicato de mercantiles los casi cuatro años del gobierno de Mauricio Macri?

—El gobierno isntaló una ofensiva a través del miedo, a los efectos de precarizar las condiciones de trabajo. Lograron su objetivo, porque aunque no esté por escrito, la precarización fue brutal. A través de los despidos, la pérdida del salario, la ofensiva de los medios. Se dieron sucesivos ataques al sindicalismo. En la última campaña electoral recrudecieron. No es la primera vez que lo realizan, pero en este caso fue a través del miedo y la precarización.

—¿Cuál fue la estrategia para disputar por el salario y defender a los afiliados en ese contexto?

—Estamos en una etapa de resistencia, a partir de un gobierno que es antitrabajador y antiobrero. Los sectores industriales tuvieron estos años un desgaste brutal, porque cerraron miles de empresas. Esto impacta en otros gremios como nosotros. Al cerrar empresas y caer el mercado interno no hay consumo y esto impacta en los trabajadores mercantiles porque empiezan a cerrar comercios. En ese contexto, se tienen diferentes estrategias. Empezamos por resistir, por mantener el empleo. En base a eso, buscamos la forma de que haya la menor gente despedida y si despiden, que se le pague al trabajador lo que le corresponde. Cuando hay empresarios que quieren abusar de la situación del miedo instalado por el gobierno y de las condiciones de precariedad, tomamos acciones directas tanto en los lugares de trabajo. Ellos cuando la situación económica fue buena acumularon mucho dinero, fueron parte de los que se llevaron 300 mil millones de dólares fuera del país a cuevas fiscales.

—¿Cómo impactó el desempleo en el sector mercantil?

—De enero de 2016 a la fecha, a nivel nacional se perdieron 93 mil empleos. La mayoría en la Capital Federal y provincia de Buenos Aires, a pesar de que allí está concentrado el poder de este gobierno. Nosotros hemos perdido más de 2.300 empleos.

—A la par de esta situación, hubo en estos años una movilización importante y creciente de trabajadores a través de los gremios. Sobre todo en Rosario ¿Costó mucho juntarse para actuar en conjunto?

—A veces, la articulación es problema de los egoismos o de la disputa de poder. Observamos que el único que puede parar realmente el país es la CGT, a pesar de algunos dirigentes cuestionados. Por eso la importancia del movimiento obrero organizado. Ahora hay muchos temas por los cuales forzosamente hay que juntarse. Además, porque los trabajadores también desde abajo van empujando para que se tomen las medidas necesarias para resistir la total dominación de todos estos poderes a los que, en última instancia, no le interesa el país, pero sí les interesan sus negocios personales.

■□—¿Fue un aprendizaje, hubo una renovación dentro del movimiento en estos años?

—Hay una renovación necesaria por la edad de la mayoría de los dirigentes. Esperemos que las líneas que vienen detrás sean el cambio real que produzca una renovación en la conducción de los trabajadores.

—En Rosario, varios nucleamientos hicieron la experiencia de juntarse por un reclamo común como la resistencia a la reforma laboral ¿Puede ser una muestra hacia el resto del país?

—Sí. Creo que vamos hacia la unión y eso es importantísimo. Somos gremios muy fuertes. Los paros más contundentes son en Rosario, eso es histórico. Quizás por obedecer algunas directivas de Buenos Aires, hoy no tenemos una CGT. Eso es gravísimo. A pesar de eso, nos vamos juntando por afinidad y demás. Tratamos por todos los medios y empujamos para unirnos. No queremos ni la secretaría general ni mucho menos, sólo nos interesa que se haga. Estamos tratando de que la unión nos permita conformar un espacio poderoso.

—El gremio mercantil de Rosario experimentó una transformaicón muy importante en estos años, luego de su recuperación. ¿Cómo es esa experiencia?

—El planteo fue: ¿queremos que venga gente o no queremos? Decidimos que vengan la mayor cantidad de compañeros y eso implica tener mayor trabajo, mayor atención y también, resolver mayor cantidad de problemas. Actualmente el sindicato tiene 28.500 afiliados, de los cuales 4.000 son jubilados. En septiembre de 2012, cuando la actual comisión directiva se hizo cargo del sindicato, había solamente 12.000 en total. En base a eso, a pesar de la crisis, mantenemos todos los servicios, mejoramos otros, y avanzamos. En general, por día toman servicios alrededor de 8.000 afiliados. Esto incluye comedor, farmacia, proveeduría, biblioteca, área médica, etcétera. La consigna fue simple: tratamos de estar en los detalles y de servir al compañero para conseguir que se sientan como en su casa. Pusimos dos eslogans. Uno es “El sindicato es tu casa” y el otro “Tenemos que servir a los compañeros”. Si no hay actitud de servicio nada funciona. En base a eso, empezamos a caminar y hay una muy buena comunicación. Tenemos cerca de 200 delegados, algo que nunca había ocurrido en las mayores empresas. También hay cursos para chicos, compramos un camping y campo de deportes nuevos, desarrollamos la mutual. Pero en esto hay dos patas, una social y otra gremial. En esta última somos muy fuertes, tenemos que defender a los compañeros como sea, tanto en el Ministerio de Trabajo, en Tribunales, como también a través de la acción directa. En nos caracteriza. Pero también en lo social desarrollamos algunas cosas que dieron muy buenos resultados. Una de las últimas es una experiencia interesante, una suerte de modelo socioeconómico que no hay en el país. Con la mutual pudimos no sólo sumar a los empleados de comercio directo sino también adherentes. Estos son muchas veces quienes se quedan sin trabajo y a través de la mutual lo mantenemos en relación directa. También hay adherentes que no son empleados de comercio y participan de algunos de los servicios que damos. A su vez, hacemos convenios con otros sindicatos. La mutual, Amecro, tiene 23 mil socios. En septiembre de 2012 apenas tenía 70.

—¿Cómo es esa experiencia?

—Con los Bancarios, por ejemplo, hicimos un convenio de reciprocidad. De esta manera, ellos sumaron 1.100 adherentes a nuestra mutual y el gremio bancario sumaba nuevos socios. También se suman a las actividades recreativas en nuestros campings. Como contraparte, nuestros afiliados tienen descuentos especiales en tarjetas, por ejemplo del Banco de Santa Fe o el Municipal. Por otra parte, tenemos acuerdos con Smata, la UOM, Judicales Federales y de Santa Fe, enfermeros, un grupo de taxistas, con los psicopedagogos, con la Asociación Médica de Rosario, con el Colegio de Abogados, la Mutual de Arquitectos, entre otros. El objetivo es que nos juntemos las asociaciones libres del pueblo para defendernos ante una situación como la que estamos viviendo. Eso, desde el punto de vista político no partidario, implica juntarnos en la sociedad entre todos y también demostrar que los sindicatos ni son enemigos, ni una banda de delincuentes, ni mucho menos. Entonces generamos una especie de situación social inédita. Se lo explicamos a muchos dirigentes políticos. Esto funciona. Se puede hacer. La proveeduría es una referencia. También en la actividad cultural somos muy fuertes. Desde lo privado, sin ofender a nadie, somos los primeros. Tenemos obras de teatro propias, cursos de música, una orquesta propia (octeto de la Universidad), cursos de idiomas, acuerdos con la Alianza Francesa, con la Cultural Inglesa, también otros de innovación tecnológica, a través de acuerdos con profesores de la Universidad Tecnológica.

—¿Qué desafíos ve para los próximos años para el movimiento sindical?

—Creo que hay que reconstruir un poder fuertemente ahora. Los que dependemos de la actividad privada estamos presionados continuamente. Los empresarios a veces no realizan aportes a la seguridad social, estamos coaccionados por los despidos. Los gremios de la producción dependen de las políticas económicas y si, por ejemplo, se permite una importación desmesurada, la situación se complica. En fin, el movimiento obrero tiene que amalgamarse, buscar los mejores dirigentes que lo conduzcan, y tener participación activa en la comunidad porque representamos a la mayor cantidad de habitantes, que son los trabajadores.

—¿Cree que frente a la actual situación es viable llegar a concretar un acuerdo social?

—Sí. Y tiene que participar el sindicalismo porque representamos al trabajador que es la parte más importante de la producción, el que produce la riqueza. Lo veo poco probable con el gobierno de Macri, que no acepta ninguna participación del sector del trabajo. Los trabajadores ya no podemos resignar más nada. Nos han precarizado. La reforma laboral está impuesta de hecho. El miedo debilita. No es lo mismo pelear en situación de resistencia que de ofensiva. Creo que el movimiento obrero hasta acá llego resistiendo. Más para atrás no se puede ir. Hay que reorganizarse y avanzar.

El descanso dominical, una bandera de lucha

El titular del gremio de los mercantiles fue convocado como «amicus curiae» en un caso sobre descanso dominical radicado en la localidad cordobesa de Arroyito, que llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En esa instancia planteó los argumentos que el sindicato utilizó para dar batalla por el cierre de los comercios el día domingo, que finalmente quedó trunca tras un fallo adverso del supremo tribunal de Santa Fe.

Battistelli planteó que el origen de la controversia se suscita con el decreto 2.248 del año 1991 dispuesto por el ex ministro Domingo Cavallo en una situación de emergencia. “Ese es el huevo de la serpiente de la destrucción de los derechos de los trabajadores”, dijo”.

A instancias del gremio mercantil local, en la provincia se aprobó la ley de regulación de horario y cierre de comercios, que limitaba la atención comercial durante los domingos, por amplísima mayoría. La contraofensiva de las grandes cadenas de supermercados nacionales no se hizo esperar. Sin embargo, en un fallo ajustadísimo de la Corte provincial, todo fue marcha atrás, ya que no fue apelado ni por el Ejecutivo santafesino ni por la Municipalidad. “Estamos muy dolidos por eso”, reconoció Batisttelli.

Frente a esto, el gremio de los mercantiles no se quedó quieto. Plantearon su reclamo ante la comisión de Asuntos Laborales de la Legislatura santafesina, con la intención de lograr avanzar por otro camino. En este caso, para que se anulen los artículos 17 y 18 del decreto 2.284. “Este año vamos a insistir en esto y promover que Santa Fe se sume y así se genere un efecto dominó en todas las provincias”, dijo el dirigente mercantil, quien además reconoció que en varias cadenas lograron que no se obligue a trabajar a aquellos que no quieren hacerlo los días domingos. “En cierta medida, sentimos que la batalla la ganamos”, detalló.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario